Compendio

EL TERCER TESTAMENTO

(Compendio de los doce tomos de “El Libro de la Vida Verdadera”)

I. LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO – TERCERA REVELACIÓN

Capítulo 1 – En espera de la segunda venida de Cristo

Perspectiva introductoria[1]

1.    En el principio de los tiempos el mundo estaba carente de amor, los primeros hombres estaban lejos de sentir y de comprender esa fuerza divina, esa esencia del espíritu, principio de todo lo creado.

2.    Creían en Dios, pero sólo le atribuían fuerza y justicia. Los hombres creían entender el lenguaje divino a través de los elementos de la Naturaleza; así, cuando los veían apacibles y serenos, pensaban que el Señor estaba de plácemes con las obras de los hombres, mas, si los elementos se desataban, entonces creían ver en ello la ira de Dios manifestada en esa forma.

3.    En el corazón del hombre se había formado la idea de un Dios terrible, en quien podía albergarse el rencor y el sentimiento de venganza; por eso, cuando creían haber ofendido a Dios, le ofrecían holocaustos y sacrificios, esperando desagraviarle.

4.    Yo os digo que aquellas ofrendas no estuvieron inspiradas en el amor a Dios, era el temor a la divina justicia, el miedo al castigo, lo que inspiraba a los primeros pueblos a ofrecer tributos a su Señor.

5.    Al Espíritu Divino le llamaban Dios simplemente; pero nunca Padre, ni Maestro.

6.    Fueron los patriarcas y los primeros profetas, los que empezaron a hacer comprender al hombre que Dios era justicia, sí, pero justicia perfecta, que era ante todo Padre, y que, como Padre, amaba a todas sus criaturas.

7.    Paso a paso, caminando lentamente por el sendero de la evolución espiritual, continuó su peregrinaje la humanidad, pasando de una era a otra y conociendo algo más del Arcano Divino, mediante las revelaciones que en cada tiempo les hacía Dios a sus hijos.

8.    Sin embargo, todavía el hombre no llegaba a tener un conocimiento completo del divino amor; porque no amaba verdaderamente a Dios, como a un Padre, ni sabía sentir en su corazón el amor que su Señor a cada paso le brindaba.

9.    Fue menester que el amor perfecto se hiciese hombre, que el Verbo encarnara y se convirtiese en materia tangible y visible a los hombres, para que éstos supiesen al fin, cuánto y de qué manera les amaba Dios.

10. ¡No todos reconocieron en Jesús la presencia del Padre! ¿Cómo iban a reconocerle si Jesús era humilde, compasivo, amoroso aun con los que le ofendían? Ellos tenían a Dios por fuerte y soberbio delante de sus enemigos, justiciero y terrible para con quienes le ofendían.

11. Pero, así como muchos negaron, también muchos creyeron aquella palabra que penetraba hasta lo más escondido del corazón; aquella forma de sanar dolencias y males incurables, tan sólo con una caricia, con una mirada de compasión infinita, con una palabra de esperanza; aquella enseñanza que era la promesa de un mundo nuevo, de una vida de luz y de justicia, no pudo borrarse de muchos corazones, los cuales comprendieron que aquel hombre divino era la verdad del Padre, el Amor Divino de Aquel a quien los hombres no conocían y por lo tanto, no podían amar.

12. La semilla de aquella suprema verdad quedó sembrada para siempre en el corazón de la humanidad. Cristo fue el sembrador y aún sigue cultivando la simiente; luego vendrá por el fruto para deleitarse con él eternamente, y ya en su palabra no volverá a decir: “Tengo hambre” o “Sed tengo”, porque al fin sus hijos le amarán como Él les ha amado desde el principio.

13. ¿Quién os está hablando de Cristo, discípulos? Él mismo.

14. Soy yo, el Verbo, quien os habla de nuevo, humanidad. Reconocedme, no dudéis de mi presencia por la humildad con que me presento. La ostentación no puede estar conmigo.

15. Recordadme a través de mi paso por el mundo en aquel tiempo; recordad que morí tan humildemente como había nacido y vivido. (296, 4 – 16)

Esperanzas y expectativas

16. Después de mi partida en el Segundo Tiempo, de generación en generación era esperada mi llegada entre los que guardaban fe en mí. De padres a hijos se iban transmitiendo la divina promesa y mi palabra mantenía vivo el deseo de contemplar mi retorno.

17. Cada generación creía ser la agraciada, esperando que en ella se cumpliese la palabra de su Señor.

18.  Así los tiempos pasaron y las generaciones también, y de los corazones se fue borrando mi promesa, olvidándose de la oración y la vigilia. (356, 4 – 5)

19. El mundo está sujeto a prueba, las naciones sienten todo el peso de mi justicia que cae sobre ellas. Y mi luz, mi voz que os llama, se deja sentir en toda la humanidad.

20. Los hombres sienten mi presencia, perciben mi rayo universal que desciende y descansa sobre ellos; me presienten, sin conocer esta Obra[2], sin haber oído mi palabra y elevan hacia mí su espíritu para preguntarme: Señor, ¿en qué tiempo nos encontramos? ¿Estas pruebas y amarguras que han llegado a los hombres, qué significan Padre? ¿Acaso no escucháis el clamor de este mundo? Tú dijiste que volverías. ¿Hasta cuándo vas a venir oh Señor? Y en cada secta y religión, se eleva el espíritu de mis hijos y me buscan, me invocan, me preguntan y me esperan. (222, 29)

21. Los hombres me interrogan y me dicen: Señor, si vos existís, ¿por qué no os manifestáis entre nosotros si en otros tiempos habéis descendido hasta nuestra morada? ¿Por qué hoy no venís? ¿Es ahora tan grande nuestra iniquidad que os impide venir a salvarnos? Siempre buscasteis al perdido, al ciego, al leproso, de ésos ahora está lleno el mundo, ¿acaso ya no os inspiramos piedad?

22. Vos dijisteis a vuestros apóstoles que volveríais entre los hombres y que daríais señales de vuestra llegada, las cuales creemos estar contemplando. ¿Por qué no nos mostráis vuestra faz?

23. He ahí a los hombres esperándome sin sentir que estoy entre ellos. Estoy delante de sus ojos y no me ven, les hablo y no oyen mi voz, y cuando por un instante llegan a mirarme, me niegan, mas yo sigo dando testimonio de mí, y a los que me esperan les sigo esperando.

24. Y en verdad que las señales de mi manifestación en esta era han sido grandes; la misma sangre de los hombres derramada a torrentes, empapando la tierra, ha marcado el tiempo de mi presencia entre vosotros como Espíritu Santo. (62, 27 – 29)

25. Nadie debería sorprenderse de mi presencia; ya a través de Jesús os señalé los acontecimientos que anunciarían mi manifestación como Espíritu de Verdad; también os dije que mi llegada sería en espíritu para que nadie estuviera en espera de manifestaciones materiales, que nunca han de llegar.

26. Mirad al pueblo judío esperando aún al Mesías, sin que éste llegue en la forma que ellos esperan, porque el verdadero ya estuvo con ellos y no lo reconocieron.

27.  ¿Queréis, humanidad, desconocer mi nueva manifestación para seguir esperándome según vuestra creencia y no conforme a lo que yo os prometí? (99,2)

28. Que no espere el mundo un nuevo Mesías; si os prometí volver, también os di a entender que mi venida sería espiritual, mas la humanidad nunca ha sabido prepararse para recibirme.

29. En aquel tiempo los hombres dudaron de que Dios pudiera revelarse en Jesús, al que juzgaban un hombre igual a los demás y tan pobre como el que más. Sin embargo, después, y ante las obras poderosas de Cristo, la humanidad se convenció de que en aquel hombre que nació, creció y murió en el mundo, estuvo el Verbo de Dios. Y sin embargo, en este tiempo, muchos hombres sólo aceptarían mi venida si fuese humanizada como en el Segundo Tiempo.

30. Las pruebas de que vengo en Espíritu a comunicarme con la humanidad no serán por todos aceptadas, a pesar de los testimonios, porque el materialismo será como venda de oscuridad ante los ojos de algunos.

31. Cuántos quisieran volver a ver a Cristo padecer en el mundo y recibir de él el milagro, para creer en su presencia o en su existencia. Mas de cierto os digo que en esta Tierra no volverá a haber un pesebre que me vea nacer como hombre, ni otro Gólgota que me vea expirar. Ahora me sentirán nacer en su corazón todos los que resuciten a la vida verdadera, como también me sentirán morir en su corazón todos los que se obstinen en el pecado. (88, 27 – 29)

32. Ved a mucha gente en este tiempo escudriñando las escrituras de los tiempos pasados, meditando sobre los profetas y tratando de penetrar en las promesas que Cristo hiciera de volver.

33. Oídles como dicen: “El Maestro está cerca”, “El Señor ya está aquí” o “No tarda en llegar”, y añaden: “las señales de su regreso son claras y palpables”.

34. Unos me buscan y me llaman, otros sienten mi presencia, otros más presienten mi venida en Espíritu.

35. ¡Ah, si en todos fuese ya esa sed de conocimiento, si todos tuvieran ese anhelo de conocer la suprema verdad! (239, 68 – 71)

36. Ved como en todas las religiones y sectas, los hombres escudriñan el tiempo, la vida y los sucesos, con la esperanza de descubrir las señales que anuncien mi llegada. Son los inocentes que no saben que ha tiempo me estoy manifestando, y que está a punto de terminar esta forma de comunicación.

37. Mas también os digo que muchos de los que con tanta ansiedad me esperan, si presenciaran la forma en que me he venido a comunicar no me reconocerían, antes bien, me negarían rotundamente.

38. A ellos sólo llegarán los testimonios y por medio de ellos sí creerán que estuve entre mis hijos.

39. También vosotros íntimamente me esperabais con impaciencia, mas yo sabía que me reconoceríais y seríais de mis labriegos en este tiempo. (255, 2–4)

Promesas bíblicas

40. En mi manifestación a través de Jesús, os anuncié la venida del Espíritu Santo y los hombres pensaron que se trataba de una divinidad que, estando en Dios, no era conocida por ellos. Sin poder comprender que al hablaros del Espíritu Santo os estaba hablando del Dios único, el cual estaba preparando el tiempo en el que había de comunicarse espiritualmente con los hombres a través del entendimiento humano. (8, 4)

41.     ¿Por qué ha de sentirse alguien sorprendido ante mis nuevas revelaciones? En verdad os digo que los patriarcas de los tiempos antiguos ya tuvieron conocimiento de la llegada de esta era y los videntes de otras épocas la contemplaron y los profetas la anunciaron. Fue una promesa divina hecha a los hombres, mucho tiempo antes de que yo, a través de Jesús, viniese al mundo.

42. Cuando anuncié a mis discípulos mi nueva venida y dejé entrever la forma en que me manifestaría a los hombres, ya hacía mucho tiempo que la promesa os había sido hecha.

43. Aquí tenéis ante vosotros desarrollándose aquel tiempo, aquí están cumpliéndose aquellas profecías. ¿Quién puede sorprenderse? Sólo los que han dormido en tinieblas[3] o los que borraron de ellos mismos mis promesas. (12, 97 – 99)

44. Yo que sabía lo poco que habías de profundizaros en mis enseñanzas y los errores en que habríais de caer al interpretar mis revelaciones, os anuncié mi retorno, diciéndoos que os enviaría al Espíritu de la Verdad para que esclareciera muchos misterios y os explicara lo que no hubieseis comprendido.

45. Porque en lo más profundo de mis palabras proféticas os di a comprender que en este tiempo no vendría entre relámpagos y truenos como en el Sinaí, no a hacerme hombre, humanizando mi amor y mis palabras como en el Segundo Tiempo; sino que llegaría a vuestro espíritu en el resplandor de mi sabiduría, sorprendiendo a vuestra mente con la luz de la inspiración y llamando a las puertas de vuestro corazón, con una voz que entiende vuestro espíritu. Aquellas predicciones y promesas, son las que ahora se están cumpliendo.

46. Basta prepararos un poco para mirar mi luz y sentir la presencia de mi Espíritu, el mismo que os anunció que vendría a enseñaros y a descubriros la verdad. (108, 22 – 23)

47. Hay muchos que por temor o falta de estudio no han evolucionado y practican sólo la ley de Moisés, sin reconocer la venida del Mesías, y otros que creyendo en Jesús, no han esperado al Espíritu Consolador prometido; y yo he descendido por tercera vez y no me han esperado.

48. Los ángeles han anunciado estas revelaciones y su voz ha llenado el espacio. ¿Les habéis reconocido? Es el mundo espiritual que ha venido entre vosotros a dar testimonio de mi presencia. Todo lo que ha sido escrito, se cumplirá. La destrucción que se ha desatado, vencerá el orgullo y la vanidad del hombre y éste, humilde, me buscará para llamarme Padre. (179, 38 – 39)

49. Así os dije en aquel tiempo: Lo que os he dicho no es todo lo que he de enseñaros. Para que sepáis todo, antes tendré que irme para enviaros al Espíritu de Verdad, a esclarecer lo que he dicho y lo que he hecho. Yo os prometo el Consolador en los tiempos de prueba. Y ese Consolador, ese Explicador, soy yo mismo, que vuelvo para iluminaros y ayudaros a comprender las lecciones pasadas, y esta nueva que ahora os traigo. (339, 26)

50. En la sabiduría está el bálsamo y el consuelo que anhela vuestro corazón, por eso os prometí en aquel tiempo al Espíritu de Verdad como Espíritu de Consolación. Pero es indispensable tener fe para no detenerse en el camino ni sentir temor ante las pruebas. (263, 10 – 11)

Señales precursoras cumplidas

51. Pocos son los hombres que perciben las señales de que una nueva era ha comenzado y de que me estoy manifestando espiritualmente a la humanidad. En su mayoría consagran su vida y esfuerzos al progreso material y en esa lucha sorda y a veces sangrienta por alcanzar su objetivo, caminan como ciegos, pierden el derrotero, no saben qué es lo que persiguen; no han logrado ver la claridad de la nueva aurora, no perciben las señales y están muy lejos de haber alcanzado el conocimiento de mis revelaciones.

52. Esta humanidad ha creído más en las doctrinas y las palabras de los hombres, que en las revelaciones que a través de los tiempos le he concedido. ¿Por ventura esperáis que el Padre en su justicia os envíe mayores señales de las que a cada paso contempláis, para sentir y creer que éste es el tiempo predicho para mi manifestación como Espíritu de Verdad? ¡Ah hombres de poca fe! Ahora comprenderéis discípulos, por qué a veces os digo que mi voz clama en el desierto, porque no hay quien la escuche y atienda en verdad.

53. Para que todos los hombres de la Tierra puedan dar fe de la verdad de este mensaje, yo he hecho que aquellas señales profetizadas en los tiempos antiguos, profecías que hablaban de mi nueva venida, fuesen sentidas en todo el orbe.

54. Así, cuando esta buena nueva llegue a las naciones, los hombres escudriñarán e investigarán cuanto se haya hablado en estos tiempos y sorprendidos y gozosos encontrarán que todo lo que fue anunciado y prometido para mi nueva venida, se ha cumplido fielmente, como corresponde a quien sólo tiene una voluntad, una palabra y una ley. (251, 49)

55. A mis apóstoles en el “Segundo Tiempo”[4] les anuncié mi nueva manifestación y cuando ellos me preguntaron qué señales anunciarían ese tiempo, yo se las anuncié una a una, así como las pruebas que les daría.

56. Las señales han aparecido hasta la última; ellas anunciaron que este es el tiempo profetizado por Jesús y yo os pregunto: Si esta manifestación que os estoy dando no fuera verdad, ¿por qué Cristo no se ha presentado, a pesar de las señales? ¿O creéis que también el tentador tiene potestad sobre toda la creación y sobre los elementos para engañaros?

57. Yo os previne mucho tiempo para que no cayerais bajo la seducción de falsos profetas, de falsos cristos y falsos redentores; mas hoy os digo que el espíritu encarnado se encuentra tan despierto por su evolución, por su luz y experiencia, que no es fácil darle tinieblas por luz, por mucho artificio que ella tenga.

58. Por eso, os he dicho: Antes de entregaros con fe ciega en este camino, escudriñad cuanto queráis. Ved que esta palabra ha sido dada para todos y que nunca me he reservado parte de ella sólo para determinados seres. Ved que en esta Obra no hay libros en los cuales pretenda ocultaros alguna enseñanza.

59. Mas también os dije en aquel Segundo Tiempo por labios de Juan, mi apóstol: “Si alguno oyera mi voz y abriese la puerta, entraré en él, cenaré con él y él conmigo”. También os enseñé la parábola de las vírgenes para que la tuvieseis presente en este tiempo. (63, 79–80)

60. Si las señales y las pruebas se han cumplido y no he aparecido en la sinagoga, ni surgido en iglesia alguna, ¿no presiente el mundo que en algún sitio he de estar manifestándome, puesto que no puedo faltar a mi palabra? (81, 41)

Capítulo 2 – La aurora del Tercer Tiempo

El Principio

1.    Este es un día de recordación; en una fecha como ésta, consagré a mis primeros portavoces para dar a conocer a través de ellos mis nuevos mandamientos y mis nuevas revelaciones. El espíritu de Elías vibraba a través de Roque Rojas[5], para recordaros el camino que es la Ley de Dios.

2.    El instante fue solemne, el espíritu de los presentes se estremeció de temor y de gozo, como se estremeció el corazón de Israel en el Monte Sinaí, cuando fue promulgada la Ley. Como se estremecieron los discípulos que en el Monte Tabor contemplaron la transfiguración de Jesús, cuando Moisés y Elías aparecieron espiritualmente a la diestra y siniestra del Maestro.

3.    Ese primero de septiembre de 1866, fue el nacimiento de una nueva era, la aurora de un nuevo día: El Tercer Tiempo que se abría ante la humanidad.

4.    Desde aquel instante y sin cesar, se han estado cumpliendo muchas profecías y muchas promesas hechas por Dios a los hombres hace miles de años. En vosotros se han venido a cumplir, hombres y mujeres que habitáis el mundo en este tiempo. ¿Quiénes de vosotros habréis estado en la Tierra cuando fueron dichas aquellas profecías y cuando fueron hechas aquellas promesas? Sólo yo lo sé, mas lo importante, es que sepáis que os lo prometí y que lo estoy cumpliendo.

5.    ¿Sabéis de aquella nube sobre la cual me vieron ascender mis discípulos la última vez que a ellos me manifesté? Pues en verdad quedó escrito que sobre la nube vendría nuevamente y lo he cumplido. El primero de septiembre de 1866, mi Espíritu vino sobre la nube simbólica a prepararos para recibir la nueva lección. Después, en 1884, principié a daros mi enseñanza.

6.    No llegué en cuanto hombre, sino espiritualmente limitado en un rayo de luz para posarlo sobre el entendimiento humano. Ese es el medio elegido por mi voluntad para hablaros en este tiempo y yo tomaré en cuenta la fe que en esta palabra depositéis.

7.    Porque no será Moisés quién os guíe a través del desierto en pos de la Tierra Prometida, ni Cristo hecho hombre el que os haga oír su palabra de vida como un camino de salvación y libertad; es ahora la voz humana de estas criaturas la que llega a vuestros oídos y es menester espiritualizarse para encontrar la esencia divina en donde estoy presente, por eso os digo que tiene mérito que creáis en esta palabra porque es dada a través de seres imperfectos. (236, 46 – 50)

8.    En 1866 nació la primera congregación de espiritualistas, discípulos de esta Obra. Bajo la luz de mi Espíritu y orientados por Elías, comenzaron aquellos primeros párvulos a recibir los destellos del mensaje que ahora, en su final, estáis recibiendo en plenitud. (255, 10)

Mensajes y señales en todo el mundo

9.    Elías, quien había de llegar primero para aparejar el camino del Señor, se manifestó por vez primera por el entendimiento humano en 1866. ¿Queréis dedicar unos instantes a investigar las señales y acontecimientos que surgieron en todos los órdenes y coincidieron con el tiempo de esa manifestación? Nuevamente serán los hombres de ciencia que estudian los astros, los que en la antigüedad eran llamados magos, los que testifiquen que el cielo ha dado señales que son voces divinas. (63, 81)

10. No penséis que sólo en este punto de la Tierra, en donde se escucha esta palabra, sea el único lugar en donde me hago presente a mis hijos, porque en verdad os digo que mi manifestación es universal en diversas formas.

11. Elías, habiéndose manifestado entre vosotros como precursor de mi comunicación por el entendimiento humano, no sólo vino a este país donde habitáis; él pasó de un lugar a otro de la tierra anunciando el nuevo tiempo, anunciando la aproximación del Reino de los Cielos.

12. De todas partes surgieron voces que os anunciaban mi llegada: la Naturaleza, estremecida conmovió la Tierra; la ciencia se abismó ante nuevas revelaciones; el Valle Espiritual[6] se precipitó sobre los hombres; y a pesar de ello, la humanidad permaneció sorda ante aquellas voces, heraldos de una nueva era.

13. Un torrente de luz divina descendió para sacar de sus tinieblas a los hombres, pero éstos, egoístas y materializados[7], lejos de aspirar al perfeccionamiento del espíritu, al mejoramiento moral de su vida en la Tierra, tomaron aquella luz para labrarse tronos y glorias, comodidades y placeres de la materia y cuando lo creyeron necesario, armas para destruir la vida de sus semejantes. Sus ojos se cegaron bajo la intensidad de mi luz, y su vanidad les ha perdido, mas yo os digo que por esta misma luz, encontrarán la verdad, descubrirán el camino y se pondrán a salvo.

14. Los que han sabido recibir en su entendimiento la luz, y la han tomado como un divino mensaje, han hecho que su conciencia guíe sus pasos y norme sus obras, porque han tenido el presentimiento de que “El Señor ha vuelto y de que está con los hombres”.

15. Los representantes de las diversas sectas y religiones no han querido recibirme. Su corazón, su dignidad y su falsa grandeza les impide aceptarme en Espíritu; por eso, en este tiempo se han formado en toda la Tierra grupos, hermandades y congregaciones de aquéllos que sienten la presencia del nuevo tiempo, de los que buscan la soledad para orar y recibir las inspiraciones del Señor. (37, 76 – 81)

16. Hay religiones que intentan prepararse para mi nueva venida, sin saber que estoy ya despidiéndome.

17. A todos llamé, y en verdad que mi llamado y el rumor de que me estoy comunicando con los hombres, llegó a todos los rincones de la Tierra, acompañado de testimonios y pruebas que hablan de mí: pecadores  regenerados, increyentes convertidos, muertos que resucitan, desahuciados que sanan y poseídos que se libertan de su mal.

18. Pero encontré sordos a muchos, a otros envanecidos en su gloria terrestre y a otros temerosos para dar a conocer mi manifestación como Espíritu de Verdad. Yo recibí y doctriné a cuantos a mí llegaron confiando en mi amor. (231, 17 – 19)

19.     Vendrán de otros países hacia este pueblo, multitudes ansiosas de interrogaros acerca de los acontecimientos espirituales que en este tiempo habéis presenciado y también sobre las revelaciones y profecías que os he entregado.

20.     Porque en muchas partes del mundo han recibido mis mensajes que dicen que en un lugar de Occidente ha descendido mi rayo divino para hablar a la humanidad de este tiempo.

21. Veréis cómo llegado el instante, de otros pueblos y naciones vendrán a buscaros. Entonces los hombres de las grandes religiones se sorprenderán de que no sea a ellos a quienes vine a buscar. (276, 45)

22. ¡Cuán poco interesa al mundo mi nueva manifestación! ¡Qué pocos son los que están en vigilia esperándome y cuántos son los que duermen!

23. De los que viven esperándome, puedo deciros que no todos presienten la forma verdadera de mi presencia en este tiempo, porque mientras unos, influenciados por antiguas creencias, piensan que voy a volver al mundo en cuanto hombre, otros creen que he de venir en alguna forma visible a todo ojo humano y muy pocos son los que aciertan con la verdad, presintiendo que mi venida es espiritual.

24. Mientras unos se preguntan qué forma adoptaré, a qué hora o qué día surgiré en la Tierra y por qué punto habré de aparecer, otros, sin pensar en formas ni en momentos determinados, dicen para sí:”El Maestro ya está entre nosotros, su luz, que es su Espíritu, nos está bañando”.

25. Cuando este mensaje llegue a todos los corazones, será un presente de gozo para unos, porque en él confirmarán todos sus presentimientos y su fe; en cambio, otros le negarán verdad a mi mensaje al no encontrarlo de acuerdo con lo que ellos creían que sería, y la forma en que se manifestaría. (279, 41 – 44)

Elías como precursor del Señor

26. Hice volver a Elías en el Tercer Tiempo y así lo había yo anunciado como Maestro en aquel Segundo Tiempo, diciendo: En verdad, Elías ha estado entre vosotros y no lo habéis sentido. Yo volveré al mundo, pero en verdad os digo: Antes que yo, será Elías.

27. Y como toda palabra del Maestro se cumple, en el Tercer Tiempo Elías ha sido antes que yo para venir a despertar a los espíritus, a hacerles presentir que la hora del Espíritu Santo abría sus puertas, para decir a todo espíritu que abriera sus ojos, que preparara su calza para traspasar el umbral de la Segunda Era hacia la Tercera. Y para que fuese más palpable la manifestación de Elías en este Tercer Tiempo, yo le hice comunicarse a través de un varón justo: Roque Rojas.

28. Elías, desde el más allá, espiritualmente, iluminó al varón, le inspiró, le fortaleció y le guió en todos sus pasos de principio a fin.

29. Mas de cierto os digo: No vine a escoger de entre los hombres a Roque Rojas. Yo le envié, envié a su espíritu ya preparado por mi caridad, le entregué materia preparada también por mí y vosotros sabéis que fue humilde, que a través de su humildad y de su virtud el Padre manifestó grandes obras.

30. Fue profeta, portavoz, vidente y guía. De todo ello dejó un claro ejemplo al pueblo. Fue burlado y mofado por su mismo pueblo, como lo fue Moisés en el desierto; fue perseguido como Elías, el profeta, y tuvo que buscar las cumbres de los montes para desde allí orar y velar por su pueblo.

31. Fue escarnecido y juzgado por sacerdotes y escribas, como su Maestro; fue creído, seguido y circundado por unos cuantos, también como su Maestro; sus manos repartieron bálsamo, hicieron prodigios que levantaban fe en unos y confusión en otros; sus labios hablaban de lecciones proféticas para unos que se realizaban al pie de la letra; sus labios sabían decir consejos llenos de consuelo para los corazones enfermos.

32. Su mente sabía concebir grandes inspiraciones y sabía elevarse con el éxtasis de los justos, de los apóstoles, de los profetas; su espíritu[8] sabía desprenderse de este mundo y de su carne, para penetrar en el valle espiritual y humildemente llegar hasta las puertas del Arcano del Señor, y por medio de esa elevación, el espíritu de Elías se manifestó a los primeros testigos, antes de venir el rayo del Maestro. (345, 57 – 58)

33. Roque Rojas reunió a un grupo de hombres y mujeres de fe y buena voluntad, y allí, en el seno de sus primeras reuniones, Elías se manifestó a través del entendimiento del enviado, diciendo: “Yo soy Elías el Profeta, el de la transfiguración en el Monte Tabor”. Y dio las primeras instrucciones a los primeros discípulos, al mismo tiempo que les anunciaba la Era de la Espiritualidad y les profetizaba que pronto llegaría el Rayo del Divino Maestro a comunicarse con su pueblo.

34. Un día en que el humilde recinto de Roque Rojas se encontraba pletórico de adeptos que confiaban en la palabra de aquel varón, descendió Elías a iluminar la mente de su portavoz, e inspirado por mí, ungió a siete de aquellos creyentes a quienes les dio la representación o el simbolismo de los Siete Sellos.

35. Más tarde, cuando llegó el instante prometido de mi comunicación, encontré que de aquellos siete escogidos, sólo uno velaba en espera de la llegada del Casto Esposo y ese corazón era el de Damiana Oviedo, la doncella cuyo entendimiento fue el primero en recibir la luz del Rayo Divino como premio a su perseverancia y a su preparación.

36. Damiana Oviedo representaba el Sexto Sello[9]. Fue una prueba más, de que la luz del Sexto Sello es la que ilumina esta Era. (1, 6 – 9)

37. ¡Pocos supieron sentir en verdad la presencia del enviado divino! Una vez más fue la voz que clamaba en el desierto y nuevamente preparó el corazón de los hombres para la inminente llegada del Señor. Así se abrió el Sexto Sello, dejando contemplar su contenido y desbordándose como un torrente de justicia y de luz sobre la humanidad. Muchas promesas y profecías quedaron así cumplidas.

38. Elías, como Jesús y como Moisés, vino a iluminar los ojos de vuestro espíritu para que contemplaseis al Padre. Moisés os enseñó: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús os dijo: “Amaos los unos a los otros”. Elías os mandó tener “caridad y más caridad con vuestros hermanos” y luego añadió “y veréis a mi Padre en todo su esplendor”. (81, 36 – 37)

39. Cuando la oscuridad que ha envuelto a la humanidad se disipe y se haga la luz en los espíritus, sentirán la presencia de una nueva era. Porque Elías ha vuelto entre los hombres.

40. Mas como éstos no han sabido mirarle, ha sido necesario que manifestase su espíritu a través del entendimiento humano y de que se mostrase ante los videntes en aquella visión del profeta Eliseo: Sobre las nubes, en su carro de fuego.

41. Elías ha venido como precursor en este tiempo para preparar mi llegada; ha venido como profeta para anunciaros la nueva era con sus combates y sus pruebas, pero también con la sabiduría de sus revelaciones. Viene con su carro de luz a invitaros a penetrar en él para levantaros sobre las nubes y llevaros a la mansión espiritual donde reina la paz. Confiad en él como en el buen pastor, seguidle espiritualmente como el pueblo siguió a Moisés en el Primer Tiempo, orad para que él os ayude en vuestro cumplimiento y si lo queréis imitar, hacedlo. (31, 58 – 59)

42. Elías, espíritu de gran potestad y que no ha sido reconocido por la humanidad, siempre ha sido mi precursor. Hoy ha venido una vez más a preparar a los señalados[10], a los que me han servido como portavoces y a toda la humanidad.

43. Si os preparáis y estudiáis mi enseñanza para llegar a conocer mi voluntad, Elías vendrá en vuestra ayuda y será vuestro báculo y amigo.

44. Elías es rayo divino que ilumina y guía a todos los seres y los conduce a mí; amadle y veneradle como precursor e intercesor vuestro. (53, 42 – 44)

45. Elías, el profeta, el precursor, el enviado del Tercer Tiempo, intercede por su rebaño, ora por los que no saben orar y oculta con su manto la mancha del pecador en espera de su regeneración. Elías prepara sus multitudes, sus ejércitos, para combatir las tinieblas formadas por la ignorancia, el pecado, el fanatismo y el materialismo de la humanidad. (67, 60)

46. Ahora os corresponde a todos los que ya estéis preparados y despiertos, el anunciar la liberación del mundo. Recordad que Elías, el prometido para este tiempo, lo está preparando todo para rescatar del dominio del Faraón a las naciones de la Tierra, esclavizadas por el materialismo, como en aquel tiempo lo hiciera Moisés en Egipto con las tribus de Israel.

47. Decid a vuestros hermanos que ya se manifestó Elías por el entendimiento humano, que su presencia ha sido en espíritu, y que seguirá iluminando el camino a todos los pueblos que en adelante lleguen.

48. Vuestro Pastor tiene por misión restituir a todas las criaturas a su verdadero sendero, ya sea éste de orden espiritual, moral o material, por lo cual os digo que serán bienaventuradas las naciones que reciban el llamado de su Señor a través de Elías, porque ellas quedarán unidas por la ley de justicia y de amor, la cual les traerá la paz como fruto de su comprensión y de su fraternidad. Así unidas, serán llevadas al campo de la lucha donde combatirán contra la maldad, el materialismo y la mentira.

49. En esa lucha, verán los hombres de este tiempo los nuevos milagros y entenderán el sentido espiritual de la vida, aquel que les habla de inmortalidad y de paz. Dejarán de matarse entre sí, reconociendo que lo que deben destruir es su ignorancia, su egoísmo y las pasiones insanas, de las cuales han provenido sus tropiezos y miserias, tanto materiales como espirituales. (160, 34 – 36)

50. Elías es el rayo de Dios, con cuya luz viene a disipar vuestras tinieblas y a libertaros también de la esclavitud de este tiempo que es la del pecado, y quién guiará vuestro espíritu a través del desierto hasta llegar a la Tierra Prometida en el seno de Dios. (236, 68)

Capítulo 3 – El sol espiritual de la segunda venida de Cristo

La venida del Señor

1. Estoy presente ante la humanidad, en un tiempo en el cual nuevas revelaciones han transformado la vida de los hombres; y así hago acto de presencia entre vosotros, con la misma humildad que en mí conocisteis en aquel tiempo.

2. No es que el Verbo de Dios haya nacido de nuevo en la pobreza de un pesebre; no, porque ya no hace falta que la materia dé testimonio del poder de Dios. Si los hombres creen que esta materia por la que me comunico es Dios venido al mundo, no es así; la presencia de Dios es espiritual, universal, infinita.

3. Si todo lo que los hombres han luchado en este tiempo, estuviese dentro de lo justo, de lo lícito y bueno, no hubiera sido necesario que yo descendiese a hablaros nuevamente; pero no todas las obras que me presenta esta humanidad son buenas; hay muchos errores, muchas injusticias, muchos desvíos y maldades. Por lo tanto, hacía falta que mi caridad despertase al hombre cuando más entregado se encontraba en su obra, para recordarle cuáles son los deberes olvidados y a quién debe todo lo que es y lo que ha de ser.

4. Para hacerme oír de una humanidad materializada, la cual no podía haberme escuchado de espíritu a Espíritu, tuve que servirme de sus dones y facultades, para comunicarme a través del entendimiento del hombre.

5. La explicación de por qué “desciendo” a comunicarme con vosotros, es ésta: Al no poder elevaros para comunicaros con vuestro Señor de espíritu a Espíritu, he tenido que descender un peldaño más, o sea, de lo  espiritual, de lo divino, donde aún no podéis llegar; tomar entonces vuestro entendimiento, el cual tiene asiento en el cerebro del hombre y traducir mi inspiración divina en palabra humana y en sonido material.

6. El hombre necesita de un conocimiento más y es Dios el que viene al hombre para confiarle sabiduría; si el medio elegido para mi breve comunicación por el entendimiento de estos portavoces, no os parece digno, os digo en verdad, que el mensaje dado a través de ellos, es muy grande. Hubieseis querido que mi manifestación ante el hombre, se hiciese a través de pompas y ceremonias que impresionaran, pero que en realidad son vanas ante el espíritu, porque carecen de verdadera luz.

7. Yo podía haber venido entre relámpagos y tempestades para hacer sentir mi poder, pero entonces, ¡cuán fácil hubiese sido que el hombre confesase que era llegada la presencia del Señor! Mas, ¿no creéis que hubiese vuelto el temor a vuestro corazón, y también la idea de lo incomprensible? ¿No creéis que todo sentimiento de amor hacia el Padre se hubiese tornado tan sólo en miedo a su justicia? Y debéis saber que Dios, aunque es fuerza omnipotente, no os vencerá con esa fuerza, no se impondrá por ella, sino por otra potencia, y esa es la del amor.

8. Es el Espíritu Divino el que ahora habla al universo. Él es quien viene a hacer luz en todo lo que no visteis claro en otro tiempo, es la aurora de un nuevo día para todos los hombres, porque viene a libertaros de falsos temores, a destruir vuestras dudas; en fin, a haceros libres de espíritu y entendimiento.

9. Yo os digo que después de conocer la esencia de mis enseñanzas y la justicia de mis leyes, conoceréis también los límites que vuestros conceptos os habían impuesto, impidiéndoos ir más allá de un débil conocimiento de la verdad.

10. Ya no será el miedo ni el temor al castigo lo que os detenga para investigar, para descubrir; sólo cuando verdaderamente estéis queriendo conocer lo impenetrable, será vuestra conciencia la que os vede el paso, porque debéis saber que no toda la verdad corresponde al hombre, y que de ella, sólo debe tomar la parte que le corresponde.

11. Pueblo: Si mi venida fue anunciada que sería en medio de guerras, de elementos desencadenados, de epidemias y de caos, no es porque yo os haya traído todo esto; es porque precisamente mi presencia había de ser oportuna en esa hora de crisis para la humanidad.

12. Y aquí tenéis el cumplimiento, cuando un mundo agoniza y en sus estertores estremece y sacude la Tierra, para dar paso a una nueva humanidad. Por ello el llamado de amor; amor que encierra e inspira: justicia, fraternidad y paz.

13. La palabra de Cristo germinó en sus discípulos, y en el pueblo que le siguió, creció su siembra, se extendió su enseñanza y cundió su esencia por todo el mundo; así también se extenderá esta enseñanza de ahora, la cual será recibida por todos aquellos que se encuentren capacitados para sentirla y comprenderla. (296, 17 – 27 y 35)

“Todo ojo me verá”

14. Jesús dijo a sus discípulos: “Sólo un tiempo estaré ausente de vosotros, volveré”. Luego les fue revelado que su Maestro vendría sobre la nube rodeado de ángeles y despidiendo rayos de luz hacia la tierra.

15. Heme aquí sobre la nube, rodeado de ángeles que son los seres espirituales que han venido a manifestarse entre vosotros como mensajeros de mi divinidad y como buenos consejeros vuestros. Los rayos de luz son mi Verbo que os habla de nuevas revelaciones, que desborda sabiduría en todo entendimiento.

16. Bienaventurados los que sin ver han creído porque son los que sienten mi presencia. (142, 50 – 52)

17. El hombre, a través de su espíritu, encontrará la verdad, todos palparán mi presencia, porque ya os había dicho desde aquel tiempo que todo ojo me vería, llegada la hora propicia.

18. Pues este tiempo que vivís es precisamente el anunciado por mi palabra y por mis profetas de los tiempos pasados, para que todos los hombres me vean a través de los sentidos y potencias de su espíritu.

19. No será necesario que me contemplen limitado o figurado en forma humana para poder decir que ya me han visto, sino que bastará que su espíritu me sienta y su entendimiento me comprenda para decir con toda verdad que me han visto.

20. El amor y la fe, así como la inteligencia, pueden mirar infinitamente más allá de donde pueden alcanzar a ver vuestros ojos, por eso os digo que no será necesario que limite mi presencia en la forma humana o a través de alguna figura simbólica para hacer que me veáis.

21. ¡Cuántos que en aquel Segundo Tiempo me miraron o pasaron a mi lado, ni siquiera supieron quien era yo! En cambio, cuántos que ni siquiera supieron cuándo nací en cuanto hombre, me miraron en espíritu, me reconocieron a través de mi luz y gozaron mi presencia por medio de su fe.

22. Abrid todos vuestros ojos y justificad con vuestra fe que sois los hijos de la luz. Todos podéis mirarme, mas para ello es indispensable que tengáis voluntad y fe. (340, 45 – 51)

23. Yo os digo que cuando esta humanidad esté más en contra mía por su impiedad, por su alejamiento de la justicia y del bien, yo me presentaré en su camino lleno de esplendor, como fui delante de Saulo y le haré escuchar mi voz.

24. Entonces veréis cómo muchos de los que sin darse cuenta me han perseguido, se levantarán transformados e iluminados para seguirme por las sendas del bien, del amor y de la justicia.

25. A ellos diré: detened vuestra planta caminantes y bebed de esta fuente de aguas cristalinas. Descansad de la dura jornada a la que os he sometido. Confiadme vuestras cuitas y dejad que mi mirada penetre muy adentro de vuestro espíritu porque quiero llenaros de gracia y consolaros. (82, 46)

26. Mi amor conmoverá vuestras fibras más sensibles, pero será la armonía con vuestra conciencia, la que os haga escuchar mi divino concierto y muchos me contemplaréis en la dulce silueta de Jesús.

27. Debo advertiros que la silueta de Jesús no es la forma perfecta en que me contemplaréis. Si os dije en los tiempos pasados: “Todo ojo me verá”, os di a entender que todos conoceríais la verdad; aunque debo deciros que yo me limitaré según la evolución de cada espíritu. Mas cuando ascendáis por la escala de perfección, entonces sí me contemplaréis en todo mi esplendor.

28. Por ahora, no tratéis de imaginarme en ninguna forma, meditad: Si vuestro espíritu siendo limitado es esencia, es luz, ¿qué forma podrá tener el espíritu universal de vuestro Señor, que no tiene principio ni fin? Dejad lo insondable en la intimidad de mi arcano. (314, 69 – 70)

29. En mi palabra del Segundo Tiempo os hice saber que nuevamente vendría yo a vosotros, que descenderían mis huestes espirituales conmigo; pero la humanidad no ha comprendido ni interpretado debidamente el sentido de mi palabra.

30. Por eso cada religión me espera en su seno, por eso esperan contemplarme con sus ojos mortales; y quienes así me esperan ahora son los mismos que en aquel tiempo negaron que Jesús fuese el Mesías y le juzgaron como un soñador.

31. Hoy digo a vosotros, mis discípulos: Llegará el momento en que me veréis en todo mi esplendor. Para ese tiempo, la tierra y sus moradores habrán sido purificados, y restauradas la virtud y la gracia del espíritu. Desaparecerá el dolor y todo será dicha, será un día infinito, interminable para vosotros. ¿No queréis contemplar estas maravillas? ¿No queréis que vuestros hijos se comuniquen con mi Espíritu y libres del pecado puedan formar un mundo de paz? (181, 74 y  81)

32. Si la humanidad hubiese sabido analizar las profecías del Primero y del Segundo Tiempo, no se confundiría hoy ante la realización de ellas; esto fue lo que pasó en el Segundo Tiempo cuando el Mesías nació entre los hombres, lo mismo que acontece ahora que he venido en Espíritu.

33. El sentido de mi enseñanza es el mismo en los dos tiempos; ella os prepara para hacer de esta vida un hogar amable aunque pasajero, donde los hombres se miren y se traten como hermanos y brote de unos a los otros el calor de la verdadera fraternidad.

34.   Preparad también al espíritu para penetrar después de esta vida en aquellos mundos o moradas que el Señor tiene reservadas para sus hijos. Mi deseo es que cuando vayáis a ellos no os sintáis extraños, sino que vuestra espiritualidad e intuición os hagan mirar todo lo que encontréis como si ya anteriormente hubieses estado ahí. Mucho de verdad habrá en ello, si desde  aquí sabéis estar en contacto con lo espiritual por medio de la oración. (82, 9 – 10)

35. Soy el caminante que está llamando a las puertas de vuestro corazón. Llamo y no sabéis quién es, abrís y no me reconocéis; como el caminante que llega a una aldea y no tiene quien le conozca, como el extranjero que penetra en Tierra extraña y no es entendido en su idioma. Así me presento entre vosotros. ¿Hasta cuando sentiréis mi presencia? ¡Oh humanidad! ¿Hasta cuándo me reconoceréis como en aquellos tiempos fue reconocido José por sus hermanos en Egipto? (90, 1)

36. He aquí el Arca de la Alianza Perfecta. Aquí están la Ley de Moisés, el amor de Cristo y la sabiduría del Consolador prometido para este tiempo. (69, 24)

Capítulo 4 – La continuación de la doctrina de Cristo

Origen de las revelaciones

1. Os habla el Verbo que ha estado siempre en Dios, el mismo que estuvo en Cristo y que hoy conocéis por el Espíritu Santo; porque el Verbo es palabra, es Ley, es mensaje, es revelación, es sabiduría. Si oísteis al Verbo a través de la palabra de Cristo y ahora la recibís por medio de la inspiración del Espíritu Santo, de cierto os digo que es la voz de Dios la que habéis escuchado, porque un solo Dios existe, un solo Verbo y un solo Espíritu Santo. (13, 19)

2. ¿Sabéis, cuál es el origen de esa luz que hay en la palabra vertida por los labios de los portavoces? Su origen está en el bien, en el amor divino, en la luz universal que emana de Dios. Es un rayo o un destello de ese Todo luminoso que os da la vida, es parte de la fuerza infinita que todo lo mueve y bajo la cual todo vibra, palpita y gira sin cesar. Es eso que llamáis irradiación divina, es la luz del Espíritu Divino que ilumina y vivifica a los espíritus. (329, 42)

3. Os habla en este instante Aquel que siempre ha venido a salvaros; Cristo, la promesa divina humanizada en Jesús en el Segundo Tiempo, el Verbo Divino hecho palabra humana, el Espíritu del Amor, de la luz, de la sabiduría, limitado en un rayo que a través de la conciencia toca al espíritu y la mente del hombre para enseñarle a transmitir mi pensamiento. (90, 33)

4. Soy Cristo, al que se ha perseguido, blasfemado y convertido en reo en este mundo. Vengo a vosotros después de lo que me hicisteis en el Segundo Tiempo en Jesús, para daros una vez más prueba de que os he perdonado y de que os amo.

5. Desnudo me llevasteis a la cruz y así vuelvo entre vosotros, porque mi Espíritu y mi verdad no los oculto a vuestros ojos tras la vestidura de la hipocresía o de la mentira; mas para que podáis mirarme, antes tenéis que limpiar vuestro corazón. (29, 27 – 28)

6. Hoy os digo: he aquí al Maestro, aquel a quien llamaron las multitudes El Rabí de Galilea del amor; el banquete al que hoy os invito es espiritual, el pan y el vino, también; mas hoy como ayer y como siempre, soy el Camino, la Verdad y la Vida. (68, 33)

Los nuevos lugares de revelación

7. Recordad que yo soy el Verbo del Padre, que la esencia divina que en esta palabra recibís es luz de ese Espíritu Creador; que en cada uno de vosotros he dejado una parte de mi Espíritu.

8. Mas al contemplar la pobreza que envuelve al grupo que ahora me escucha y la humildad del aposento en el cual os reunís, en silencio me preguntáis: Maestro, ¿por qué no elegiste para tu manifestación en este tiempo alguno de esos grandes templos o iglesias, en donde podrían haberte ofrecido ricos altares y ceremonias solemnes dignas de Ti?

9. Yo contesto a esos corazones que así piensan de su Maestro: No han sido los hombres, los que me han traído hasta esta pobreza, he sido yo, quien ha elegido para mi manifestación la humilde estancia en el pobre suburbio de vuestra ciudad; para haceros comprender con ello, que no es el tributo material, ni la ofrenda exterior, la que yo vengo a buscar entre vosotros, que por el contrario, si he vuelto, ha sido para predicar una vez más la humildad, para que encontréis en ella la espiritualidad. (36, 24 – 25)

10. Hay quienes no creen en mi presencia porque juzgan la pobreza y humildad de estos recintos y la insignificancia de los portavoces por quienes me comunico, pero si los que así dudan estudiaran la vida de Cristo, verían que Él nunca buscó galas, ni honores, ni riquezas.

11. Tan pobres y humildes pueden ser estos lugares, como el establo y la paja en que nací en aquel tiempo. (226, 38 – 39)

12. No penséis que a última hora elegí esta nación para mi nueva  manifestación, todo había sido previsto desde la eternidad. Este suelo, esta raza, vuestros espíritus, habían sido preparados por mí, así como el tiempo de mi presencia también había sido marcado por mi voluntad.

13. Yo dispuse iniciar mis manifestaciones entre los más humildes, entre aquellos que conservaban virgen el entendimiento y el espíritu. Después, dejé que a mí viniesen todos, porque en mi mesa no existen distinciones ni preferencias. Mi palabra derramada sobre este pueblo, ha sido sencilla y humilde en su forma, al alcance de vosotros; y su sentido, lleno de claridad, ha sido profundo para vuestro espíritu, porque yo, aunque soy el Arcano, siempre me manifiesto y me expreso con sencillez y claridad. Yo no soy un secreto para nadie; el secreto y el misterio son hijos de vuestra ignorancia. (87, 11 – 12)

14. Los primeros en escucharme tomaron como árbol mi Obra, cortando de él las primeras ramas para plantarlas en diferentes comarcas. Unos interpretaron bien mis enseñanzas, otros equivocaron el camino.

15. Pequeñas eran las porciones que se reunían bajo la sombra de los humildes recintos, mas cuando éstos se multiplicaron las multitudes crecieron, les llamé a unificación, para que todos se reconocieran como discípulos de un solo Maestro y todos practicasen la lección en la misma forma; para que la semilla fuese sembrada, no bajo el libre albedrío de los labriegos, sino bajo la voluntad divina.

16. Ante el Arca Espiritual de la Nueva Alianza, las multitudes prometieron sumisión, obediencia y buena voluntad, pero cuando los huracanes y los torbellinos soplaron con fuerza y azotaron las ramas del árbol, hubo quienes debilitaron mientras otros impasibles, siguieron firmes enseñando a los nuevos labriegos a cultivar las tierras.

17. Hay quienes, reconociendo la grandeza de esta revelación, han intentado penetrar en mis arcanos más allá de donde es mi voluntad, con el fin de adueñarse de un saber y de una potestad que les haga superiores a los demás, mas no han tardado en encontrarse ante mi justicia.

18. Otros, no sabiendo descubrir la grandeza de esta Obra en la pureza y en la sencillez, han copiado de sectas y religiones, ritos, símbolos y ceremonias, creyendo con ello darle solemnidad a mis manifestaciones. (234, 27–30)

19. Desde que esta comunicación comenzó a manifestarse, vuestro espíritu se iluminó con mi enseñanza, aunque también surgieron los incrédulos lo mismo entre los que han cultivado la mente, como entre los rudos e ignorantes.

20. ¡Cuántos argumentos para desmentir esta revelación! ¡Cuántos intentos para destruir esta palabra! Mas nada ha detenido el curso de mi mensaje, por el contrario, mientras más se ha combatido a esta Obra, más se ha encendido la fe de las multitudes y mientras más ha pasado el tiempo, mayor ha sido el número de aquellos por quienes trasmito mi palabra.

21. ¿Qué quiere decir esto? Que jamás el poder humano logrará impedir que el poder divino lleve a cabo sus designios.

22. El pueblo al congregarse en el interior de estos recintos, lo ha hecho siempre sin temor al mundo, siempre pleno de confianza en mi presencia y en mi protección, y yo le he probado que su fe ha estado cifrada en la verdad. (329, 28 – 30  y 37)

23. Un nuevo apostolado surgió de entre ese pueblo, formado por corazones sencillos y humildes, pero llenos de amor y de fe para seguirme. No podía faltar entre ellos un nuevo Tomás que necesitase ver para creer en mi presencia; un nuevo Pedro que creyendo en mí, me negase por temor a la humanidad y un nuevo Judas Iscariote que me traicionase, cambiando mi palabra y mi verdad por monedas y halagos.

24. Las multitudes que forman este pueblo siguieron aumentando y ramificándose por ciudades, comarcas y aldeas, y fueron surgiendo de este pueblo apóstoles de la verdad y la rectitud, labriegos abnegados y llenos de celo en la doctrina de su Señor y profetas limpios de corazón que han hablado la verdad. (213, 72 – 73)

25. Todo lo he cambiado para mi nueva manifestación; sitios y medios de comunicación, para destruir la ignorancia, la confusión y la mala interpretación que se ha dado a mis anteriores revelaciones. Así como el sol aparece en el oriente y le veis en el cenit al mediodía, para luego contemplar como se oculta en occidente; así la luz de mi Espíritu ha venido de tiempo en tiempo avanzando de Oriente hacia Occidente, para que no limitéis mi grandeza y mi poder a lugares, a hombres o a razas. (110, 9)

26. Me basta con que unos cuantos me escuchen, porque ellos llevarán mañana el testimonio a sus hermanos; sé que si a todos les hiciese el llamado, las mayorías no acudirían porque se encuentran ocupadas en los quehaceres del mundo: me negarían e impedirían que el hombre de buena voluntad se acercase a escucharme.

27. Aquí, en el recogimiento de estos humildes lugares en que me  manifiesto, estoy haciendo que germine mi semilla. Reúno en grupos a los corazones sencillos y una vez alejados del bullicio de la vida materialista, les hablo del amor, de lo eterno, del espíritu, de los verdaderos valores humanos y espirituales, haciendo que contemplen la vida a través de la conciencia y no de los sentidos.

28. A estos pequeños les llamo discípulos, y ellos, que nunca han poseído nada, que nunca han sido tomados en cuenta por sus semejantes, se han llenado de satisfacción al verse llamados por mí y han resucitado a una nueva vida; se han levantado con la convicción y el gozo de que pueden ser útiles a sus semejantes, porque el Señor ha puesto en ellos sus revelaciones y les ha descubierto el camino del amor.

29. Habrá quienes los nieguen y de ellos se mofen porque se dicen discípulos de Jesús, mas en verdad os digo que, a pesar de serles negada esa gracia, seguirán siendo mis discípulos. (191, 33 – 36)

30. El mundo está esperando que le llame mi voz, el corazón de la humanidad, aunque muerto a la fe, aguarda que se le acerque la voz de Cristo diciéndole: “Levántate y anda”.

31. Los muertos, los ciegos, los enfermos y los parias, forman un pueblo muy grande, llegaré a ellos porque los que sufren del espíritu o del cuerpo son los más sensibles a mi presencia. Los grandes del mundo, los que tienen poder, riquezas y glorias mundanas, creen no necesitarme y no me esperan: ¿Qué puede darles Cristo, si dicen tenerlo todo? ¿Por ventura algunos bienes espirituales o un lugar en la eternidad? Eso no les interesa.

32. Aquí tenéis la razón de por qué he buscado a estas multitudes de pobres y enfermos del cuerpo y del espíritu para manifestar mi doctrina ante ellas: porque me deseaban, me buscaban; era natural que fueran quienes sintieran mi presencia cuando llegó el tiempo de mostrarme una vez más a la humanidad. (291, 32–34)

Las manifestaciones divinas

33. El que dude de esta comunicación a través del entendimiento humano es como si negase su condición de ser superior entre las demás criaturas, es como si negase a su propio espíritu y no quisiera darse cuenta del nivel espiritual y mental que ha alcanzado a través de pruebas sin fin, amarguras y luchas.

34. Negar que yo me comunique por medio de vuestro entendimiento o de vuestro espíritu, es negarse a sí mismo y colocarse en el lugar de las criaturas inferiores.

35. ¿Quién ignora que el hombre es hijo de Dios? ¿Quién no sabe que en sí lleva un espíritu? Entonces, ¿por qué no pensar que entre el Padre y sus hijos debe haber una o algunas formas para comunicarse entre ambos?

36. Si yo soy inteligencia, os busco por medio de vuestro entendimiento; si soy Espíritu os busco a través de vuestro espíritu. Mas, ¿cómo van a comprender y a aceptar esta verdad los que niegan mi comunicación, si nunca han querido mirarme y conocerme como Espíritu? En su corazón han dado cuerpo a muchas creencias erróneas, como la de pensar que yo soy ser divino con forma humana, al que hay que representar con símbolos e imágenes para comunicarse conmigo a través de ellas.

37. En el transcurso de los siglos la humanidad que así me ha buscado, se ha acostumbrado al mutismo de sus imágenes y formas ante las cuales ora y ofrece ritos. Y ha llegado ha formarse en su corazón la idea de que nadie es digno de mirar, oír ni sentir a Dios. Con decir que yo soy infinitamente alto para aproximarme a los hombres, creen éstos rendirme un homenaje de admiración; y se equivocan, porque quien diga que yo soy muy grande para fijarme en criaturas tan pequeñas como es el hombre, ese es un ignorante que está negando lo más hermoso que mi Espíritu os ha revelado: la humildad.

38. Si creéis en Cristo, si sostenéis que sois cristianos, no debéis alimentar ideas tan absurdas como la de pensar que sois indignos de que vuestro Señor se acerque a vosotros. ¿Olvidáis que precisamente vuestra fe cristiana está cimentada en aquella prueba de amor divino, al hacerse hombre el Verbo de Dios? ¿Qué aproximación más palpable y humana podíais pedir de mí? ¿Qué comunicación más al alcance de los hombres pecadores y carnales, oscuros de espíritu y cerrados de entendimiento, que aquélla en que les hacía escuchar mi voz divina traducida en palabra humana?

39. Aquella fue la prueba más grande de amor, de humildad y de piedad hacia los hombres, que vine a sellar con sangre, para que eternamente tuvieseis presente que nadie es indigno de mí; ya que, ciertamente por quienes más perdidos se encontraban en el fango, en las tinieblas y en los vicios, vine a humanizar mi Verbo y a derramar la savia de mi sangre.

40. ¿Por qué entonces, los mismos que creen en todo aquello, niegan ahora mi presencia y comunicación? ¿Por qué tratan de sostener que no es posible esto, porque Dios es infinito y el hombre es muy bajo, muy pequeño y muy indigno? En verdad os digo que quien niegue mi comunicación de este tiempo, estará negando mi presencia en el mundo en aquel Segundo Tiempo y también, estará negando mi amor y mi humildad.

41. Vosotros, pecadores, es natural que en vuestro pecado os sintáis alejados de mí; en cambio yo siento que a medida que más errores cometéis y más mancháis vuestro espíritu, más necesito acercarme a vosotros, para daros la luz, para tenderos la mano, para sanaros y poneros a salvo.

42. Yo sabía que cuando volviese a comunicarme con mis hijos, muchos me negarían y por eso, desde aquel tiempo anuncié mi retorno, pero al mismo tiempo di a comprender que mi presencia sería en espíritu; más si lo dudáis, recurrid al testimonio de aquellos cuatro discípulos que en los Evangelios escribieron mis palabras.

43. Aquí me tenéis, en espíritu, desde la nube luminosa, enviándoos mi palabra, humanizándola a través de estos portavoces, como una lección preparatoria para aquella comunicación a la que todos habréis de llegar: la comunicación de espíritu a Espíritu. (331, 1 – 10 y 13)

44. El pensamiento divino a través de mis portavoces en éxtasis, se ha traducido en palabras que unidas en frases, han formado y definido una doctrina espiritual llena de revelaciones y de enseñanzas perfectas.

45. Este es el Consolador prometido, éste es aquel Espíritu de Verdad anunciado que vendría a decíroslo todo. La preparación va a iniciarse ya, llegan los tiempos en que necesitáis de aquel que teniendo fuerza en su espíritu, os guíe con la nobleza y la sencillez de su corazón, con sabiduría y con caridad. (54, 51 – 52)

46. Viene mi enseñanza para hacer luz en los entendimientos, mas no os asombréis de la forma en que he venido a vosotros en este tiempo; no os confundáis ni os familiarizáis.

47. Cuando mi luz divina viene al entendimiento del hombre que me sirve de portavoz, se limita en vibraciones que se traducen en palabras de sabiduría y de amor. ¡Cuantos peldaños de la escala tiene que descender mi Espíritu para llegar en esa forma hasta vosotros! Y aun he tenido que enviaros a mi Mundo Espiritual para que os dé amplia explicación de mis enseñanzas. (168, 48)

48. Yo me comunico a través del entendimiento humano, porque el cerebro es el aparato perfecto hecho por el creador, para que en él se manifieste la inteligencia, que es la luz del espíritu.

49. Ese aparato es el modelo que jamás podréis igualar con toda vuestra ciencia. Tomaréis su forma y su construcción como un modelo para vuestras creaciones, pero jamás llegaréis a la perfección que tienen las obras de vuestro Padre. ¿Por qué dudáis de que pueda yo usar lo que he formado? (262, 40 – 41)

50. En todos los tiempos, mi amor de Maestro, ha estado pendiente de la lección que los hombres necesitan y he llegado siempre a ellos para hablarles de acuerdo con su elevación de espíritu y su evolución mental.

51. He venido a vosotros porque he visto que la palabra humana y las doctrinas que habéis creado, no calman la sed ardiente de vuestro espíritu; sed de luz; sed de verdad, de eternidad y amor. Por ello me he presentado ante vosotros, sirviéndome de hombres humildes, ignorantes y rudos de entendimiento, haciéndolos penetrar en el éxtasis de la mente y del espíritu, para que de sus bocas brotase el mensaje del Tercer Tiempo.

52. Ellos, para ser dignos de recibir y transmitir mis divinos pensamientos, tuvieron que luchar contra la materialidad y las tentaciones del mundo. Así renunciando a la propia personalidad y castigando su vanidad, han hecho una entrega total de su ser en los momentos de prestar su entendimiento a la inspiración divina, permitiendo que de sus labios brote una palabra llena de sabiduría, de ternura, de justicia, de bálsamo y de paz.

53. Siempre habrá quienes no acierten a comprender como es que, sin descender mi Espíritu hasta estos cerebros y tan sólo iluminándolos un rayo de mi luz, puedan expresar tanto saber en la palabra y derramar tanta esencia sobre el espíritu de las multitudes; a los cual yo os digo que tampoco el Astro Rey, como llamáis al sol, precisa de llegar hasta la Tierra para iluminarla, bastándole la luz que a la distancia envía a vuestro planeta para bañarlo de claridad, de calor y de vida.

54. Así, el Espíritu del Padre, como un sol de infinito poder, todo lo ilumina y vivifica por medio de la luz que envía sobre todas las criaturas, lo mismo espirituales que materiales.

55. Comprended entonces que donde está mi luz, ahí está presente mi Espíritu. (91, 12 – 16)

56. Una chispa de luz de mi Espíritu, un destello del Verbo Divino, es lo que se posa en la conciencia del portavoz por el cual os hago escuchar mi mensaje. ¿Qué portavoz humano podría recibir toda la potencia del Verbo? Ninguno. Y en verdad os digo que aún no sabéis lo que es el Verbo.

57. El Verbo es la Vida, es Amor, es Palabra de Dios; mas de todo ello sólo un átomo puede recibir el portavoz; pero ahí, en ese rayo de luz, en esa esencia, podréis encontrar lo infinito, lo absoluto, lo eterno.

58. Para hablaros de mí lo mismo puedo hacerlo a través de grandes obras, como de pequeñas y limitadas manifestaciones. Yo en todo estoy, todo habla de mí, tan perfecto es lo grande como lo pequeño. Sólo hace falta que el hombre sepa observar, meditar y estudiar. (284, 2 – 3)

59. No vino mi verbo a encarnarse nuevamente. Estoy en este tiempo sobre la nube, símbolo del más allá, de donde brota mi Rayo que ilumina la mente del portavoz.

60. Me ha placido comunicarme con el hombre y mi determinación es perfecta. Conozco al hombre porque yo lo he creado. Puedo servirme de él porque para eso lo formé, y puedo manifestar mi gloria por su conducto, porque lo creé para glorificarme en él.

61. ¡El hombre! He ahí mi imagen porque él es inteligencia, vida, conciencia, voluntad, porque posee algo de todos mis atributos y su espíritu pertenece a la eternidad.

62. Muchas veces sois mas pequeños de lo que habéis creído y, otras, sois más grandes de lo que podéis imaginar. (217, 15 – 18)

63. Si meditáis un poco y estudiáis las escrituras, veréis cómo a través de todos los profetas, una sola fue la esencia que en su palabra entregaron a los hombres. Ellos dieron a la humanidad amonestaciones, revelaciones y mensajes; sin los errores del culto materializado que profesaba el pueblo en aquellos tiempos. Enseñando a obedecer la Ley y la palabra de Dios, ayudaron a la humanidad a ponerse en contacto con su Padre Celestial.

64. Pueblo: ¿No encontráis gran semejanza entre aquellos profetas y estos portavoces por medio de los cuales os estoy hablando ahora? También en los labios de estos últimos pongo la esencia de mi Ley, también llega a vosotros mi inspiración a través de sus palabras y de ellas surge vibrante la enseñanza que invita a las multitudes a buscar a su Señor por los medios más puros; hablan sin temer que entre las multitudes que los escuchan existan escudriñadores o fanáticos. Cumplen con su misión entregándose al servicio de su Padre, para que por su conducto Él hable a la humanidad y entregue estas lecciones que abrirán nuevas sendas de luz a los hombres.

65. Pueblo: No sólo existe una gran semejanza entre aquellos profetas y estos portavoces, sino que también hay una perfecta relación entre ellos. Aquellos anunciaron a éstos y lo que aquellos pronosticaron ha mucho tiempo, lo están contemplando ahora estos siervos. (162, 9 – 11)

66. No todos mis portavoces han sabido o han querido disponerse para servirme y muchas veces he tenido que enviar mi luz sobre sus entendimientos impuros, u ocupados en lo superfluo, cuando no en lo  pecaminoso. Ellos en su falta, han llevado mi justicia, porque su mente se ha visto privada de toda inspiración y sus labios de toda elocuencia para expresar el divino mensaje.

67. En esos casos la multitud ha cerrado sus oídos ante aquellas pobres manifestaciones, pero en cambio ha abierto su espíritu para sentir en él mi presencia y recibir mi esencia. El pueblo se sustentó con la esencia que en aquel instante mi caridad le envió, pero el pedestal retuvo un mensaje que no brotó a través de sus labios, obligando a la multitud a comunicarse de espíritu a Espíritu con su Maestro, cuando aún no estaba preparada para recibir mi inspiración en esa forma. (294, 49)

La forma de las manifestaciones

68. La lección del Maestro comienza siempre en la misma forma, porque encierra el mismo amor. Principia en amor y termina en caridad, dos palabras dentro de las cuales se encierra toda mi enseñanza. Esos sentimientos elevados son los que dan fuerza al espíritu para alcanzar las regiones de la luz y la verdad. (159, 26)

69. Podéis decir que la forma exterior del lenguaje con que hablé en el Segundo Tiempo y la que ahora uso son diferentes, y en parte tendréis razón; porque Jesús os habló en aquel tiempo dentro de los términos y de las costumbres de los pueblos en que vivió, como hoy lo hago, según la mentalidad de los que escuchan mi palabra; pero la esencia que viene de esa palabra dada en uno y en otro tiempo, es la misma, es una, es inalterable. No obstante, esto ha pasado inadvertido para muchos que tienen el corazón endurecido y cerrada la mente. (247, 56)

70. ¡Oh incrédulos! Venid a escucharme con frecuencia, mi palabra vencerá vuestra duda. Si os parece que la forma de mi palabra no es la misma que tuve en aquel tiempo. Yo os digo que no os detengáis ante la forma, ante lo exterior, sino que busquéis el sentido, que es el mismo.

71. La esencia, el sentido, son uno siempre, porque lo divino es eterno e inmutable; pero la forma dentro de la cual os llega la revelación, o a través de la cual os doy a conocer una parte más de la verdad, esa se presenta siempre de acuerdo con la capacidad o evolución que hayáis alcanzado. (262, 45)

La presencia de seres del más allá

72. En verdad os digo que en los instantes en que vibra mi palabra por el entendimiento del hombre, millares y millares de seres desencarnados están aquí presenciando mi manifestación y escuchando mi voz; el número de ellos es siempre mayor al de los que se presentan en materia. Como vosotros, van saliendo lentamente de la tiniebla para penetrar en el Reino de la Luz. (213, 16)

73. Esta mi palabra la oís vosotros en la Tierra a través del entendimiento humano y en la escala superior a vosotros, otros espíritus moradores de ella la están escuchando también; así como en otras escalas superiores los espíritus que allí moran, la están oyendo. Porque este concierto, que el Padre en el Tercer Tiempo entabla con los espíritus, es universal.

74. Yo lo he dicho: Mi rayo es universal, mi palabra y mi esencia universales también son y desde la escala más alta que hayan alcanzado los espíritus, allí me oyen. Vosotros me oís ahora en esta comunicación a través de la forma más imperfecta, que es a través del hombre.

75. Por eso os estoy preparando para comunicaciones superiores y para que cuando penetréis en espíritu, dejando de lleno esta Tierra, podáis entonces reuniros en una nueva escala a escuchar el concierto que el Padre entable con vuestro espíritu.

76. Hoy estáis vosotros en materia, recreando vuestro corazón y espíritu con esta palabra y aquellos seres que os pertenecieron en la Tierra, a los que llamáis todavía padre, esposo, esposa, hermano, hijo, pariente o amigo, están en otras escalas escuchando la misma palabra; mas para ellos es otro su sentido, su esencia; aun cuando experimenten el mismo gozo, el mismo recreo, el mismo aliento, el mismo pan. (345, 81 – 82)

77. Yo envío a cada mundo un rayo de mi luz; a vosotros os he hecho llegar esta luz en forma de palabra humana, como a otras mansiones les llega por medio de inspiración.

78. En la luz de ese rayo divino se irán uniendo todos los espíritus, haciendo de él una escala que les conduzca hacia un mismo punto, hacia el reino espiritual prometido a todos los que sois partícula espiritual de mi divinidad. (303, 13 – 14)

Exhortaciones y promesas

79. Mi reino desciende sobre la humanidad doliente y mi palabra resuena a través de los escogidos de este tiempo, para que aquéllos que me escuchen, se conviertan en el consuelo de sus hermanos.

80. En todos los tiempos he tenido intermediarios entre los hombres y mi divinidad; han sido los mansos y humildes de corazón de los que me he servido. Estoy preparando a los nuevos mensajeros de mis enseñanzas para que esta buena nueva sea entre los hombres el despertar a la vida espiritual.

81. ¡Cuántos de los que se encuentran capacitados para desempeñar una noble misión espiritual están durmiendo diseminados por el mundo! Ellos despertarán y su adelanto espiritual lo manifestarán al transformarse en seres útiles a sus semejantes, en la nobleza de sus sentimientos. Serán humildes y nunca harán alarde de superioridad. (230, 61 – 63)

82. Mi Obra debe llegar limpia a la humanidad, para que ésta se levante a cumplir con mi Ley, abrazándose a la cruz de su redención.

83. Yo les prometí a los hombres, a toda la humanidad, y lo cumpliré porque mi palabra es de rey. Le enviaré el trigo dorado de mi palabra a través de mis discípulos y ella les servirá de preparación para que pronto puedan regocijarse con la comunicación de espíritu a Espíritu, ya que, concluida esta etapa, ni aquí ni en parte alguna volveré a comunicarme por el entendimiento de un portavoz. (291, 43 – 44)

Capítulo 5 – El motivo de la nueva revelación

Voluntad divina

1. Si en el mundo no hubiese ignorancia, si no corriese la sangre, si no existiese el dolor y la miseria, no habría razón para que mi Espíritu se materializara haciéndose perceptible a vuestros sentidos. Pero me necesitáis, sé que sólo mi amor puede en estos instantes salvaros, y por eso he venido.

2. Si no os amase, ¿qué importaría que os perdieseis y qué importaría vuestro dolor? Mas soy vuestro Padre, un Padre que siente en sí el dolor del hijo, porque cada hijo es una partícula suya. Por eso vengo a daros en cada una de mis palabras e inspiraciones, la luz de la verdad que representa la vida para el espíritu. (178, 79 – 80)

3. Heme aquí entre vosotros llamando a vuestro corazón. ¿Creéis que mi paz es completa cuando os contemplo en constantes guerras? Por eso he venido como un gran guerrero, para luchar contra las tinieblas y el mal; y conmigo han venido también, los espíritus del bien, el Mundo Espiritual, para consumar mi obra. ¿Cuánto tiempo durará esta lucha? Hasta que todos mis hijos hayan sido salvos. Mas no he traído dolor, sólo quiero transformaros con amor. (268, 31)

4. Mi palabra volverá a incomodar a los hombres como en los tiempos pasados, mas les diré la verdad. Sin delatar a nadie, dije hipócrita al hipócrita, adúltero al adúltero e inicuo al inicuo. Había sido vejada la verdad y era menester que resplandeciera, tal como ahora en que la verdad ha sido ocultada, y por ello tiene que surgir nuevamente ante los ojos de los hombres.

5. No una vez, sino varias y en diversas formas, anuncié y prometí mi nueva venida a mis discípulos; les profeticé las señales que habían de anunciar mi llegada; señales en la Naturaleza, acontecimientos entre la humanidad, guerras mundiales, el pecado en su mayor altura. Para que el mundo no se confundiera esperándome nuevamente como hombre, les hice saber que Cristo vendría sobre la nube, es decir, en Espíritu.

6. Cumplida ha quedado aquella promesa. He aquí el Maestro en Espíritu, hablando al mundo. He aquí al poseedor de la paz y del reino de luz, quien viene a formar una arca inmensamente grande, donde puedan refugiarse los hombres y salvarse; como en los primeros tiempos, cuando Noé hizo el arca para rescatar la simiente humana. (122, 52 – 53)

7. La forma en que yo he venido a manifestarme en este tiempo, es diferente a la del Segundo Tiempo, mas mi propósito es el mismo: Salvar a la humanidad, apartarla de ese torbellino que ha encontrado a su paso y del cual no ha podido librarse.

8. La tentación se ha desatado con toda su fuerza y el hombre ha caído como un débil niño y ha conocido grandes penalidades; apura su cáliz de amargura y en medio de su confusión me clama, y el Padre ha estado con él.

9. Todavía quedan en el cáliz las heces, mas yo os ayudaré a soportar esos dolores, que son consecuencia de vuestra desobediencia. ¡Bienaventurados vosotros que me oís, porque seréis fuertes! Mas, ¿qué harán los demás cuando ese gran dolor llegue a ellos? ¿Sucumbirá su espíritu por la falta de fe? La oración de Israel[11] ha de sostenerlos. (337, 38)

10. Vengo a buscaros con amor infinito. He puesto en vuestro espíritu tanta gracia y tantos dones, que no estoy dispuesto a perder a ninguno de mis hijos. Sois parte de mi Espíritu, sois algo de mi ser, ¿está mal el que os busque con tanto afán y tanto amor?

11. Siempre que desciendo a daros mi palabra, encuentro postreros entre las multitudes, son los que más me preguntan en su corazón, mas yo les complazco respondiendo siempre a sus interrogaciones.

12. Hoy, los postreros me preguntan cuál es la finalidad de mi nueva venida, a lo cual yo contesto que el fin es el de capacitar al hombre para que por sí mismo retorne a su original pureza. (287, 19 – 20)

Errores y cultos superficiales

13. El Tercer Tiempo ha llegado en plenitud para la humanidad. Han pasado cerca de dos mil años, desde que vine a entregaros mi palabra y aquella doctrina, a pesar del tiempo transcurrido, no ha sido conocida aún por toda la humanidad, porque no soy amado por todos mis hijos. Sin embargo, todos me rinden culto, todos buscan a un solo Espíritu Divino que es el mío. Mas no contemplo unificación entre los hombres, no contemplo entre ellos la misma fe, la misma elevación y conocimiento, y es por eso que vengo como Espíritu Santo; para unificarlos en mí, para perfeccionarlos con mi doctrina de verdad, con mi palabra inmutable, con mi Ley de justicia y de amor. (316, 4)

14. La ofuscación de la mente, la falta de fe, la ignorancia de la verdad, son tinieblas para el espíritu y por eso hoy se encuentra perdida la humanidad. ¡Cómo se han multiplicado los hombres que caminan sin saber, ni importarles hacia dónde van!

15. Yo sabía que había de llegar para los hombres un tiempo así, lleno de dolor, de confusión, de incertidumbre y desconfianza. Os prometí venir a salvaros de esa tiniebla y aquí me tenéis: soy el Espíritu de Verdad. ¿Para qué me queréis nuevamente en cuanto hombre? ¿No recordáis que como hombre morí, y dije que os esperaba en mi Reino? Con ello os daba a entender que el espíritu es eterno, inmortal.

16. Mi palabra en este tiempo viene a recordaros lo pasado, a revelaros los misterios y a anunciaros lo venidero. Ella enderezará cuanto los hombres han torcido y desvirtuado, porque yo, celoso de la verdad, vengo con la espada de mi celo y mi justicia a derribar todo lo falso, a destruir la hipocresía y la mentira, a arrojar nuevamente del templo de la verdad a los mercaderes.

17. Comprended que no tenéis que buscar en libros, en consejos o en mandamientos de hombres la verdad para alcanzar vuestra salvación.

18. Todos estáis para ser salvados, no encuentro a uno que esté ya en tierra firme; sois náufragos en medio de una noche de tempestad, en la que cada quien pugna por sí mismo sin acordarse de su hermano, porque su vida peligra.

19. Y en verdad os digo: soy vuestro único Salvador, el que llega una vez más en busca de los que se han perdido, porque se alejaron de la ruta que es la Ley; vengo a iluminar vuestra senda para que lleguéis a tierra, esa tierra bendita que os espera, porque en su seno guarda infinitos tesoros para el espíritu. (252, 37 – 40)

20. Si en aquel tiempo se habían dado falsas interpretaciones a los mandatos divinos, en éste también se había falseado mi doctrina, y fue necesario que el Maestro viniese de nuevo a ayudaros a salir de vuestros errores, ya que por vosotros mismos, muy pocos son los que logran liberarse de las confusiones.

21. Ciertamente yo os prometí desde aquel tiempo que volvería; mas también debo deciros que lo hice porque sabía que llegaría un día en que la humanidad, creyendo vivir dentro del camino de mis enseñanzas, andaría muy alejada de ellas, y este es el tiempo que yo anuncié para mi vuelta. (264, 35 – 36)

22. En el Segundo Tiempo, Cristo, el mismo que os está hablando en este instante, se hizo hombre y habitó en la Tierra; mas ahora lo tenéis en Espíritu, cumpliendo así una promesa hecha por Él a la humanidad; la de venir en un nuevo tiempo a traeros el supremo consuelo y la luz de la verdad, esclareciendo y explicando todo cuanto a los hombres les había sido revelado. (91, 33)

23. La humanidad está desorientada, mas yo he venido para conducirla con la luz del Espíritu Santo y para que reconozca mi palabra por su esencia.

24. A través del tiempo aquellos escritos que dejaron mis discípulos han sido alterados por los hombres y por ello hay división entre las religiones. Mas yo he venido a esclarecer todas mis enseñanzas para unificar a la humanidad en una sola luz y en una sola voluntad. (361, 28 – 29)

25. Hoy se abre al mundo una nueva etapa en la que el hombre buscará mayor libertad para su pensamiento, en la que pugnará por romper las cadenas de esclavitud que su espíritu ha arrastrado. Es el tiempo en que veréis a los pueblos traspasar las barreras del fanatismo en busca de sustento espiritual y de luz verdadera, y os digo que todo aquél que por un instante llegase a experimentar la felicidad de sentirse libre para meditar, para escudriñar y practicar, jamás volverá voluntariamente a su cautiverio; porque ya sus ojos contemplaron la luz, y su espíritu se extasió ante las revelaciones divinas. (287, 51)

26. Sabía que de generación en generación irían los hombres mistificando mi doctrina, adulterando mi Ley y falseando la verdad; sabía que los hombres olvidarían mi promesa de volver y que dejarían de considerarse hermanos para matarse unos a otros con las armas más crueles, cobardes y perversas.

27. Mas ya ha llegado el tiempo y el día prometido y aquí me tenéis. No juzguéis la forma que he elegido para comunicarme con vosotros, que no es el mundo quien va a juzgarme sino yo quien juzgue a la humanidad. Porque éste es el tiempo de su juicio.

28. Yo vengo a establecer un reino en el corazón de la humanidad, no un reino material como muchos lo esperan, sino espiritual y cuya fuerza provenga del amor y la justicia y no de los poderes del mundo.

29. Veo que hay quienes se sorprenden oyéndome hablar así, mas yo os pregunto: ¿Por qué habéis de imaginarme revestido siempre de sedas, oro y pedrerías? ¿Por qué queréis que en todos los tiempos mi Reino sea de este mundo cuando yo os revelé lo contrario? (279, 61 – 64)

30. Ya os he pronosticado que la lucha será intensa, porque cada quien cree perfecta su religión e impecable su forma de cumplir con ella; mas os digo que si así fuera, yo no tendría porqué haber venido a hablaros en este tiempo.

31. Os estoy inspirando una doctrina profundamente espiritual, porque veo que el paganismo impera en vuestros cultos y que la mala semilla del fanatismo os ha envenenado de ignorancia y de odios.

32. Mi espada de luz está en mi diestra, soy el guerrero y el Rey que viene a destruir todo lo adverso, todo el mal existente y todo lo falso. Cuando mi lucha haya cesado y los corazones hayan aprendido a unirse para orar y para vivir, la mirada de vuestro espíritu descubrirá mi presencia en la luz infinita y en la paz eterna. “Ese es mi Reino”, os diré, “y yo soy vuestro Rey, porque para eso existo y para eso os he creado: para reinar”. (279, 72 – 74)

La vida verdadera

33. Todos los hombres saben que soy el Padre de todo lo creado y que el destino de los seres está en mí; sin embargo, no he recibido de ellos su atención ni su respeto. Ellos también crean, también son señores y creen tener poder sobre el destino de sus semejantes, ¿para que inclinarse ante mí?

34. De esta manera el hombre ha probado mi paciencia y desafiado mi justicia; yo le he dado tiempo para encontrar la verdad, pero nada ha querido de mí. Vine como Padre y no fui amado; después llegué como Maestro y no fui comprendido; mas como es necesario salvar a la humanidad, ahora vengo como Juez. Sé que el hombre renegará contra mi justicia, porque tampoco como Juez va a comprenderme, y va a decir que Dios se ha vengado.

35. Quisiera que todos comprendieran que Dios no puede alentar sentimientos de venganza porque su amor es perfecto; tampoco puede enviar el dolor, sois vosotros los que lo atraéis con vuestro pecado. Mi justicia divina está por encima de vuestro dolor y aún de vuestra muerte. El dolor, los tropiezos, los fracasos, son las pruebas que el hombre se va creando; y los frutos de su siembra, es lo que va recogiendo. A mí me basta en cada uno de estos trances, hacer llegar mi luz a vuestro espíritu para que alcance su salvación. (90, 5 – 7)

36. Es el Espíritu de Verdad que desciende a descifrar misterios y a revelaros los conocimientos necesarios para gozar de la vida verdadera; es el consuelo divino que se derrama sobre vuestras dolencias, para daros testimonio de que el juicio divino no es castigo, ni venganza, sino juicio de amor para llevaros a la luz, a la paz y a la felicidad. (107, 24)

37. Sabed que el que llega a entender y conocer algo de lo que está reservado a los que se elevan, ése, ya no podrá apartar de su espíritu aquella luz que le fue revelada. Así penetre en moradas desconocidas o retorne una y otra vez más a la Tierra, lo que un día recibió como un divino destello, surgirá a cada paso de lo más puro de su ser como presentimiento, como un dulce despertar o como un canto celestial que inundará de gozo el corazón, como un anhelo de volver a la mansión espiritual. Eso es lo que significa mi doctrina para los espíritus que retornan a esta vida. En apariencia el espíritu olvida su pasado, pero en verdad no pierde el conocimiento de mi enseñanza.

38. A los que dudan de que es el Verbo Divino quien os habla en este instante y bajo esta forma, les digo que si no quieren darme ese nombre, si no quieren atribuir esta palabra al divino Maestro, que tomen la esencia de esta lección, que analicen cada uno de sus pensamientos, y si al meditar en lo que han escuchado llegan a la conclusión de que encierra luz y verdad para la humanidad, que la tomen como norma de sus pasos en la Tierra y con ella transformarán su vida.

39. Yo se que os estoy entregando la verdadera sabiduría, lo que los hombres crean no afecta un átomo a mi verdad, mas se hace necesario que el hombre tenga la certeza de lo que cree, de lo que sabe y de lo que ama; es por eso que en mis manifestaciones llego a veces a colocarme al nivel de la humanidad, para así lograr que me reconozca. (143, 54 – 56)

40. El concepto que de mí tienen los hombres, es muy limitado, su conocimiento sobre lo espiritual, muy escaso, su fe muy pequeña.

41. Las religiones duermen el sueño de los siglos, sin dar un paso hacia adelante y cuando despiertan es sólo para agitarse en su interior, sin atreverse a romper el cerco que se han creado con sus tradiciones.

42. Serán los humildes, los pobres, los sencillos e ignorados, quienes salgan de esa órbita en busca de luz, de ambiente puro, de verdad y de progreso. Serán ellos los que den la campanada y la voz de alerta, al sentir la llegada de los tiempos de mis nuevas revelaciones, en la Era de la Espiritualidad.

43. La humanidad quiere descubrir el misterio de la vida espiritual, de esa existencia a la que irremisiblemente habrá de penetrar y que por eso mismo le interesa conocer.

44. Los hombres interrogan, suplican, piden luz por caridad, porque sienten la necesidad de prepararse, mas por toda contestación se les dice que la vida espiritual es un misterio y que pretender descorrer el velo que les cubre es una temeridad y una blasfemia.

45. En verdad os digo que esos sedientos de verdad y de luz no encontrarán en el mundo la fuente cuyas aguas calmen su sed, seré yo quien derrame desde los cielos esas aguas de sabiduría que los espíritus ansían beber, yo desbordaré mi fuente de verdad sobre todo espíritu y sobre toda mente para que los misterios queden destruidos, porque os digo una vez más que no soy yo quien tiene misterios para los hombres, sino vosotros quienes los creáis.

46. Bien está que siempre existirá algo en vuestro Padre que nunca descubriréis, si tomáis en cuenta que Dios es infinito y que vosotros sois sólo partículas; pero que debáis ignorar quiénes sois en la eternidad, que tengáis que ser vosotros un misterio impenetrable ante vosotros mismos y que tengáis que esperar a penetrar en la vida espiritual para conocerla, eso no está prescrito por mí.

47. Que en los tiempos pasados no se os habló en esta forma, ni se os hizo una invitación amplia a penetrar en la luz de los conocimientos espirituales, es cierto; pero es que en los tiempos pasados no experimentó la humanidad la imperiosa necesidad de saber que ahora siente, ni estaba capacitada espiritual ni mentalmente para comprender. Si siempre había estado buscando y hurgando, fue más por curiosidad que por verdadera sed de luz.

48. Para que los hombres encuentren el camino que les conduzca hacia esa luz y para que estén en condiciones de recibir aquellas aguas de la fuente de la vida y la sabiduría, antes tendrán que dejar todo culto exterior y borrar de su corazón todo fanatismo. Una vez que comiencen a sentir en su corazón la presencia del Dios viviente y omnipotente, sentirán escapar de lo más íntimo de su ser una plegaria nueva, desconocida, llena de sentimiento y de sinceridad, plena de elevación y de ternura, que será la verdadera oración, revelada por el espíritu.

49. Ese será el principio de su elevación hacia la luz, el primer paso en el camino de la espiritualidad. Si el espíritu puede revelar al hombre la verdadera oración, también podrá revelarle todos los dones que posea, así como la forma de desarrollarlos y encauzarlos por la senda del amor. (315, 66 – 75)

50. Vosotros podréis encontrar en mi manifestación las mismas enseñanzas del Segundo Tiempo; pero en esta era he venido con la luz de mi Espíritu Santo a revelaros lo insondable, y en la comunicación de espíritu a Espíritu os seguiré revelando nuevas y muy grandes lecciones. Todo el contenido del Sexto Sello os lo daré a conocer en esta etapa de revelaciones que os irán preparando para el tiempo en que abriré el Séptimo Sello. Así iréis conociendo lo insondable, así encontraréis que el valle espiritual es la morada de todos los espíritus, la mansión infinita y maravillosa que os espera en el más allá, donde recibiréis el galardón de las obras que con amor y caridad hayáis sembrado en vuestros hermanos. (316, 16)

Desarrollo, espiritualidad y salvación del hombre

51. No os entrego mi enseñanza sólo como un freno moral para vuestra materia, es con ella con la que podréis escalar las mayores alturas de vuestra perfección espiritual.

52. No vengo creando una nueva religión entre vosotros, esta doctrina no viene a desconocer a las religiones existentes, cuando ellas están basadas en mi verdad. Es este un mensaje de amor divino para todos, un llamado a todas las instituciones. Quien comprenda el propósito divino y cumpla mis preceptos, se sentirá guiado hacia el progreso y elevación de su espíritu.

53. Mientras el hombre no comprenda la espiritualidad que debe tener en su vida, la paz estará muy lejos de ser una realidad en el mundo, en cambio quien cumpla con mi Ley de amor no temerá a la muerte ni al juicio que espera a su espíritu. (23, 12 – 13)

54. No he venido con estas revelaciones para traeros solamente la paz del mundo y haceros más llevaderos los sufrimientos con el bálsamo corporal. He venido a daros con esta manifestación las grandes lecciones que os hablen de vuestra evolución espiritual, porque si tan sólo os hubiese venido a entregar los bienes del mundo, de cierto os digo: Para eso me hubiese bastado encomendárselo a los científicos; a los que hubiera iluminado por medio de la intuición, revelándoles los secretos de la Naturaleza, para que de allí tomaran el bálsamo para sanaros de vuestras enfermedades corporales.

55. Mi Obra viene a mostraros horizontes más amplios, más allá de vuestro planeta, de ese número infinito de mundos que os rodean; horizontes que no tienen fin, que os muestran el camino de la eternidad que os pertenece. (311, 13–14)

56. Mi doctrina espiritual lleva varios fines o misiones: uno es el consolar al espíritu en su destierro, haciéndole comprender que el Dios que le formó, le espera eternamente en su Reino de Paz; otro es hacerle conocer de cuántos dones y facultades puede disponer para alcanzar su salvación y elevación o perfeccionamiento.

57. Lleva esta palabra el mensaje de espiritualidad que abre los ojos a los hombres para que miren frente a frente la realidad que creen encontrar tan sólo en lo que ven, en lo que tocan o en lo que comprueban con su ciencia humana, sin darse cuenta de que están llamando “realidad” a lo pasajero y están desconociendo y negando lo eterno, en donde existe la verdadera realidad.

58. Dejad que este mensaje vaya de nación en nación, de casa en casa, dejando su simiente de luz, de consuelo y de paz; para que los hombres se detengan unos instantes y concedan a su espíritu una tregua, la indispensable para que él medite y recuerde que cualquier instante puede ser el de su retorno al valle espiritual y que de sus obras y su siembra en el mundo depende el fruto que a su llegada a la vida espiritual recoja. (322, 44 – 46)

Capítulo 6 – El Tercer Testamento y el Gran Libro de la Vida

El libro del amor, la verdad y sabiduría de Dios

1. El libro de mi palabra es el libro del divino y verdadero amor, en él encontraréis la verdad inmutable. Acudid a él y encontraréis la sabiduría que os ayude a evolucionar y alcanzar la paz en la eternidad. No faltará quien altere o modifique su esencia, e infringirá gravemente mi Ley quien quitare o agregare una sola palabra que sea desacorde con mi doctrina perfecta.

2. Conservad esta palabra con su original pureza, porque ella es la más bella heredad que dejaré al hombre. Escribid mi enseñanza y hacedla conocer a vuestros hermanos, conservadla fielmente porque vosotros sois responsables de esa heredad.

3. Mañana el hombre encontrará en ella la esencia de mi revelación, la cual lo conducirá con la luz de sus enseñanzas, por el camino de la verdad.

4. De padres a hijos serán legadas estas escrituras, como un manantial de agua viva, cuya corriente brotará inagotable e irá de corazón a corazón. Estudiad en el gran Libro de la Vida, el libro de la espiritualidad, el que os explicará las revelaciones divinas que habéis recibido a través de los tiempos.

5. ¿No os prometí que todo conocimiento sería restituido a su primitiva verdad? Pues este es el tiempo que os fuera anunciado.

6. En verdad os digo, que quien medite y analice las enseñanzas de mi Libro, con el verdadero anhelo de elevar sus conocimientos, adquirirá la luz para su espíritu y me sentirá más cerca de él.

7. Los mitos de ayer y los de hoy caerán, todo lo mediocre y falso se derrumbará, porque llegará el instante en que ya no podáis alimentaros más con las imperfecciones y entonces se levantará el espíritu en busca de la verdad, para que ésta le sirva de único sustento.

8. En estas enseñanzas encontrará la humanidad la esencia de mis  revelaciones, que hasta hoy no ha comprendido por su falta de espiritualidad. Desde los tiempos antiguos os la he confiado a través de mis enviados, de mis emisarios, de mis intérpretes, y sólo os ha servido para que forméis con ella, mitos y tradiciones. Meditad y estudiad esta lección con respeto y amor si queréis evitaros siglos de confusión y de amargura. Pero recordad que no cumpliréis vuestra misión, si solamente os conformáis con poseer el libro; no, él debe despertaros y enseñaros si verdaderamente anheláis ser mis discípulos. Doctrinad con el ejemplo, con el amor y con la caridad que os he enseñado. (20, 1–8)

9. El libro de mi enseñanza está formado con las lecciones que en este tiempo os he dictado a través del entendimiento humano. Con este libro que llegará a reconocer la humanidad como el Tercer Testamento, defenderéis mi causa divina.

10. La humanidad sólo reconoce la Ley del Primer Tiempo y lo que escrito está en el Primero y Segundo Testamentos, mas vendrá el Tercero a unificar y corregir lo que los hombres han alterado por falta de preparación y comprensión. La humanidad habrá de estudiar mi mensaje para que penetrando en el fondo de cada palabra encuentre un solo ideal, una sola verdad, una misma luz que la guiará hacia la espiritualidad. (348, 26)

11. Vengo a revelaros lo que el hombre de ciencia no puede enseñaros, porque no se conoce; él ha dormido en su grandeza terrenal y no se ha elevado a mí en busca de mi sabiduría.

12. Se han cerrado los corazones de los pastores que en diferentes sectas y religiones debieron enseñar la ciencia espiritual, que es grandeza y riqueza para el espíritu.

13. He mirado que la Ley y doctrina que legué a la humanidad en tiempos pasados, se encuentran ocultas y han sido sustituidas por ritos, cultos exteriores y tradiciones.

14. Mas vosotros, que reconocéis íntimamente que la esencia de esta palabra es la misma que recibió Israel en el Monte Sinaí y la que escucharon las multitudes en labios de Jesús en el Segundo Tiempo, seréis los que, con vuestro culto y vuestras obras, enseñéis que la Ley divina no debe olvidarse por cumplir con necias tradiciones que no benefician al espíritu. (93, 10 – 13)

15. Os he recordado los nombres de mis enviados, a través de los cuales recibisteis mensajes, mandatos, profecías y lecciones.

16. Así, en una sola lección he reunido el contenido de todas las lecciones.

17. El espiritualismo es la herencia en la cual se unen los Tres Testamentos en un solo libro espiritual. (265, 62 – 64)

18. Esta doctrina que por revelar lo espiritual se llama espiritualista, es el camino trazado al hombre, por el cual llegará a conocer, servir y amar a su Creador. Es el libro que enseña a los hombres a amar al Padre en sus propios semejantes. El espiritualismo es una ley que dicta lo bueno, lo puro, lo perfecto.

19. El deber de acatar esta ley es de todos, sin embargo, no obliga a nadie a cumplirla; porque cada espíritu goza de libertad en su voluntad, para que su lucha y todos sus actos, al juzgarse, puedan ser tomados en cuenta como méritos propios.

20. Ved entonces que esta doctrina es la llama del amor divino que ha iluminado y dado calor desde el primero hasta el último de mis hijos. (236, 20 – 22)

Continuidad entre el espiritualismo y la doctrina de Jesucristo

21. La doctrina espiritualista no es una teoría, es una enseñanza práctica, tanto para la vida humana, como para la vida del espíritu. No existe otra enseñanza más completa y perfecta que ella. Os acompaña desde antes de llegar a la Tierra, os sigue a través de la jornada sobre este mundo y se funde a vuestro espíritu cuando él retorna a su primer morada.

22. No seré yo quien aparte de vuestros cultos la liturgia y las tradiciones, será el espíritu del hombre el que, sin darse cuenta, se eleve sobre sus concepciones antiguas, ante la necesidad de mayor luz que ilumine el sendero de su evolución. Pronto comprenderá el hombre que lo único que puede presentarle a Dios es la práctica del amor, ya que decir amor es decir bien, caridad, sabiduría y justicia.

23. El espiritualismo no viene a borrar una sola de las palabras que Cristo predicó en aquel tiempo, si así no fuese, no podría denominarse de esta manera, ya que estaría oponiéndose a la verdad. ¿Cómo podría estar esta palabra en contra de aquélla, si es el mismo Maestro quien la pronuncia? Si verdaderamente penetráis en el sentido de esta doctrina, veréis cómo mi palabra de ahora es la explicación o aclaración de cuanto dije en aquel tiempo. Por eso la humanidad de ahora y la del futuro, están en condiciones de comprender más que las generaciones pasadas y, por lo tanto, de cumplir con la Ley de una manera más pura, elevada y verdadera.

24. Si observáis detenidamente a vuestros hermanos en su culto, veréis como lo que antes fue objeto de su adoración, ahora lo contemplan fríamente. Es que el espíritu está despertando por sí mismo y busca lo que realmente pueda alimentarlo, por lo cual os digo que el culto externo de esta humanidad está destinado a desaparecer. (283, 27 – 30)

25. En este libro humilde y sencillo, pero rebosante de luz divina, encontrarán los hombres la aclaración de todas sus dudas, encontrarán el complemento de las enseñanzas que sólo en parte fueron reveladas en tiempos pasados y hallarán la forma clara y sencilla para interpretar cuanto está oculto en el sentido figurado de los textos antiguos.

26. El que después de recibir esta misiva espiritual se persuada de la verdad de su contenido y se levante combatiendo su materialidad, su idolatría y su fanatismo, limpiando de todas esas impurezas su entendimiento y corazón, libertará a su espíritu, proporcionándole felicidad y paz; porque ya podrá luchar para conquistar la eternidad que le aguarda. Pero quienes persistan en su culto externo, quienes se obstinen en amar lo del mundo y no creer en el desarrollo o evolución del espíritu, de cierto os digo que se quedarán atrás y llorarán cuando se den cuenta de su retraso y de su ignorancia. (305, 4 – 5)

Discusiones en torno a esta nueva palabra

27. Si os parece extraña mi doctrina al grado de pensar que conociéndome a mí jamás habíais escuchado estas palabras, os digo que vuestra extrañeza será el resultado de vuestra negligencia para penetrar en el fondo de lo que en tiempos pasados os revelé. Por esa causa os parecerá extraña o nueva esta doctrina, cuando en realidad esta luz ha estado presente siempre en vuestra vida. (336, 36)

28. Mi doctrina en éste como en el Segundo Tiempo conmoverá a la humanidad. Los hipócritas tendrán que enfrentarse a la sinceridad. La falsedad dejará caer su máscara y la verdad brillará. La verdad se impondrá sobre la mentira que envuelve a este mundo.

29. El hombre estará capacitado para comprender y reconocer todo aquello que encierra razón y verdad, mas todo lo que se le obligó a creer aunque no lo comprendiese, él mismo lo rechazará; por eso mi doctrina cundirá, porque desborda luz de la cual los hombres están necesitados. A vosotros toca una gran parte de esta obra, revelando a vuestros hermanos su principio y su fin. (237, 28–29)

30. La humanidad está hambrienta de mi palabra, de mi verdad; los hombres reclaman y anhelan que la luz llegue a su entendimiento, claman justicia y esperan consuelo. Este es un tiempo decisivo; en verdad os digo que muchas ideas, teorías y hasta dogmas que como verdades se tuvieron por siglos, caerán por tierra y serán abandonados por falsos. El fanatismo y la idolatría serán combatidos y exterminados por los que más envueltos y apegados a ellos se encontraban; las enseñanzas de Dios serán entendidas, su luz, su contenido y esencia serán comprendidas y sentidas.

31. Los hombres de ciencia, después de un tiempo de pruebas en el que sufrirán confusiones muy grandes, cuando en su espíritu se haga la luz y escuchen la voz de su conciencia, descubrirán lo que nunca habían soñado.

32. Nuevamente os digo: velad, porque en el tiempo de las luchas de credos y doctrinas, de religiones y ciencias, creerán muchos hombres que el saber que les han dado los libros, será el arma con la que puedan vencer a mis nuevos discípulos, sabiendo que vosotros no lleváis libros. (150, 11–13)

33. Os he dicho, discípulos, que tendréis que miraros frente a frente con las grandes religiones y con las sectas menores; pero ante unas y otras no temáis. La verdad que os he confiado es diáfana, la palabra que os he enseñado es clara y sencilla en su superficie, pero profunda hasta lo infinito en su contenido y son armas fuertes con las que vosotros lucharéis y venceréis.

34. Este pueblo espiritualista vive ignorado. El mundo no conoce vuestra existencia, los grandes no reparan en vosotros, pero se acerca la lucha entre espiritualistas y cristianos, entre espiritualistas y judíos. Esa lucha es necesaria para el establecimiento de mi doctrina en toda la humanidad. Entonces se unirán en una sola esencia al antiguo Testamento con el Segundo y Tercero.

35. A muchos os parecerá esto imposible; para mí es lo más natural, justo y perfecto. (235, 63–64)

El Gran Libro de la Vida

36. Mi palabra quedará escrita para todos los tiempos, con ella formaréis el libro del Tercer Tiempo, El Tercer Testamento, el último mensaje del Padre; porque en los tres tiempos ha tenido Dios sus plumas de oro[12] para dejar su sabiduría a la humanidad.

37. Moisés fue la primera pluma de oro, de la cual el Padre se sirvió para grabar con letras imborrables en un libro los hechos del Primer Tiempo. Moisés fue la pluma de oro de Jehová.

38. Entre mis apóstoles y seguidores del Segundo Tiempo, cuatro plumas tuvo Jesús y fueron: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Estas fueron las plumas de oro del Divino Maestro, mas cuando llegó el tiempo de que se uniera el Primer Testamento con el Segundo con lazos de amor, de reconocimiento y de adelanto espiritual, entonces se formó un solo libro.

39. Ahora en el Tercer Tiempo, en el cual tenéis nuevamente mi palabra, también he nombrado a las plumas de oro para que quede escrita.

40. Cuando el tiempo sea llegado, formaréis un solo libro, y este libro, el del Tercer Tiempo, quedará también, cuando el tiempo sea propicio, unido al libro del Segundo y del Primer Tiempo y entonces con las revelaciones, profecías y palabras de los Tres Tiempos, se formará el gran Libro de la Vida, para recreo de todos los espíritus.

41. Entonces reconoceréis que desde la primera palabra hasta la última, se han cumplido en verdad y en espíritu; que todas las profecías fueron la historia anticipada que el Padre reveló a la humanidad. Porque sólo Dios puede escribir los acontecimientos que van a ser; cuando los profetas han hablado, no han sido ellos sino Dios lo ha hecho por su conducto.

42. He dejado la preparación suficiente en mis nuevos escogidos, como la tuvieron Moisés y los cuatro discípulos del Segundo Tiempo, para que mi palabra sea grabada con toda limpidez, con toda claridad y verdad, porque es para las generaciones del mañana; y si alguien quisiera agregar o borrar de ese libro, yo os reclamaré.

43. Ahora, mis hijos muy amados: ¿Quién da importancia al libro que estáis formando? Nadie, en verdad, mas llegará el instante en que la humanidad llena de ansiedad, de curiosidad, os pida vuestro Libro y ella entonces se desvelará, escudriñará mi palabra y discutirá sobre ella; en esa lucha de ideas se levantarán bandos, hombres de ciencia, teólogos y filósofos. A las naciones será llevado el testimonio de vuestra palabra y del Libro de la Sabiduría y todos hablarán de mi doctrina. Ese será el principio de la nueva batalla, de la guerra de palabras, de pensamientos, de ideas, y al final, cuando todos hayan reconocido, en verdad y en espíritu, que el gran libro de la Vida ha quedado escrito por el Señor, se estrecharán con fraternidad y se amarán como es mi voluntad.

44. ¿Por qué no bastó la palabra de Jehová en el Primer Tiempo para unificar al mundo, ni logró hacerlo la doctrina de Jesús en el Segundo? ¿Por qué en este tiempo no ha bastado que desde 1866 me encuentre entregando mi palabra, para que las naciones se amen y vivan en paz? Es menester que los tres libros formen uno solo, para que esta palabra ilumine al universo. Entonces la humanidad será en torno de esa luz y la maldición de Babel quedará borrada, porque todos los hombres leerán el Gran Libro de la Vida Verdadera, todos practicarán la misma doctrina y se amarán como hijos de Dios, en espíritu y en verdad. (358, 58 – 66)

Capítulo 7 – Influencia y significado de la enseñanza espiritual

El efecto de las revelaciones

1. Aquí, ante esta palabra, no hay hombre que no se estremezca dentro y fuera de su ser, es decir, en el espíritu y en la carne. Aquí, al escucharme, es cuando piensa en la vida, en la muerte, en la justicia divina, en la eternidad, en la vida espiritual, en el bien y en el mal.

2. Aquí es donde al oír mi voz, siente en sí la presencia de su espíritu, y recuerda de dónde procede.

3. Oyéndome, se siente en esos momentos identificado con todos sus semejantes, reconociéndolos en el fondo de su ser como a sus verdaderos hermanos. Hermanos en la eternidad espiritual, más próximos aún que los que lo son solamente por la carne, ya que ésta es pasajera en la Tierra.

4. No hay hombre ni mujer que escuchándome no se sienta contemplado por mí, por lo tanto, nadie se atreve a ocultar o a disimular delante de mí sus manchas; y yo las muestro pero sin señalar a ninguno públicamente, porque soy el Juez que jamás delata.

5. Os digo que entre vosotros descubro adulterios, infanticidios, hurtos, vicios y lacras que son como lepra en el espíritu de quienes han pecado. Mas no sólo vengo a probaros la verdad de mi palabra demostrándoos que sé descubrir las faltas de vuestro corazón, quiero también probaros el poder de mis lecciones, dándoos las armas para vencer el mal y las tentaciones, enseñándoos a lograr la regeneración, despertando en vuestro ser un anhelo por lo bueno, lo elevado y lo puro y una repulsión absoluta por todo lo innoble, por todo lo falso y por todo lo malo al espíritu. (145, 65 – 68)

6. Hoy aún vivís los días sombríos que precederán a la luz, sin embargo, esa luz, aprovechando los pequeños claros de vuestro cielo nebuloso, lo atraviesa con rayos fugaces que llegan a algunos puntos de la Tierra, tocando corazones, estremeciendo y despertando a los espíritus.

7. Todos los que han sido sorprendidos por esta luz, se han detenido en su camino para preguntar. ¿Quién sois? Y yo les he respondido: “Soy la luz del Mundo; soy la luz de la eternidad, soy la verdad y el amor. Soy aquél que prometió volver a hablaros, Aquél de quien se dijo que era el Verbo de Dios”.

8. Como Saulo en el camino de Damasco, han humillado toda su soberbia, han abatido su orgullo, inclinado humildemente su faz para decirme con el corazón: “Padre y Señor mío, perdóname, ahora comprendo que sin darme cuenta os estaba persiguiendo”.

9. Desde ese instante, esos corazones se han convertido en pequeños seguidores. Porque en este Tercer Tiempo, hasta este instante, no ha aparecido entre mis nuevos discípulos un apóstol de la elevación de aquél que tanto me persiguió en mis discípulos, para después amarme con tanta intensidad. (279, 21–24)

10. Las religiones duermen un sueño de siglos de rutina y estancamiento, mientras la verdad ha permanecido oculta. Mas aquéllos que conozcan los mandamientos de Jehová y la palabra del Divino Maestro, tendrán que reconocer en esta voz que os habla ahora, la voz del Espíritu de Verdad, prometido para estos tiempos. (92, 71)

11. Yo sé que muchos habrán de escandalizarse cuando conozcan esta palabra, pero serán aquéllos que en su confusión no quieran reconocer que en el hombre existen, además de la naturaleza humana la parte espiritual; o aquéllos que, creyendo en el espíritu humano, aferrados a la rutina de sus tradiciones y de sus creencias, nieguen que exista un camino de infinita evolución para el espíritu. (305, 65)

12. Estas palabras las dejaré escritas, y llegarán a mis discípulos del futuro, y ellos, al estudiarlas, las encontrarán frescas, vivas, y su espíritu se estremecerá de gozo al sentir que es su Maestro el que les habla en ese instante.

13. ¿Creéis que todo lo que os he dicho, sea solamente para los que me han escuchado? No, pueblo amado, con mi palabra estoy hablando para los presentes y para los ausentes; para hoy, mañana y siempre; para los que murieron; para los que viven y para los que han de nacer. (97, 45 – 46)

Comprensión de la nueva palabra

14. Soy el Verbo de Amor que viene a consolar al que sufre, al turbado, al que llora, al pecador y al que me ha buscado. Y es mi palabra en esos corazones el río de la vida donde calman su sed y limpian sus impurezas, es también el camino que conduce a la morada eterna del descanso y la paz.

15. ¿Cómo podéis imaginar que la lucha en la vida, sus sacrificios, vicisitudes, y pruebas, terminen con la muerte sin hallar una justa compensación en la eternidad? Por eso mi Ley y mi doctrina con sus revelaciones y promesas son en vuestro corazón el aliciente, la caricia y el bálsamo en la jornada. Sólo cuando os apartáis de mis enseñanzas os sentís hambrientos y débiles. (229, 3 – 4)

16. En mi amor divino por las criaturas humanas, les permití que escudriñaran mis obras y tomasen de todo lo creado, para que nunca tuvieran motivo para decir que Dios es injusto porque oculta su sabiduría a sus hijos.

17. Si yo os formé y os di el don del libre albedrío; y lo he respetado a pesar de que el hombre, abusando de esa libertad, me ha ofendido profanando mi Ley.

18. Hoy vengo a hacerle sentir la caricia de mi perdón, iluminando a su espíritu con la luz de mi sabiduría; para que uno a uno de mis hijos vuelvan al sendero de la verdad.

19. El Espíritu de Verdad, que es mi luz, brilla en las conciencias, porque os encontráis en los tiempos anunciados en que todo misterio os será esclarecido, para que comprendáis lo que hasta ahora no ha sido debidamente interpretado. (104, 9–10)

20. He venido a comunicarme en este punto de la Tierra, y dejaré mi palabra como un don para todos los hombres, este don apartará la pobreza espiritual de la humanidad. (95, 58)

21. Yo inspiraré a todos la forma verdadera de adoración a Dios y también la forma de vivir, de acuerdo con la ley divina, cuyo cumplimiento es el único que el Señor reconocerá a cada uno de vosotros.

22. Por fin conoceréis el contenido o esencia de mi palabra, ¡oh humanidad! Entonces encontraréis que mi doctrina no es sólo la voz divina que habla a los hombres, sino también la expresión de todos los espíritus.

23. Es mi palabra la voz que anima, es el grito de libertad, es el ancla salvadora. (281, 13 – 15)

El poder de la palabra de Dios

24. Mi doctrina desarrolla al hombre en todas sus fases, sensibiliza y ennoblece al corazón, despierta y profundiza a la mente y perfecciona y eleva al espíritu.

25. Haced de mi doctrina un profundo estudio que os permita comprender la forma justa de practicar mis enseñanzas, con el fin de que vuestro desarrollo sea armonioso; que no sólo deis desenvolvimiento a la mente sin preocuparos por los ideales del espíritu que debéis alentar.

26. Todas las potencias de vuestro ser, pueden encontrar en mi palabra la senda luminosa por donde podrán crecer y perfeccionarse hasta lo infinito. (176, 25 – 27)

27. Mi doctrina es esencialmente espiritual, es luz y es fuerza que desciende y penetra en vuestro espíritu, para hacerlo vencer en su combate contra el mal. Mi palabra no es solamente para recreo del oído, es luz del espíritu.

28. ¿Queréis escucharme con el espíritu para que él sea quien se sustente y aproveche la esencia de esta enseñanza? Limpiad vuestro corazón, despejad vuestra mente y dejad que sea vuestra conciencia la que os guíe. Veréis entonces cómo en vuestro ser comenzará a efectuarse una transformación, no sólo espiritual, sino moral y corporal. Aquella elevación que con el conocimiento vaya adquiriendo el espíritu, aquella limpidez que vaya alcanzando, se reflejarán en los sentimientos del corazón y en la salud del cuerpo.

29. Las pasiones se irán debilitando, los vicios comenzarán a desaparecer, el fanatismo y la ignorancia irán cediendo su puesto a la fe verdadera y a los conocimientos profundos en mi Ley.

30. Esta doctrina, conocida por unos cuantos e ignorada por la humanidad, pronto llegará como bálsamo sobre todos los que sufren, para impartir consuelo, encender la fe, destruir tinieblas, infundir esperanza. Ella os eleva sobre el pecado, la miseria, el dolor y la muerte.

31. No podría ser de otra manera porque soy yo, el Divino Doctor, el Consolador prometido, quien os la ha venido a revelar.

32. Cuando ya estéis espiritualizados y os encontréis con hombres que sufren y se desesperan porque no pueden poseer lo que ambicionan en el mundo, veréis cómo su materialidad contrasta con la elevación de mis discípulos, cuya conformidad será grande porque sus ambiciones y anhelos serán nobles, basados en el firme convencimiento de que en esta vida todo es pasajero.

33. Mis discípulos hablarán al mundo con ejemplos de espiritualidad, a través de una vida que lucha por acercar el espíritu a la divinidad, en vez de encadenarlo a las falsas riquezas del mundo.

34. Sé que los materializados en los tiempos futuros se escandalizarán al conocer esta doctrina; pero su conciencia les dirá que mi palabra sólo habla de la verdad. (275, 5 – 7)

35. En la gran jornada que os espera, yo seré vuestro Cirineo. Mi doctrina causará grandes revoluciones en el mundo, habrá grandes transformaciones en las costumbres e ideas y hasta en la Naturaleza habrá cambios, todo esto señalará la entrada de una nueva era para la humanidad; y los espíritus, que en breve tiempo enviaré a la Tierra, hablarán de estas profecías para ayudar a la restauración y elevación de este mundo, explicarán mi palabra y analizarán los hechos. (216, 27)

36. Tiempo de resurrección es este Tercer Tiempo, los espíritus semejaban muertos y los cuerpos sus sepulcros; pero ha llegado ante ellos el Maestro, cuya palabra de vida les habló diciendo: “Salid, y elevaos hacia la luz, hacia la libertad”.

37. Aquél que al abrir sus ojos a la verdad sepa elevar su vida, sus obras y sus sentimientos en amor hacia sus hermanos, dejará de mirar este mundo como un desierto o valle de lágrimas y de expiación, porque comenzará a sentir el deleite de la paz verdadera que da la serenidad.

38. Ese estado de elevación en esta vida será un reflejo de la paz y de la luz perfectas que el espíritu irá a gozar en mejores moradas, donde yo mismo le recibiré para brindarle un hospedaje digno de sus méritos. (286, 13)

Reacciones de teólogos y materialistas

39. No os turbéis cuando os digan que quien os ha hablado en este tiempo ha sido el tentador y que profetizado estaba que él también haría prodigios con los cuales turbaría y confundiría a los mismos escogidos. En verdad os digo, que muchos de los que así opinaren de mi manifestación serán de los que realmente se encuentren al servicio del mal y de las tinieblas, aunque sus labios traten de asegurar que siempre van esparciendo la verdad.

40. No olvidéis que el árbol por su fruto es reconocido, y yo os digo: El fruto es esta palabra que he venido a hacer vibrar por los entendimientos de estos portavoces, hombres y mujeres de corazón sencillo. Por el fruto y por el adelanto espiritual de los que lo han saboreado, reconocerá la humanidad al árbol que soy yo.

41. La Obra Espiritualista Trinitaria Mariana comenzará a extenderse, provocando una verdadera alarma entre muchos que creyendo haber estudiado y comprendido las lecciones que con anterioridad recibieron del Padre, se han envanecido con el conocimiento de sus filosofías y de sus ciencias, sin darse cuenta de la evolución espiritual que ha alcanzado la humanidad.

42. Ellos al despertar de su letargo se darán cuenta de la forma en que ahora piensa y siente el espíritu de los hombres, lanzarán anatemas en contra de lo que ellos llamarán “nuevas ideas” y propagarán que este movimiento ha sido provocado por el anti-Cristo.

43. Entonces recurrirán a las escrituras, a las profecías y a mi palabra que os di en el Segundo Tiempo, para tratar de combatir mi nueva manifestación, mis nuevas lecciones y todo lo que os prometiera y que hoy me encuentro cumpliendo.

44. Llegará mi palabra, en labios de mis discípulos y por medio de escritos, aun a los que no admiten nada que esté más allá de lo material, o que esté fuera de sus conocimientos y conceptos que ya tienen aceptados, y me llamarán falso Dios por haberos traído esta palabra.

45. Mas cuando esto escuchéis, aunque vuestro corazón se sienta herido, vuestra fe no sufrirá quebranto, recordando con emoción que ya vuestro Maestro os lo tenía anunciado y os había fortalecido con su palabra para resistir esas pruebas.

46. En cambio os digo que, aunque a vuestro paso vais a encontrar la impostura, la hipocresía, la superstición, el fanatismo religioso y la idolatría, a nadie juzguéis por sus errores. Doctrinadles con mi palabra y dejadme la causa a mí, que soy el único que debe juzgaros y que conoce quién es el falso Dios, el falso Cristo, el mal apóstol, el fariseo hipócrita. (27, 32 – 35)

47. Vendrá la guerra de ideas, credos, religiones, doctrinas, filosofías, teorías y ciencias, y mi nombre y doctrina andarán en todos los labios. Mi nueva venida será discutida y juzgada, y de ahí se levantarán los grandes creyentes proclamando que Cristo ha estado nuevamente entre los hombres. En esos instantes, desde el infinito animaré a esos corazones y haré prodigios a su paso para fortalecer su fe. (146,8)

El efecto del espiritualismo

48. Mi luz, al esparcirse en todo el universo, ha dado origen a que se busque mi verdad en cada doctrina, esa es la razón de la actitud de los hombres en sus distintas creencias.

49. Es el cumplimiento de lo que había sido profetizado. ¿Quién es aquél que lleva la verdad? ¿Quién es aquél que con piel de oveja encierra dentro al lobo hambriento? ¿Quién es aquél que con limpio ropaje asegura absoluta pureza dentro de sí?

50. El espiritualismo debéis practicarlo para encontrar mi verdad, porque la humanidad se ha dividido en tantas creencias e ideas, como evolución ha tenido el cerebro del hombre.

51. Así se han venido formando sectas y religiones, y será para vosotros muy difícil juzgar acerca de la verdad que hay en cada una de ellas.

52. Mi doctrina ilumina los pensamientos e ideas del hombre y poco a poco irá cada uno comprendiendo las bases para perfeccionar sus obras, encauzándolas por un sendero más perfecto y elevado.

53. Llegará el momento en que cada secta y religión se escudriñe a sí misma para buscar lo que pertenece a mi Obra. Mas para encontrar ese tesoro será menester que eleven su espíritu y que escuchen la voz de la conciencia. (363, 4 – 8 y 29)

54. Muchas religiones existen en esta Tierra, pero ninguna de ellas unirá a los hombres ni hará que se amen los unos a los otros. Será mi doctrina espiritual la que realice esta obra. En vano será que el mundo se oponga al avance de esta luz.

55. Cuando la persecución de mis discípulos sea más intensa, los elementos se desencadenarán; pero se apaciguarán por la oración de estos labriegos, para que la humanidad contemple una prueba de la potestad que les he dado. (243, 30)

56. El mundo se estremecerá cuando mi palabra se haga oír en las naciones, porque el espíritu de la humanidad, que se encuentra preparado para esta revelación, vibrará de gozo y a la vez de temor. Entonces, el que quiera conocer la verdad, que se liberte de la esclavitud de sus ideas materiales y se recree ante los horizontes luminosos que se presentan a su vista. Mas, quien persista en su ofuscación y en luchar contra esta luz, queda en libertad de hacerlo.

57. La conversión a la espiritualidad traerá amistad y fraternidad entre las naciones, mas es preciso que os preparéis, porque la contienda será grande. Si los hombres se levantan en guerras, no es porque ésta sea mi voluntad, sino porque ellos no han comprendido la Ley de Dios. (249, 47 – 48)

58. El tiempo del Juicio Universal ha llegado y todas las obras y todas las religiones serán juzgadas por mí. Del espíritu del hombre se levantará un clamor, pues quedará al descubierto todo lo que es falso, la verdad brillará tan sólo. El despertar será en la humanidad y entonces me dirán los hombres: “Padre, dadnos vuestro apoyo, dadnos una luz verdadera que nos guíe”. Y esa luz y ese apoyo, será la doctrina del Espíritu Santo; será la enseñanza que os he dado y que pertenece también a aquéllos y a todos, porque soy Padre de uno y de todos. (347, 27)

La trascendencia de la nueva revelación

59. En apariencia, esta revelación no encierra grandeza alguna, mas ya veréis en el futuro la trascendencia que tendrá entre la humanidad.

60. Entre este pueblo hay discípulos de toda índole; unos vislumbran la magnitud de esta obra y presienten la conmoción que su aparición provocará en el mundo, otros se conforman con creer que este es un buen camino, y hay también quienes no logran descubrir la grandeza de esta doctrina y dudan de su triunfo y de su establecimiento en el corazón de los hombres. Yo os digo que es un joya la que os he confiado, cuyos divinos destellos no habéis querido ver porque no habéis analizado mi enseñanza.

61. No olvidéis que ya en aquel tiempo se dudó de la palabra de Cristo, porque los hombres se detuvieron a juzgar su origen y el atavío de Jesús, y que al encontrar que era hijo de un carpintero nazareno y de una mujer humilde, que más tarde se habría de levantar en unión de un grupo de pobres pescadores galileos a predicar una doctrina que les parecía extraña, no podían creer que aquel caminante que iba de aldea en aldea mostrando la humildad de sus vestiduras, fuera el Rey que había prometido el Señor al pueblo de Israel.

62. Os hago estas aclaraciones, porque los hombres son dados a buscar el brillo exterior que deslumbra los sentidos para creer en la grandeza de lo que sólo debe mirarse y sentirse con el espíritu.

63. Tuve que verter mi sangre, entregar mi vida y resucitar para que los hombres abriesen los ojos. ¿Qué cáliz queréis que beba ahora mi Espíritu para que me creáis? Humanidad: ¿Qué no haría yo por veros a salvo? (89,  68-69; y 71-73)

64. Quien llegara a decir que mi doctrina es un peligro para el progreso material de la humanidad, comete con ello un grave error. Yo, el Maestro de maestros, vengo a enseñar a la humanidad el camino de su evolución y del progreso verdadero. Mi palabra no sólo habla al espíritu, también habla a la mente, a la razón y aún a los mismos sentidos. Mi doctrina no sólo viene a inspiraros y a enseñaros la vida espiritual, sino que viene a hacer la luz en toda ciencia y en todas las sendas, porque mi enseñanza no se concreta a encaminar a todos los espíritus hacia la mansión que está más allá de esta existencia, también llega al corazón del hombre, para inspirarle a vivir en este planeta una vida grata, digna y provechosa. (173, 44)

65. El Tercer Tiempo, en el que estáis viviendo, es el tiempo del esclarecimiento de los grandes misterios. Sabios y teólogos tendrán que rectificar sus conocimientos ante la verdad que estoy revelándoos.

66. Este es el Tiempo en el que la humanidad abrirá sus ojos a la luz de mi sabiduría, luz que he hecho doctrina para que, a través de ella, resucitéis espiritualmente a la vida verdadera. (290, 51 – 52)

67. Los hombres tratarán de negarle verdad a mi revelación, pero los hechos, las pruebas, los acontecimientos, estarán dando voces y testimonio de la verdad que en labios de mi pueblo llegará, como el gran mensaje del Tercer Tiempo. Y también por medio de escritos se extenderá por el mundo mi doctrina, porque es un medio lícito que desde los primeros tiempos inspiré a mis enviados. Sólo quiero que seáis celosos de mi verdad y la llevéis a los corazones en la forma más limpia y sencilla. (258, 6)

68. En aquel Segundo Tiempo mi venida en cuanto hombre, sólo fue creída por unos cuantos corazones, sin embargo, la humanidad tomó después el nacimiento del Salvador como el comienzo de una nueva era. Así en este tiempo, el principio de mi comunicación con vosotros, o sea mi advenimiento en cuanto Espíritu Santo, será mañana tomado como el principio de otra era.

69. Escuchad lo que os dice Cristo, la manifestación del amor divino. Paz a los hombres de buena voluntad, a los que aman la verdad y siembran la semilla del amor. (258, 41 – 43)

Capítulo 8 – La nueva comunidad de Cristo, discípulos, apóstoles, enviados de Dios

Las nuevas congregaciones

1. Si mi palabra la hubiese dado en todas las naciones, la mayoría la hubiera rechazado, porque la vanidad, el materialismo y la falsa grandeza de los hombres, no hubiera aceptado una doctrina que habla de espiritualidad, de humildad y fraternidad. El mundo no está preparado aún para entender el amor, por lo tanto no todos hubieran sido sensibles a mi presencia bajo esta forma.

2. Así como Cristo en aquel tiempo buscó el hueco de la roca para nacer como hombre, hoy encontré este rincón de la tierra dispuesto a oírme, el cual tiene semejanza con la gruta y el pesebre que recibieron en aquella noche bendita al Hijo de Dios. (124, 13 – 14)

3. El ejemplo de este pueblo humilde que conduce sus pasos sin ministros que lo guíen y que me rinde culto sin ceremonias ni símbolos, será un llamado que despierte a los que duermen su noche de siglos, y será un estímulo para la regeneración y depuración de muchos de mis hijos. (94, 39)

4. Bajo la sombra de mi doctrina, no se construirán tronos, desde los cuales puedan los hombres engrandecidos dominar a los espíritus de sus hermanos. Nadie se coronará ni cubrirá con manto de púrpura, tratando de ocupar el sitio del Señor; ni surgirán confesores que juzguen, perdonen, condenen o sentencien sobre los actos de la humanidad. Para juzgar desde un tribunal justo y perfecto a un espíritu, sólo yo puedo hacerlo.

5. Yo puedo enviar a quienes corrijan, enseñen y guíen, mas no mandaré a quienes juzguen y sancionen. He enviado a quienes han sido pastores de la humanidad, mas no señores ni padres. El único Padre por el espíritu soy yo. (243, 13 – 14)

6. Yo formaré en este tiempo un pueblo que sea celoso de mi Ley, amante de la verdad y de la caridad. Ese pueblo será como un espejo en el cual los demás podrán ver reflejados los errores en que hayan incurrido. No será el juez de nadie, pero sus virtudes, obras y cumplimiento irán tocando el espíritu de todos los que se crucen en su camino, e irá señalándoles sus errores a todos los que falten a mi Ley.

7. Cuando este pueblo sea fuerte y numeroso, atraerá sobre sí la atención de sus semejantes, porque la limpidez de sus obras y la sinceridad de su culto tendrán que sorprender a la humanidad; entonces se preguntarán los hombres: ¿Quiénes son éstos que sin tener templos saben orar de tal manera? ¿Quién ha enseñado a estas multitudes a orar, adorando a su Dios, sin que sientan la necesidad de elevar altares para su culto? ¿De dónde han salido estos caminantes y misioneros que a semejanza de las aves no siembran, ni cosechan, ni hilan y sin embargo subsisten?

8. Y yo les diré: este pueblo pobre y humilde, pero celoso de mi Ley y fuerte contra las pasiones del mundo, no ha sido preparado por hombre alguno. Estas multitudes que gozan haciendo el bien, a las que ilumina la inspiración y saben llevar a los corazones el mensaje de paz y la gota de bálsamo, no han sido enseñadas por maestros o ministros de ningún culto de la Tierra; porque de cierto os digo que, en este tiempo no existe un solo hombre en vuestro mundo, que sepa o que pudiera enseñar el culto de Dios, bajo la verdadera espiritualidad. No es en el esplendor de los ritos o de las ceremonias, ni en la riqueza o en el poder terrenal donde radica la verdad que, por ser humilde, busca como templo a los corazones limpios, nobles, sinceros, amantes de lo puro. ¿En dónde están esos corazones? (154, 12- 14)

9. He llamado a muchos de mis hijos para darles diferentes cargos, diversas misiones dentro de esta Obra y os los he dado según vuestro adelanto y vuestros dones, y con todos he formado mi pueblo, mi nuevo apostolado.

10. A unos les he dado cargo de guías y para que su tarea no sea dura y penosa, he dividido al pueblo en congregaciones.

11. A otros he confiado el don de portavoces, para que trasmitan mi inspiración hecha palabra humana a estas multitudes que se reúnen para recibir este prodigio.

12. He dado el privilegio de la videncia a algunos para haceros profetas y anunciar por su conducto lo que ha de venir.

13. También han recibido la misión de columnas aquellos que han de ayudar al pueblo en su peregrinaje y han de ser de los guías como un cirineo que ayude a soportar el peso de la cruz de sus multitudes.

14. Otros han sido agraciados con el don de facultad y éstos como instrumentos del Mundo Espiritual, han sido preparados para trasmitir sus mensajes, el análisis de mi Obra y también como poseedores del bálsamo de curación, del consuelo para los enfermos, para que unidos, derramen caridad en los necesitados, por medio de sanas emanaciones espirituales.

15. He nombrado pluma de oro al que ha de imprimir en el libro que he de dejaros, mis revelaciones, enseñanzas y profecías de este tiempo.

16. He dado el cargo de piedra fundamental a aquéllos que han de ser ejemplo de firmeza, de estabilidad y fortaleza entre el pueblo. En éstos, su palabra, su consuelo y ejemplo será invariable, como lo es la roca.

17. Ahora que se encuentra en su final esta etapa de mi comunicación, estoy juzgando todos los cargos. Y a todos aquellos que fueron escogidos para recibir tan grandes misiones, les estoy haciendo un llamado para que penetren en profundo estudio y conozcan el resultado de sus obras. Yo a todos acompaño en esta hora de meditación. (335, 27 – 28)

18. Como en todos los tiempos, muchos fueron los llamados y pocos los escogidos, porque sólo escojo a los que están a tiempo de cumplir su misión y a los demás, les doy una luz para que sepan esperar el tiempo en que también sean escogidos.

19. ¡Cuántos que sólo han sido llamados, sin que aún fuese el tiempo de elegirlos para un cargo, han tomado parte entre mis discípulos y labriegos, sin que su espíritu tuviese la evolución indispensable para soportar el peso de esta cruz, ni su entendimiento tuviera la luz necesaria para dejar pasar mi inspiración! ¿Qué han hecho muchos de ellos, una vez estando entre las filas de los escogidos? Profanar, envenenar el ambiente, contaminar de sus malas inclinaciones a los demás, mintiendo, sembrando discordia, lucrando con mi nombre y con los dones que he depositado en mis discípulos.

20. Nadie trate de descubrir quiénes son, porque no podríais. Sólo mi mirada penetrante de Juez no les pierde de vista y a su conciencia hago llegar mi palabra que les dice: Velad y orad, para que podáis a tiempo arrepentiros de vuestras faltas; que si así lo hicieseis, yo os prometo que presto os sentaré espiritualmente a mi mesa y haré fiesta de reconciliación y de perdón. (306, 53–55)

21. Esa es la verdad, no todos se aman en mi obra, aun cuando se encuentran en ella, ni todos la han llegado a comprender; por lo cual puedo deciros que unos son de mi obra y otros hacen la suya.

22. Los que me vienen siguiendo por amor, aman mi palabra, porque saben que ella les corrige sin que llegue a herirles y les señala sus defectos, sin que les delate. Eso los hace que perseveren en el perfeccionamiento de sus prácticas.

23. Los que en lugar de tratar de alcanzar ese perfeccionamiento, lo que persiguen es únicamente la adulación, la superioridad, el halago o el medio de qué vivir, en lugar de buscar el perfeccionamiento del espíritu, esos no resisten mi palabra cuando les señala sus defectos. Entonces tienen que crear una obra distinta a la mía, en donde sean libres para hacer su voluntad. No han llegado a comprender que lo único que deben hacer las multitudes en el tiempo que dure mi manifestación, es escucharme con la mayor elevación, para después poder analizar mi mensaje. (140, 72 – 74)

24. Yo he dicho que llegará el tiempo de la confusión, de la desobediencia, en el cual el labriego se levantará diciendo que mi comunicación a través del entendimiento humano no cesará; mas tendrá que llegar el instante en que mi palabra se cumpla aunque el hombre quiera interponerse a mi voluntad.

25. Cuántos errores en el camino han cometido muchos de aquéllos a quienes he confiado un cargo y una gracia. Cuánta incomprensión contemplo que se va a desatar en mis hijos para después del año de 1950.

26. Con la incomprensión y la necedad el hombre retiene mi caridad, y la potestad y la gracia; y se encuentra fuera del camino verdadero de la Ley, de la armonía, y de la verdad.

27. Una vez más Israel se desconocerá, tribu con tribu; una vez más se desgarrará y querrá pisotear la Ley limpia y pura que en sus manos entregué; una vez más Israel buscará los caminos de antaño para caer en idolatría y fanatismo; buscará las sectas y entrará en confusión, en tiniebla, y se recreará con la palabra florida y falsa que el hombre le ha de entregar.

28. Los hombres de las religiones y sectas al contemplar que Israel se divide, que Israel se desconoce y debilita, buscarán motivos para arrebatar la joya de incalculable valor, para arrebatar el arca de la nueva alianza y decir el mañana que ellos son los verdaderos enviados entre la humanidad y los representantes de mi divinidad. (363, 47–49; 51; 57)

Práctica de la obra espiritualista

29. Quiero que cuando mi comunicación haya concluido, tengáis una idea bien definida de lo que es esta doctrina, para que le deis su debido cumplimiento; porque hasta el presente no han surgido los espiritualistas verdaderos entre las multitudes que han oído mi palabra. Hasta ahora no ha sido espiritualismo lo que habéis practicado, sino una forma que habéis concebido de lo que es mi Obra, pero que dista mucho de la verdadera espiritualidad.

30. Necesitáis revestiros de fuerza para aceptar que os habéis confundido; debéis levantaros para enmendar vuestras prácticas, buscando con ahínco que brille entre vosotros la verdad y la pureza de esta doctrina.

31. No temáis cambiar la parte exterior de vuestras prácticas y de vuestro culto, mientras no alteréis la esencia de mis enseñanzas. (252, 28 – 30)

32. Aprovechad el tiempo que aún tenéis para escuchar mi enseñanza, para que ella os llene de luz y de gracia; para que deis el paso firme hacia la espiritualidad, paso que no habéis dado porque habéis continuado dentro de un culto lleno de materialismo y de errores.

33. Hasta ahora os ha faltado fe para renunciar a vuestras formas, ritos y símbolos y buscarme espiritualmente en el infinito. Os ha faltado valor para ser espiritualistas y habéis ideado una forma de aparentar espiritualidad, ocultando tras de ella vuestra materialidad y vuestros errores.

34. No os quiero hipócritas, sino sinceros y amantes de la verdad; por eso os hablo con suma claridad, para que depuréis vuestra vida y mostréis al mundo la verdad de esta Obra. ¿Os decís espiritualistas? Pues sedlo verdaderamente. No habléis de mi doctrina mientras hagáis todo lo contrario, porque sólo confundiréis con vuestras obras a la humanidad.

35. Ante todo tened conocimiento de lo que es mi Obra, de lo que significa mi Ley, de cuál es vuestra misión y cómo debéis desempeñarla; para que si en vuestra senda no tenéis un guía digno de conducir vuestros pasos, os guiéis por la conciencia y por el conocimiento que en mi doctrina hayáis adquirido. Así no podréis hacer responsable a nadie de algún tropiezo o de algún error. (271, 27 – 30)

36. Desde que se inició mi comunicación por el entendimiento humano, quise que fueseis poniendo en práctica vuestros dones y que fueseis dando principio a vuestra misión espiritual; para que al llegar el día de mi partida, hubieseis recorrido parte del camino y no fueseis a sentiros débiles para iniciaros en cumplir tan delicado mandato.

37. Algunos han sabido interpretar la idea divina y se han esforzado por llevarla al cumplimiento; pero también los hay, y éstos son en su mayor parte, los que han equivocado el sentido de esta Obra.

38. Estos son los errores que vengo a reclamar a este pueblo, porque no quiero que la humanidad venga a burlarse de quienes por tanto tiempo han sido doctrinados. (267, 65–67)

39. Mientras a unos sólo les interesó la esencia de mi palabra y anhelaron siempre el progreso y la evolución de su espíritu, a otros les agradó más el culto exterior; así, mientras los primeros se recreaban recibiendo enseñanzas sobre espiritualidad, a otros les molestaba que sus errores fueran mencionados.

40. Sólo yo sé quiénes me responderán de todo lo que, debiendo haber sido conocido a través de mis portavoces, haya sido retenido. (270, 8 – 9)

41. Meditad y comprenderéis que la unificación que necesitáis es espiritual, la cual alcanzaréis cuando os elevéis por sobre vuestras pasiones y vuestros fanatismos.

42. ¿Cómo podréis crear una paz cuando cada quien va proclamando lo suyo como único verdadero y combatiendo al mismo tiempo lo de los demás, como falso?

43. El fanatismo es tiniebla, es ceguedad, es ignorancia y sus frutos nunca podrán ser de luz. (289, 8 – 10)

44. De cierto os digo que si no os unificáis como es mi voluntad, la humanidad os dispersará, y os arrojará de su seno si viese que vuestra vida se aparta de lo que predicáis.

45. ¿Qué pasará si los hombres descubren que en cada recinto existe un culto diferente y una diversa forma de practicar mi doctrina?

46. Os confío los tres últimos años de mi comunicación para que trabajéis por la unión de este pueblo, unificación que abarque lo que sea espiritual, así como lo exterior, para que vuestra labor, plena de armonía y de igualdad, sea la prueba más grande de que a todos vosotros, en diferentes recintos y en diversas comarcas, os doctrinó un solo Maestro: DIOS. (252, 69 – 71)

Apostolado verdadero – nuevos apóstoles

47. No tratéis de limitar esta Obra que es universal e infinita, ni de poner límites a vuestro desenvolvimiento espiritual, porque cuanto más os profundicéis en el camino de las buenas obras y del estudio, mayores revelaciones iréis recibiendo. La Obra divina la veréis surgir de lo más sencillo, la veréis manifiesta en todo lo creado, la sentiréis latir en vuestro ser.

48. Esta es la sencillez con que vengo a doctrinar al discípulo espiritualista, para que él también sea sencillo, como su Maestro. Que sepa el discípulo persuadir y convertir con la verdad de sus palabras y la fuerza de sus obras, sin querer sorprender a nadie con poderes misteriosos o facultades extraordinarias.

49. El discípulo verdadero será grande por su sencillez. Comprenderá a su Maestro y a la vez se hará comprender de sus hermanos.

50. El discípulo de Jesús es aquél que subyuga con la palabra que persuade y consuela, que levanta y resucita, haciendo del vencido un vencedor de sí mismo y de la adversidad.

51. El apóstol de Cristo no puede albergar egoísmo en su corazón, pensando solamente en sus propios sufrimientos o preocupaciones; él desatiende lo suyo para pensar en los demás, con la confianza absoluta de que nada ha quedado desatendido, porque de inmediato el Padre asiste a quien ha abandonado lo suyo por atender a un hijo del Señor que necesita el sustento del espíritu. Y aquél que supo olvidarse de sí mismo para llevar a un semejante una sonrisa de esperanza, un consuelo a su tristeza, una gota de bálsamo a su dolor, al retornar a su hogar, lo encuentra iluminado con una luz que es bendición, alegría y paz. (293, 32–33)

52. En mi mesa de este tiempo, lo mismo será apóstol el varón que la mujer; a esta mesa sentaré a vuestro espíritu.

53. Han sido las mujeres las que en este tiempo han levantado el estandarte espiritualista delante de las muchedumbres; ellas han ido dejando en el camino la huella del apóstol celoso de la Ley del Señor.

54. En mi nuevo apostolado estará la mujer al lado del varón y no habrá edades para servirme; lo mismo lo hará el adulto que el niño o el anciano; lo mismo la doncella que la madre, porque vuelvo a deciros que es a vuestro espíritu al que busco y que él, tiempo ha que ha dejado su infancia.  (69, 16–17)

55. Si os dije en el Segundo Tiempo que mi Reino no está en este mundo, ahora os digo que tampoco se encuentra aquí el vuestro, porque esta morada, como ya lo sabéis, es transitoria para el hombre.

56. Vengo a enseñaros la verdadera vida, la que nunca ha estado basada en el materialismo, por eso volverán a levantarse en contra de mi doctrina eterna; con mi enseñanza de siempre que es de amor, de sabiduría y justicia. Sin embargo, no será comprendida inmediatamente, la humanidad volverá a juzgarme, volverá a ponerme en la cruz; mas yo sé que deberá pasar mi enseñanza por sobre todo esto, para que sea reconocida y amada. Yo sé que mis más tenaces perseguidores serán después mis más fieles y abnegados sembradores, porque pruebas muy grandes les daré de mi verdad.

57. Aquel Nicodemo del Segundo Tiempo, príncipe entre los sacerdotes, el cual buscó a Jesús para conversar con Él de enseñanzas sabias y profundas, seguirá nuevamente en este tiempo, para analizar serenamente mi Obra y convertirse a ella.

58. Aquel Saulo, llamado Pablo, el que después de perseguirme con saña, se convirtió en uno de mis más grandes apóstoles, volverá a aparecer en mi camino, y de todas partes surgirán mis nuevos discípulos, fervientes unos, abnegados otros. La hora presente es de gran trascendencia, el tiempo del que os estoy hablando se acerca a vosotros. (173, 45 – 48)

59. Las multitudes necesitan de aquéllos que saben ser firmes en las pruebas, de los que están acostumbrados a las grandes luchas del mundo y del espíritu. Ellos son los que podrán orientar y conducir a la humanidad, porque en su corazón no habrá el deseo de oprimir, ni de dominar a nadie; no podrán dar albergue al egoísmo porque en sus instantes de elevación habrán sentido la caridad del Señor colmándoles de amor, para que de esa caridad den a sus hermanos. (54, 53)

Los enviados de Dios en todo el mundo y todos los tiempos

60. Los pueblos de la Tierra nunca han estado menesterosos de luz  espiritual. De cierto os digo, que no sólo este pueblo ha tenido profetas y enviados, sino que a todos les he enviado emisarios a despertarlos.

61. Por la luz y la verdad de sus doctrinas, así como por la semejanza con lo que os he revelado, podréis juzgar de sus palabras.

62. Unos llegaron antes de la venida del Mesías, otros han sido posteriores a mi presencia en cuanto hombre, pero todos han llevado un mensaje espiritual a los hombres.

63. Esas doctrinas al igual que la mía, han sufrido profanaciones, porque cuando no se ha alterado su esencia, se les ha mutilado o las han ocultado a los hombres hambrientos de verdad.

64. Una sola verdad y una sola moral, es la que se ha revelado a los hombres, a través de enviados, profetas y siervos; ¿por qué tienen los pueblos diferentes conceptos acerca de la verdad, de la moral y de la vida?

65. Esa verdad, falseada a través de los tiempos por la humanidad, será restablecida y su luz resplandecerá con tanta fuerza que les parecerá a los hombres como si fuese algo nuevo, siendo la misma luz que siempre ha iluminado el camino de evolución a los hijos de mi divinidad.

66. Muchos son los que han muerto por decir la verdad, muchos también los que han sido sujetos a tormentos por no querer callar la voz que en ellos hablaba.

67. No penséis que el cielo sólo ha enviado a los que os han hablado de espíritu, de amor, de moral; no, también ha enviado a los que os han ofrecido buenos frutos de la ciencia, aquellos conocimientos que hacen luz en la vida de los hombres, que aligeran sus cargas y alivian sus penas. Todos ellos han sido enviados míos.

68. Hay otros también que, sin traer doctrinas de moral espiritual, ni revelaciones científicas, traen el mensaje que enseña a sentir y admirar las bellezas de la creación; son mensajeros míos que tienen la misión de llevar deleite y bálsamo al corazón de los que lloran.

69. Todos ellos han bebido la amargura al darse cuenta de la incomprensión de un mundo ciego a la verdad, de una humanidad insensible a lo bello y a lo bueno. Sin embargo, si os he dicho que en esta era todo será restaurado, si os he anunciado que todo volverá a su cauce y que a todas mis enseñanzas les será restituida su original esencia, podéis creer que está próximo un tiempo de esplendor espiritual en este mundo, aunque no debéis olvidar que antes que eso acontezca, todo será juzgado y purificado. (121, 9 – 16)

70. Siempre que alguna revelación está por llegar a iluminar a los hombres, les he enviado precursores o profetas a prepararles con el fin de que aquella luz pueda ser contemplada por ellos; mas no creáis que sólo son enviados míos aquéllos que traen mensajes para el espíritu; no, discípulos, todo aquél que entre la humanidad siembra el bien en cualquiera de sus formas es enviado mío.

71. A esos emisarios podéis encontrarlos en todos los caminos de vuestra vida, lo mismo en las religiones, que en las ciencias, entre los hombres que gobiernan o en aquéllos que imparten buenas enseñanzas.

72. El verdadero siervo mío, nunca se aparta del sendero que debe recorrer, prefiere morir en el camino que retroceder. Su ejemplo es semilla de luz en la vida de sus semejantes y sus obras son ejemplos para los demás. ¡Ah, si la humanidad supiese comprender los mensajes que a través de ellos le envío! Mas no es así, porque existen muchos hombres que teniendo delicadas misiones en el mundo desvían sus miradas de aquellos grandes ejemplos, para tomar el camino que mejor les place. (105, 13 – 15)

73. Mas, ¿qué habéis hecho, humanidad, de aquellos hombres que os he enviado para que os recuerden mi camino, el camino de la fe, que es el de la sabiduría, del amor y la paz?

74. Nada quisisteis saber de sus mensajes, combatiéndoles con la fe hipócrita que tenéis por vuestras teorías y religiones.

75. No quisieron vuestros ojos contemplar la luz que como mensaje de amor os trajeron cada uno de mis enviados, así les llaméis profetas, videntes, iluminados, doctores, filósofos, científicos o pastores.

76. Esos hombres han brillado y no habéis querido ver su luz, han ido delante de vosotros y no habéis querido seguir sus pasos.

77. Os dejaron el ejemplo del camino del sacrificio, del dolor, de la caridad y tuvisteis miedo de imitarles, sin saber que el dolor de los que me siguen es alegría del espíritu, es camino de flores y horizonte lleno de promesas.

78. Ellos no vinieron a aspirar el aroma de las flores de la Tierra, ni a embriagarse en los placeres fugaces del mundo, porque la aspiración de su espíritu ya no era hacia lo impuro, sino hacia lo elevado.

79. Sufrieron, pero no buscaron ser consolados, porque sabían que habían venido para consolar. No esperaban nada del mundo, porque estaban esperando para después de la lucha, la alegría de contemplar la resurrección a la fe y a la vida de los espíritus, de todos aquéllos que habían muerto a la verdad.

80. ¿Quiénes son estos seres de los que os hablo? Os digo que se trata de todos aquellos que os han traído mensajes de luz, de amor, de esperanza, de salud, de fe, de salvación. No importa el nombre que hayan tenido, ni el camino por donde les hayáis visto aparecer, ni el título que en la Tierra hayan ostentado. (263, 18 – 24)

81. Es necesario que una vez más os diga que este pueblo que estáis formando en torno a mi manifestación, no es un pueblo al que el Padre distinga con su amor sobre los demás pueblos de la Tierra. Si el Señor ha puesto su mirada en él, es porque lo ha formado con espíritus que han estado en el mundo siempre que ha descendido una nueva revelación divina. Son hijos espirituales de aquel pueblo de Israel: pueblo de profetas, de enviados, de videntes y patriarcas.

82. ¿Quiénes mejor que ellos podrían recibirme en este tiempo, comprender la nueva forma de mi manifestación y testificar el cumplimiento de mis promesas? (159, 51 – 52)

83. He descendido en el seno del pueblo de Israel, estableciéndolo en su mayor número en esta nación, los demás están diseminados en todas las naciones, enviados por mí, y con ellos me he comunicado espiritualmente. Estos son mis escogidos, los que se han conservado fieles a mí, no se ha contaminado su corazón y su espíritu puede percibir mis inspiraciones. Por su conducto estoy entregando al mundo un caudal de sabiduría. (269, 2)

84. Hijos amados que en corto número habéis llegado, en verdad os digo: Mi mirada perspicaz descubre por doquiera a mis escogidos, los cuales sienten en su espíritu que ya es el tiempo de mi presencia. Ellos no han escuchado mi palabra como vosotros, mas en su espíritu escuchan una voz que les dice que estoy nuevamente entre la humanidad, que he venido espiritualmente sobre la nube. A los unos les concederé contemplarme con los ojos de su espíritu, a otros a través del presentimiento; a los demás les hago sentir grandemente mi amor para que sientan la presencia de mi Espíritu. (346, 13)

85. Pronto se levantarán los intuitivos, los inspirados, los sensibles de espíritu, testificando en las naciones lo que ven con el espíritu, lo que sienten, lo que escuchan y reciben. Yo os digo una vez más que mi pueblo no se reduce a los que me han escuchado a través de estos portavoces, sino que he enviado a mis siervos a diversos puntos de la Tierra a preparar los caminos y a limpiar los campos donde más tarde habrán de llegar los sembradores.

86. Yo les fortalezco y les bendigo, porque su jornada es penosa, su senda erizada de espinos. La burla, el escarnio, la calumnia y la impiedad les siguen por doquier; pero ellos, intuitivos e inspirados, saben que han sido enviados por mí y están dispuestos a llegar al fin del camino en  cumplimiento de su misión.

87. Os invito a penetrar a mi Reino. Estoy llamando a todos lo pueblos de la Tierra sin distinción alguna, mas sé que no todos me escucharán.

88. La humanidad ha apagado su lámpara y camina entre tinieblas, mas ahí donde se advierta confusión, surgirá un iluminado mío que haga luz en derredor suyo, un guardián espiritual que vele y espere mi señal para dar la voz de alerta que despierte y conmueva.

89. Dejad que sea el amor de esos enviados semilla fructífera en vuestro corazón, no los desconozcáis si se presentan ante vosotros con la pobreza exterior, oídlos porque van en nombre mío a entregaros la oración perfecta; os librarán de los lazos de materialismo con que estáis atados, os ayudarán a lograr la libertad espiritual que os eleve a mí. (281, 33)

90. Si apareciese algún hombre diciendo ser Cristo encarnado nuevamente, no le creáis; porque al anunciaros que volvería, os di a entender que sería en espíritu. Si alguno os dijera: Soy el enviado de Dios; desconfiad de él, porque los verdaderos emisarios no hacen alarde, ni pregonan la misión que yo les confío, solamente dan pruebas con sus obras. ¿A los hombres corresponde decir que el árbol por sus frutos sería reconocido?

91. No os prohíbo que probéis los frutos de los árboles, pero es menester que estéis preparados para que sepáis distinguir el fruto bueno del malo.

92. A los que aman la verdad, les pondré como lámparas para que alumbren el sendero de sus hermanos. (131, 5 – 7)

93. Los tiempos en que necesitabais de un guía espiritual en el mundo, han pasado; desde ahora, todo el que penetre en este sendero no tendrá más camino que el de mi Ley, ni más guía que su propia conciencia.

94. No por esto dejará de haber varones y mujeres de gran luz y gran fortaleza que ayuden con su ejemplo y con su inspiración a las multitudes.

95. Si fuese de otra manera, ya os habría enviado a la Tierra espíritus como Moisés o como Elías, a que os trazasen el camino y os recordasen a cada paso la Ley. Ellos os ayudan, os vigilan y acompañan, mas ya no a través de una forma humana, sino desde lo espiritual.

96. ¿Quién los ve? Nadie. Pero si os preparáis, sentiréis sobre vuestro ser la presencia de los grandes espíritus que han tenido siempre relación con la humanidad y en ella grandes misiones que cumplir. (255, 40 – 41)


[1] Los títulos y subtítulos, así como las notas de pie de página, NO son parte de la obra. Al final de cada conjunto de párrafos se hace la mención del numero de enseñanza y parágrafos de los cuales fueron tomados. E296,4-16, por ejemplo, significa Enseñanza 296, parágrafos 4 a 16.
[2] La palabra y revelación de Cristo en su Segunda Venida, en forma espiritual, que se habría iniciado el año 1866 en México.
[3] La expresión “tinieblas” aquí y en otros párrafos, significa desconocimiento, ignorancia –mientras que “luz” simbólicamente representa comprensión, sabiduría, iluminación.
[4] Esta obra de redención es subdividida en tres grandes épocas, eras o “tiempos”, siendo el “Segundo Tiempo” el de la revelación a través de Jesús.
[5] Se sabe muy poco del precursor del Espiritualismo Trinitario Mariano: Nació en México 1812-1879, de padre mexicano, de origen judío-sefardí, y de madre de origen otomí (pueblo indígena del centro de México). Habría estudiado durante tres años en el seminario de México y habría aprendido múltiples oficios (impresor, grabador, ebanista, pintor, etc.) Habría tenido su primera visión el 21 de junio de 1861, en la cual el Ángel Gabriel -sic- le predice la llegada, cinco años después, del Espíritu de Verdad, anunciado en las escrituras, ordenándole preparar gentes para este fin. En ese lapso de tiempo habría curado, espontáneamente, a numerosos enfermos incurables. El primero de septiembre de 1866 habría transmitido, en tanto que primer portavoz el primer mensaje del “Mundo Espiritual de Luz”.
[6] Esta expresión, lo mismo que la expresión “Reino Espiritual”, se refiere a seres elevados del más allá, los “espíritus de luz” del Reino de Dios.
[7] Significa lo contrario de “espiritualizado”, limitado al plano exclusivamente material de la existencia.
[8] En acuerdo con estas enseñanzas, cada ser humano sería un conjunto de espíritu, alma y  “materia”. El espíritu sería eterno, pura esencia, tal que su creador. El alma, por más sutil que pueda ser, sería sustancia –y no existiría, por tanto, antes de la creación. El alma sería  no otra cosa que el elemento sutil a través del cual el espíritu se manifiesta en el mundo material. La “materia”, finalmente, el cuerpo físico, no sería más que una “fugaz” vestidura -E220,29- de la cual el espíritu cambia “tantas veces como le sea necesario para su evolución”. Y sin embargo, habría todavía más que eso: “Me preguntáis: ¿Cómo contemplaban mi forma humana y aun pudo tocarme uno de mis discípulos, no perteneciendo ya al mundo de los hombres? Mucho tendréis aún que aprender de mí para reconocer la verdad de cuanto os he mostrado, pero todos los misterios se disiparán a su debido tiempo. Que os baste saber por ahora que entre la naturaleza divina y la naturaleza del hombre existen muchas otras de las cuales el Señor se sirve para sus muy altos fines”. E264,44
[9] Se refiere a la revelación del Apóstol Juan y designa al penúltimo de los Siete Sellos, símbolos de otras tantas épocas, que formarían el gran plan de redención del Señor. (Ver capítulo 38)
[10] A los que se haría referencia en Ap. 14, 1 – 5  (Ver capítulo 39, últimos párrafos)
[11] En ésta obra se denomina “Israel” al “Israel Espiritual” y no a los habitantes del actual estado de Israel ni al pueblo judío en general. (Ver capítulo 39)
[12] Con éste nombre se designan aquellos participantes de las cátedras divinas cuya tarea consistía en tomar nota de todo lo dicho, en forma taquigráfica y, luego, mecanográfica.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s