TT Compendio(13)

XIII. TRANSFORMACIÓN DEL MUNDO Y RECONOCIMIENTO DE DIOS

Capítulo 56 – Triunfo y reconocimiento de la obra espiritual de Cristo

Difusión del espiritualismo
1. Mi Ley será el arca de salvación en este tiempo. Cuando las aguas del diluvio de maldades, de dolores y miserias se hayan desatado, en verdad os digo que los hombres de otras naciones, en caravanas llegarán a este país atraídos por su espiritualidad, su hospitalidad y paz. Y cuando hayan conocido esta revelación y tengan fe en lo que dije en mi nueva venida como Espíritu Santo, les nombraré también israelitas por el espíritu.
2. Entre esas multitudes estarán mis emisarios, a quienes haré retornar a sus pueblos para llevar a sus hermanos el divino mensaje de mi palabra.
3. Mas no todos vendrán a esta nación para conocer la enseñanza que os traje, porque muchos la recibirán espiritualmente. (10, 22)

4. Todos recibiréis la paz, según la hayáis labrado. Mas os prometo mejores tiempos.
5. Después de la depuración que ha de hacerse en la Tierra, vendrán seres enviados por mí, espíritus virtuosos con grandes misiones a formar la familia obediente.
6. Cuatro generaciones después de la vuestra pasarán para que mi doctrina se extienda por el Orbe y recoja hermosos frutos. (310, 50)

Reconocimiento de la nueva palabra
7. Hoy es una corta porción la que me circunda, pero mañana serán inmensas las multitudes que me rodeen; entre ellas vendrán los fariseos, los hipócritas, buscando errores en mi doctrina para excitar el ánimo de las turbas contra mi Obra. Ellos no saben que antes de que escudriñen mi palabra, ellos serán escudriñados. (66, 61)

8. En aquel tiempo me juzgaron tres jueces: Anás, Pilatos y Herodes, y el pueblo cumplió en mí la sentencia. Ahora os digo que son muchos mis jueces y mayor número los que me harán sentir el dolor en este tiempo.
9. Pero cuando más abominen los hombres de mi Ley y mi doctrina, cuando sea más perseguido y negado, surgirá la voz de los hombres de fe; porque no sucederá lo que en el Segundo Tiempo, ahora no estaré solo. (94, 67)

10. Habrá un instante en que mi palabra dada en este tiempo aparentemente quede borrada del haz de la Tierra.
11. Entonces se levantarán los hombres inventando doctrinas espiritualistas, enseñando nuevas leyes y preceptos, se dirán maestros, apóstoles, profetas y enviados, y yo, por un tiempo, les dejaré hablar y sembrar, les dejaré cultivar su simiente, a fin de que al recoger el fruto, sepan qué fue lo que sembraron.
12. El tiempo y los elementos pasarán sobre sus siembras y su paso será como un juicio para cada uno de esos seres.
13. Es menester que el mundo sepa de la impostura, para que reconozca la verdad. Entonces, la verdad y la esencia que en este tiempo os entregué, volverán a resurgir entre la humanidad en toda su pureza y espiritualidad. (106, 9 –10)

El poder de la Doctrina del Espíritu Santo
14. Una nueva era se ha abierto para la humanidad. Es la era de la luz, cuya presencia marcará un alto en el camino espiritual de todos los hombres, a fin de que despierten, mediten, se despojen del fardo pesado de sus tradiciones, de su fanatismo y de sus errores, para después levantarse a una nueva vida.
15. Unas antes y otras después, todas las religiones y sectas irán llegando ante el Templo invisible, ante el Templo del Espíritu Santo, que está firme como una columna que se eleva al infinito, en espera de los hombres de todos los pueblos y linajes.
16. Cuando todos hayan penetrado al interior de mi santuario para orar y meditar, alcanzarán unos y otros el mismo conocimiento de mi verdad; por lo que una vez terminado ese ALTO en el camino, todos se levantarán unidos en una misma Ley y tendrán una misma forma de rendir culto a su Padre. (12, 94 – 96)

17. Yo, en unión del pueblo que estoy formando y al cual saqué de la oscuridad y la ignorancia, daré cumplimiento a las profecías dadas en los tiempos pasados. Y ante mis pruebas y prodigios se estremecerá el mundo y los teólogos e intérpretes de las profecías quemarán sus libros y se prepararán para estudiar esta revelación. Hombres con título, hombres de ciencia, hombres de cetro y corona, se detendrán a escuchar mi doctrina y muchos dirán: ¡Cristo, el Salvador, ha vuelto!
18. De cierto os digo que mi palabra hará cambiar la faz de vuestro mundo actual y de toda vuestra vida.
19. Para los hombres de este tiempo, el mundo y sus placeres son la razón de su vida, más pronto sabrán anteponer el espíritu al cuerpo, y el cuerpo al vestido, y en vez de ir tras las glorias mundanas, buscarán la inmortalidad del espíritu.
20. Habrá al principio fanatismo por lo espiritual, el cumplimiento será llevado al extremo; mas luego se serenarán los corazones y la espiritualidad surgirá llena de verdad y de pureza. (82, 30 – 31)

21. Mi doctrina causará grandes revoluciones en el mundo, habrá grandes transformaciones en las costumbres e ideas y hasta en la Naturaleza habrá cambios; todo esto señalará la entrada de una nueva era para la humanidad y los espíritus que en breve tiempo enviaré a la Tierra, hablarán de todas estas profecías para ayudar a la restauración y elevación de este mundo, explicarán mi palabra y analizarán los hechos. (152, 71)

22. Un nuevo canto surgirá del espíritu de todos los que no podían contemplarme y que al fin me vieron; porque a pesar de sus imperfecciones, me buscaban, y ya sabéis que el que me busca siempre me encuentra.
23. En cuanto a los que me han negado, a los que han huido de mí, a los que han callado mi nombre, a los que desmienten mi presencia, serán puestas en su camino aquellas pruebas que les hagan abrir los ojos y contemplar la verdad. (292, 35 – 36)

24. Como un río que corre con ímpetu arrastrándolo todo, así será el torrente que formen las multitudes espiritualistas, río que nadie podrá detener porque su fuerza será invencible; y aquél que a su paso quisiera interponerse como obstáculo, será arrastrado por la corriente.
25. ¿Quién podrá tener en la Tierra potestad para detener la evolución de los espíritus o el curso de los planes de Dios? Nadie; el único Ser absoluto en poder y en justicia es vuestro Padre y El ha ordenado que todo espíritu avance hacia la perfección.
26. Si por instantes mis leyes divinas han sido desobedecidas por los hombres, hago que mi voz, cual si fuese el eco de una campana sonora, sea escuchada hasta por los muertos a la vida espiritual. (256, 40 – 42)

27. Cuando la humanidad conozca mi Enseñanza y penetre en su sentido, depositará en ella su confianza y se afirmará en la convicción de que es el certero camino, la guía para todo ser que quiera vivir en la justicia, en el amor y en el respeto hacia sus semejantes.
28. Cuando esta doctrina se asiente en el corazón de los hombres, se iluminará la vida del hogar, fortaleciendo a los padres en la virtud, a los matrimonios en la fidelidad, a los hijos en la obediencia, y colmará de sabiduría a los maestros, hará magnánimos a los gobernantes e inspirará a los jueces, para que hagan verdadera justicia; los científicos se verán iluminados y esta luz les revelará grandes secretos para el bien de la humanidad y para su evolución espiritual. Así empezará una nueva era de paz y de progreso. (349, 35)

Aceptación de la venida espiritual de Cristo
29. Cuando el hombre haya descendido al fondo del abismo y cansado de luchar y sufrir ya no tenga fuerzas ni para salvarse a sí mismo, verá maravillado cómo surge del fondo de su misma flaqueza, de su desesperación y desengaño, una fuerza desconocida que es la que emana del espíritu, el cual al darse cuanta de que ha llegado la hora de su liberación, batiendo las alas se levantará de los escombros de un mundo de vanidades, de egoísmo y de mentiras para decir: ahí está Jesús el repudiado; él vive, en vano le hemos querido matar a cada paso y en cada día; vive y viene para salvarnos y darnos todo su amor. (154, 54)

30. En verdad os digo, que si en aquel tiempo hasta los reyes se maravillaron de la humildad en que nací, en este tiempo también habrá sorpresa cuando todos sepan el medio humilde que elegí para entregaros mi palabra. (307, 52)

31. Ahora se encuentra la humanidad en preparación. Es mi justicia la que le prepara, sin que todavía los hombres se enteren de ello, porque en su soberbia, en su orgulloso materialismo, todos los acontecimientos de su vida que le son inexorables, los atribuye al acaso.
32. Pero ya llegará mi llamado a los corazones y entonces se acercarán contritos a pedirme que su orgullo y sus errores les sean perdonados.
33. Esa será la hora crucial para el espíritu de la humanidad, en la que por un instante experimente el vacío absoluto, después de sus grandes desengaños, cuando compruebe lo falso de su grandeza, lo frágil de su poder, lo erróneo de sus ideologías.
34. Mas ese estado de confusión no se prolongará mucho, porque para entonces mis emisarios estarán avanzando, extendiendo mi nuevo mensaje.
35. Otra vez, como en tiempos pasados, en que del Oriente avanzaban los misioneros de mi doctrina extendiendo el conocimiento de mi palabra hacia el Occidente, así en este tiempo, volverá el mundo a ver a mis emisarios, llevando a los pueblos y a los hogares la luz de este mensaje.
36. ¿Le extrañaría a los hombres que ahora la luz vaya de Occidente hacia Oriente? ¿Irán por esta causa a desconocer el mensaje que mis portadores les llevan en mi nombre? (334, 42 – 45)

37. Hay razas enteras que no me reconocen, hay pueblos que se obstinan en apartarse de mis leyes, en no conocer mi doctrina, en oponerse a ella juzgándola impropia de este tiempo.
38. Son los que no me han comprendido, son los obstinados en las libertades terrestres; son los que muchas veces practican el bien por conveniencia propia y no por elevación del espíritu.
39. Mas para cada pueblo y raza, preparada está mi justicia y las pruebas, y ellas están llegando día tras día para al fin fortalecer su corazón y espíritu, como si fuesen tierras laborables, y una vez preparadas depositar en sus entrañas la semilla, la simiente eterna de mi amor, de mi justicia y de mi luz.
40. ¡Y esos pueblos hablarán con amor de mí, esas razas nacerán para la esperanza en mí y habrá cánticos en el espíritu de todos los pueblos de esta humanidad, coros de alabanza y de amor al único Señor de todos los hombres! (328, 12)

Capítulo 57 – Transformación en todos los ámbitos de la Humanidad

Conocimientos nuevos y más profundos
1. Se acerca el tiempo en que las revelaciones espirituales, descubran a la humanidad la senda luminosa para llegar a conocer los misterios que se esconden en el seno de la Creación.
2. La luz de mi espíritu os revelará la forma de adquirir la verdadera ciencia que le permita al hombre ser reconocido y obedecido por las criaturas que os rodean y por los elementos de la Creación, cumpliéndose así mi voluntad de que el hombre llegase a enseñorearse de la Tierra; mas eso será cuando el espíritu del hombre iluminado por la conciencia, haya impuesto su potestad y su luz a las flaquezas de la materia. (22, 19)

3. Ya está próximo el día en que los hombres comprendan la importancia que tiene el espíritu, porque muchos, creyendo no creen y otros, viendo no ven. Mas cuando palpen la verdad reconocerán que sería infantil, injusto e insensato seguir sustentando con frutos del mundo a un ser que pertenece a otra vida.
4. Entonces buscaréis la luz en las religiones y en su ansiedad y angustia por encontrar la verdad, abolirán lo falso de las doctrinas y destruirán todo lo superficial y lo externo que encuentren en los diversos cultos, hasta descubrir la esencia divina. (103, 42)

5. La humanidad sí tendrá que cansarse de seguir sembrando odio, violencia y egoísmo. Cada semilla de odio que siembre se le multiplicará en tal forma, que no le bastarán sus fuerzas para recoger su cosecha.
6. Este resultado imprevisto y superior a su poder humano, le detendrá su vertiginosa e insensata carrera. Después, yo haré un milagro en cada corazón al hacer brotar la caridad, en donde sólo había egoísmo.
7. Volverán los hombres a atribuirse toda perfección, saber y justicia. Recordarán que Jesús dijo: “No se mueve la hoja del árbol sin la voluntad del Padre”; porque hoy, según el sentir del mundo, la hoja del árbol, los seres y los astros se mueven por el acaso. (71, 30)

8. Cuando mi voz se haga oír en forma espiritual en la humanidad, sentirán los hombres vibrar algo que siempre había estado en ellos, aunque sin poderse manifestar con libertad. Será el espíritu quien, animado por la voz de su Señor, se levante respondiendo a mi llamado.
9. Entonces comenzará una nueva era en la Tierra, porque dejaréis de ver la vida desde abajo y comenzaréis a contemplarla, a conocerla y a gozarla, desde las alturas de vuestra elevación espiritual. (321, 38 – 39)

10. Cuando ya no sea la mente la que lleve al espíritu a observar o a profundizarse en la ciencia, sino el espíritu el que eleve y guíe a la mente, será cuando el hombre descubra lo que ahora le parece inescrutable y que, sin embargo, está destinado a serle revelado, cuando haya espiritualizado su inteligencia. (295, 37)

11. Os he dicho que llegará el momento en que la luz brote en todos los lugares, en todos los países, en todos los continentes; esa luz brillará de acuerdo con la preparación espiritual del hombre, mas a través de ella se formará una nueva y más acertada idea de la creación, entrando así a una nueva etapa de evolución espiritual. (200, 41)

12. Cuando los hombres lleguen a pensar universalmente en el amor, cada quien tratará de perfeccionarse, de cumplir, de servir mejor a los demás; desaparecerá todo temor al castigo, el hombre no cumplirá por temor, sino por convicción, entonces habrá evolucionado espiritual e intelectualmente la humanidad. (291, 25)

13. Cuando esta semilla haya germinado en el corazón de los pueblos que forman la humanidad, habrá un cambio absoluto en la vida de los hombres. Cuán grande será la diferencia que demuestren tanto en su vida humana como en su culto espiritual, cuando se establezca la comparación entre la forma de vivir, de creer, de adorar, de luchar y pensar, de los hombres de los tiempos pasados y de los que practiquen la espiritualidad.
14. De aquel tiempo de fanatismo, de idolatría, de materialidad y absurdas creencias, no quedará ni piedra sobre piedra; todos los errores que vuestros antepasados y vosotros mismos leguéis a esas generaciones venideras, serán destruidos; todo lo que no tenga esencia de bien y de verdad no perdurará, pero todo lo bueno que hayáis heredado, eso tendrán que conservarlo.
15. Esta doctrina, expuesta en una forma más espiritual que en los tiempos pasados, tendrá que luchar entre hombres, pueblos, religiones y sectas, para abrirse paso y llegar a establecerse; mas pasado el momento de confusiones, vendrá a los hombres la paz y se recrearán extrayendo de mi palabra el contenido que en sí ha guardado siempre.
16. El concepto sobre mi divinidad, sobre la vida espiritual y sobre la finalidad de vuestra existencia irá tomando el cauce verdadero, porque cada hombre será un buen intérprete de cuanto os fue dicho en parábola y en sentido figurado por vuestro Maestro, por sus enviados y profetas.
17. Aquel lenguaje sólo en parte fue comprendido por los hombres; era la lección que les estaba asignada de acuerdo con su capacidad espiritual y mental. Pero ellos, queriéndolo saber todo llegaron a turbarse y a confundirse, dando interpretaciones materiales a lo que sólo podía analizarse en forma espiritual. (329, 22 – 26)

Instrucción a través de enviados de Dios
18. Os he prometido enviar a morar entre vosotros a los espíritus de grande luz, que esperan tan sólo el momento de acercarse a la Tierra para encarnar y cumplir una gran misión de restauración.
19. Cuando aquellos seres habiten este mundo, ¿qué tendréis que enseñarles? Nada, de cierto os digo, porque ellos vendrán a enseñar, no a aprender.
20. Os maravillaréis de escucharles desde la infancia hablando de enseñanzas profundas, sosteniendo conversaciones con los hombres de ciencia y con los teólogos, asombrando con su experiencia a los ancianos y aconsejando la buena senda a la juventud y a la niñez.
21. Bienaventurado el hogar que recibiese en su seno a uno de estos espíritus. ¡Cuán graves serán los cargos que se hagan a quienes traten de impedir el cumplimiento de mis enviados! (238, 30 – 31)

22. Vuelvo a deciros que no os faltarán en el mundo hombres dotados de gran luz, que iluminen vuestra senda y siembren de amor vuestra vida.
23. Siempre ha tenido la humanidad la presencia de esos hombres en la Tierra y vienen tiempos en que lleguen al mundo las grandes legiones de espíritus de gran luz, quienes vendrán a destruir el falso mundo que habéis creado, para levantar uno nuevo donde se respire paz e impere la verdad.
24. Mucho van a padecer ellos por causa de la maldad de los hombres; mas no será nada nuevo, ya que ninguno de los enviados de Dios ha escapado a la persecución, a la burla y a las ofensas. Ellos tendrán que venir al mundo y habitar en él, porque su presencia es necesaria en la Tierra.
25. Llegarán llamando con amor al corazón de la humanidad; su palabra, impregnada de la justicia del Padre, tocará el orgullo y la soberbia de todos los que han cambiado la vestidura de humildad de su espíritu por el atavío de la vanidad, del orgullo, del falso poder y la falsa grandeza.
26. Estos serán los primeros que se levanten, señalando con su índice tembloroso por la ira a mis enviados; pero eso servirá para que en cada prueba a que sean sometidos mis siervos, puedan dar grandes testimonios de la verdad que al mundo han traído.
27. No sabéis ahora en que caminos de la vida humana tendrán que surgir, mas yo os digo que unos aparecerán en el seno de las grandes religiones, esos lucharán por la unificación y la armonía espiritual de todos los hombres.
28. Otros se levantarán entre los hombres de ciencia para mostrar con el fruto de sus inspiraciones que la verdadera finalidad de la ciencia, es la de perfeccionamiento espiritual del hombre y no su miseria y destrucción.
29. Y así en cada sendero aparecerán mis siervos llevando en su corazón mi Ley y testificando con palabras y obras lo que os he venido a hablar en este tiempo. (255, 43 – 47)

La transformación del ser humano
30. Os estoy profetizando un mundo nuevo y una humanidad espiritualizada, y nuevamente cuando esta palabra sea conocida, no será creída.
31. Pasarán generaciones y más generaciones; la soberbia de los hombres desatará tempestades y diluvios, pestes y plagas y el ¡ay! de la humanidad conmoverá los espacios.
32. Mas después de todo ello, los nuevos moradores comenzarán una vida de reflexión y de espiritualidad, aprovechando el caudal inmenso de experiencia que las generaciones pasadas les legaron, y empezará a germinar la divina semilla.
33. En cada espíritu existe el germen divino, puesto que de mí ha brotado, y así como vuestros hijos heredan los rasgos o el carácter de sus padres, también los espíritus revelarán al fin lo que de su Padre Celestial han heredado: el amor. (320, 9 – 11)

34. Después del nuevo diluvio, brillará el iris como símbolo de paz y de un nuevo pacto que espiritualmente hará la humanidad con su Señor.
35. La lucha debéis esperarla grande, porque tendréis todos que luchar contra el dragón del mal; cuyas armas son la ambición, el odio, el poder terrenal, la lujuria, la vanidad, el egoísmo, la mentira, la idolatría y el fanatismo; todas las fuerzas del mal, nacidas del corazón humano contra las que tendréis que combatir con gran valor y fe hasta vencerlas.
36. Cuando el dragón de vuestras pasiones haya sido muerto por vuestras armas de luz, un mundo nuevo aparecerá delante de los hombres, un mundo nuevo, siendo el mismo, pero el cuál parecerá mas hermoso, porque entonces los hombres sabrán tomarlo para su bienestar y progreso, infiltrando a todas sus obras un ideal de espiritualidad.
37. Los corazones se ennoblecerán, las mentes tendrán luz, el espíritu sabrá manifestar su presencia. Todo lo bueno prosperará, todo lo elevado servirá de simiente a las obras humanas. (352, 61 – 64)

38. Hasta el abismo ha descendido el hombre y hasta allí le ha acompañado la conciencia en espera del instante propicio de ser escuchada. Pronto esa voz se hará oír en el mundo con una fuerza tan grande que ahora no podéis imaginar.
39. Pero que hará a la humanidad salir de su abismo de orgullo, de materialismo y de pecado, para lavarse en las aguas de su arrepentimiento y comenzar a elevarse por el camino de la espiritualidad.
40. Yo ayudaré a todos mis hijos porque soy la resurrección y la vida que viene levantando de su tumba a los muertos.
41. En esta vida que hoy vengo ofreciendo a la humanidad, los hombres harán mi voluntad renunciando al libre albedrío por amor, persuadidos de que quien hace la voluntad del Padre no es un siervo ni un esclavo, es un hijo verdadero de Dios. Entonces conoceréis la verdadera dicha y la paz perfectas que son fruto del amor y de la sabiduría. (79, 32)

42. Yo os digo que en este Tercer Tiempo, aunque os parezca un imposible la regeneración y la salvación de la humanidad, no será difícil, puesto que la obra de redención es obra divina.
43. Mi amor será el que vuelva a los hombres al camino de luz y de verdad. Mi amor penetrando sutilmente en cada corazón, acariciando a cada espíritu, manifestándose a través de cada conciencia, transformará las duras rocas en sensibles corazones, hará de los hombres materialistas, seres espiritualizados y hará de los pecadores empedernidos, hombres de bien, de paz y de buena voluntad.
44. Os hablo así, porque nadie mejor que yo conoce la evolución de vuestro espíritu y sé que esta humanidad, a pesar de su gran materialismo, de su amor por el mundo y de sus pasiones desarrolladas hasta el máximo del pecado, sólo en apariencia vive aferrada a la carne y a la vida material. Yo sé que en cuanto sienta en su espíritu el toque amoroso de mi amor, vendrá presto a mí para despojarse de su carga y seguirme por el camino de verdad que, sin darse cuenta, mucho desea recorrer. (305, 34 – 36)

45. Estad alerta y seréis testigos de la conversión de los que me habían desconocido, como también veréis el retorno de los que se habían alejado del camino verdadero.
46. Hombres de ciencia que dedicaron su vida a buscar elementos y fuerza para destruir y que, al sentir que su juicio se aproxima, tornarán a la senda de la verdad para consagrar sus últimos días a la reconstrucción moral y material del mundo.
47. Otros que en su orgullo habían tratado de ocupar mi lugar en los espíritus, y que descenderán de sus sitiales para imitarme en la humildad; y también hombres que un día agitaron a los pueblos y promovieron guerras, que llegarán a reconocer sus errores y a buscar angustiosamente la paz de los hombres. (108, 39)

48. Cuando mi luz haya penetrado en todos los corazones y los hombres que conducen a los pueblos, los que imparten enseñanza, y todos los que desempeñan las más importantes misiones, se dejen guiar e inspirar por esa luz superior que es la conciencia, entonces podréis los unos esperar de los otros. Entonces podréis tener fe en vuestros hermanos, porque mi luz estará en todos, y en mi luz estará mi presencia, y mi justicia de amor. (358, 29)

49. Mi enseñanza será nuevamente oída por la humanidad, más no será por que mi Ley haya retornado a los hombres, porque siempre ha estado escrita en su conciencia; serán los hombres quienes retornen al camino de la Ley.
50. Será este mundo una semejanza del hijo pródigo de mi parábola; también como aquél, encontrará al Padre en su sitio, esperándole para estrecharle con amor y sentarle a comer en su mesa.
51. Todavía no es llegada la hora del retorno de esta humanidad hacia mí, aún conserva parte de su heredad, la que tendrá que derrochar en festines y placeres hasta quedarse desnuda, hambrienta y enferma para elevar entonces la mirada hacia su Padre.
52. Es menester conceder a los hombres que sean ambiciosos de los bienes de la Tierra unos instantes más, para que su desengaño sea absoluto; para que al fin lleguen a convencerse de que el oro, el poder, los títulos y los placeres de la carne, no les darán jamás la paz ni el bienestar de su espíritu.
53. La hora del examen a la luz de la conciencia se acerca para toda la humanidad; ahí estarán los sabios, los teólogos, los científicos, los poderosos, los ricos y los jueces, preguntándose cuál ha sido el fruto espiritual, moral o material que han recogido, con el cual puedan dar de comer a la humanidad.
54. Después de ese instante muchos retornarán a mí, reconociendo que a pesar de la gloria que en la Tierra tuvieron, algo les faltaba para llenar el vacío en el que había caído su espíritu, el cual sólo se puede sustentar con los frutos de la vida espiritual. (173, 19 – 20 y 57 – 58)

55. De los hombres de ahora, faltos de espiritualidad y de amor, haré brotar a las generaciones tantas veces profetizadas por mi palabra; pero antes voy a preparar a estos pueblos que hoy se desconocen, se hacen la guerra y se destruyen.
56. Y cuando la acción de mi justicia haya pasado sobre todos y la mala hierba haya sido arrancada de raíz, una nueva humanidad comenzará a surgir, sin que en su sangre lleve ya la semilla de la discordia, del odio o de la envidia; porque la sangre de sus padres se purificó en el crisol del dolor y del arrepentimiento.
57. Yo les recibiré y les diré: Pedid, pedid que se os dará; como os dije en el Segundo Tiempo. Mas ahora añado: Sabed pedir. (333, 54)

Transformaciones en todos los ámbitos de la vida
58. El mundo material, el planeta, no está próximo a su desintegración; pero el fin de ese mundo de errores y pecados, de tinieblas y mala ciencia, llegará con la luz de mi doctrina, y sobre sus escombros yo levantaré un nuevo mundo de progreso y de paz. (135, 5)

59. Grande será la trasformación que sufra la humanidad en breve plazo: instituciones, principios, creencias, doctrinas, costumbres, leyes y todos los órdenes de la vida humana serán conmovidos desde sus cimientos. (73, 3)

60. Hombres, naciones, razas y pueblos, todos tendréis que acudir al divino llamado, cuando el espíritu del hombre, cansado de su cautiverio en la Tierra, se levante rompiendo las cadenas del materialismo para dar el grito de liberación espiritual. (297, 66)

61. Llegará el tiempo en que se levanten hombres que verdaderamente amen mi Ley, los que sabrán unir la ley espiritual con la del mundo, o sea el poder eterno con el poder temporal.
62. Mas no será para esclavizar a los espíritus como en tiempos pasados, sino para mostrarles el camino hacia la luz, que es la verdadera libertad del espíritu.
63. Entonces volverá la moral al seno del hogar, habrá verdad en vuestras instituciones y espiritualidad en vuestras costumbres. Será el tiempo en que la conciencia haga oír su voz y en que mis hijos se comuniquen de espíritu a Espíritu con mi divinidad, en que las razas se fusionen.
64. Y todo ello determine la desaparición de muchas diferencias y contiendas; porque, hasta ahora, a pesar de ser tan pequeño vuestro mundo, no habéis sabido vivir como una sola familia, no habéis podido rendirme un solo culto.
65. La antigua Babel os condenó a esta división de pueblos y de razas, mas la construcción de mi templo espiritual en el corazón de la humanidad os librará de esa restitución y os llevará a amaros verdaderamente los unos a los otros. (87, 10)

66. Llegará un tiempo en que sea tan ardiente el deseo de la humanidad por elevar su espíritu, que pondrá todos los medios de que disponga para transformar este valle de lágrimas en un mundo donde reine la armonía; que hará lo imposible, que llegará al sacrificio y al esfuerzo sobrehumano por rechazar las guerras.
67. Esos hombres serán los que eleven a este mundo, los que aparten de la vida humana el cáliz de amargura, los que reconstruyan todo lo que las pasadas generaciones hayan destruido en su ciega ambición, en su materialidad e insensatez.
68. Ellos serán los que velen por el verdadero culto hacia mí, ese culto sin fanatismo ni actos exteriores e inútiles. Buscarán que la humanidad comprenda que la armonía entre las leyes humanas y las espirituales, y su cumplimiento, son el mejor culto que los hombres pueden ofrecer a Dios. (297, 68–69)

69. El tiempo de los ritos, de los altares y de las campanas de bronce, va a pasar ya de entre la humanidad. La idolatría y el fanatismo religioso darán sus últimas señales de vida; vendrá ese tiempo de lucha y de caos que os he estado anunciando.
70. Y cuando la paz haya vuelto a todos los espíritus, después de la tempestad, los hombres no volverán a construir palacios en mi honor, ni las muchedumbres serán llamadas con la voz de los bronces, ni los hombres que se sienten grandes levantarán sobre las multitudes su poder. Vendrá el tiempo de la humildad, de la fraternidad, de la espiritualidad, trayendo consigo igualdad de dones para la humanidad. (302, 37)

71. El segador está presente en este tiempo con la misión de cortar todo árbol que no produzca buenos frutos. Y en esta gran lucha sólo la justicia y la verdad prevalecerán.
72. Muchas de las iglesias desaparecerán, algunas quedarán en pie. En unas resplandecerá la verdad, en otras presentarán sólo la impostura; mas la hoz de la justicia seguirá cortando, hasta que toda la simiente que en la tierra exista, se haya seleccionado. (200, 11)

73. Ésta es la continuación de mis lecciones, mas no la consumación de los tiempos, según lo interpreta el hombre. El mundo seguirá girando en el espacio, los espíritus seguirán llegando a la tierra a encarnarse para cumplir su destino, los hombres seguirán poblando este planeta y sólo la forma de vida entre la humanidad cambiará.
74. Las transformaciones que la vida humana sufra, serán grandes; tanto, que os parecerá como si un mundo se acabara y otro naciera. (117, 14)

75. Hacia allá camináis todos, hacia esa vida de serenidad y de paz; no hacia el abismo o a la muerte, como cree presentir vuestro corazón.
76. Cierto es que aún tendréis que beber mucha amargura antes de que el tiempo de vuestra espiritualidad llegue; pero no será la muerte, ni la guerra, ni la peste, ni el hambre, las que detengan el curso de la vida, ni la evolución espiritual de esta humanidad. Yo soy más fuerte que la muerte, y por lo tanto, yo os devolveré a la vida si murieseis y os haré tornar a la Tierra cuando fuere necesario.
77. Todavía tengo mucho que revelaros, humanidad amada. Todavía guarda muchas sorpresas mi arcano. (326, 54)

Capítulo 58 – El Reino de Paz de Cristo

Paz y armonía humana
1. Así como os anuncié estos tiempos de grande amargura, también os digo que pasada esta confusión vendrá la armonía entre la humanidad.
2. Los soberbios, los engrandecidos, los faltos de caridad y de justicia, serán retenidos un tiempo en el más allá, para que el bien, la paz y la justicia progresen en la Tierra y dentro de ella crezcan la espiritualidad y la buena ciencia. ( 50, 39 – 40)

3. En la vida de los hombres siempre ha estado el mal sobre el bien; pero vuelvo a deciros que el mal no prevalecerá, sino que mi Ley de amor y justicia reinará sobre la humanidad. (113, 32)

4. Los espíritus que encarnen en la humanidad de aquellos días en su mayoría serán fieles al bien, de tal manera que cuando surjan hombres inclinados al mal, por fuertes que sean, tendrán que doblegarse ante la luz de la verdad que aquéllos les presentarán. Muy al contrario de lo que ahora acontece, porque abundando más los perversos, han hecho del mal una fuerza que ahoga, contamina y envuelve a los buenos. (292, 55)

5. En ese tiempo ¡oh discípulos! estará la Nueva Jerusalén en el corazón de los hombres. Alcanzaréis altos grados de espiritualidad, y no sólo enviaré a encarnar entre vosotros a espíritus de grande evolución para que os traigan mis mensajes, también os enviaré a los espíritus necesitados de vuestra virtud, que al encontrarse entre vosotros se limpien de sus pecados.
6. En esos tiempos acontecerá lo contrario de hoy, en que os envío espíritus limpios y me los devolvéis manchados. (318, 46)

El hombre nuevo
7. Los hombres surgirán de la escoria, del fango y del pecado a la Ley y a la virtud, y andarán por los caminos del amor y de la gracia. Doquiera será sentido mi Espíritu, todo ojo me verá, todo oído me escuchará y todo entendimiento comprenderá mis revelaciones e inspiraciones.
8. Hombres tenidos por torpes y rudos se verán de pronto iluminados y convertidos en mis profetas; de sus labios brotarán palabras que serán como agua cristalina sobre los corazones marchitos.
9. Esa agua la tomarán los profetas de la fuente de sabiduría y verdad que soy yo; en ella encontrarán salud, limpidez y vida eterna. (68, 38 – 39)

10. Mi Reino está reservado a los hijos de buena voluntad que abracen su cruz por amor a su Padre y a sus semejantes. Ese Reino de que os hablo no se encuentra en sitio determinado, lo mismo puede existir en la Tierra que habitáis que en cualquiera de las moradas espirituales; porque mi Reino lo forman la paz, la luz la gracia, el poder, la armonía y todo eso podréis lograrlo, aunque sea en parte desde esta vida; la plenitud espiritual sólo la lograréis más allá de este mundo que ahora habitáis. (108, 32)

11. En verdad os digo: que si hoy los hombres son más materia que espíritu, mañana serán más espíritu que materia.
12. Los hombres han tratado de materializar absolutamente a su espíritu, mas esa completa materialización no la lograrán; porque el espíritu es como un brillante y un brillante nunca dejará de serlo, aún cuando haya caído en el cieno. (230, 54)

13. Los hombres, sin apartarse de sus deberes, de sus misiones en el mundo, pondrán al servicio de mi causa divina su ciencia, su fortaleza, su talento y su corazón. Buscarán los goces sanos, los que sean saludables para su espíritu y su materia. Lucharán por su regeneración y por su libertad, no se contaminarán, no tomarán lo que no les sea necesario. Será entonces cuando desaparezca de la Tierra la maldad, la frivolidad; entonces el espíritu habrá alcanzado el dominio absoluto sobre su envoltura, y habitando todavía en una materia hará una vida espiritual de amor, de fraternidad y de paz.
14. Ese será el tiempo en que las guerras desaparecerán, cuando haya respeto y caridad de unos a otros, cuando reconozcáis que ya no podéis disponer de la vida de un semejante, ni de la propia; sabréis entonces que no sois dueños de vuestra vida, ni de la de vuestros hijos y esposos, ni de esta Tierra, sino que yo soy el dueño de toda la Creación; pero que siendo vosotros mis hijos muy amados, sois también poseedores de todo lo que es mío.
15. Y siendo yo el dueño y poseedor de todo lo creado, soy incapaz de dar muerte a mis criaturas, de herir o causar dolor a nadie. ¿Por qué entonces los que no son dueños de la vida han tomado lo que no es suyo para disponer de ello?
16. Cuando esta enseñanza sea comprendida por los hombres, habrán escalado en su evolución espiritual y este mundo será una morada de espíritus adelantados.
17. No sabéis si después de este tiempo volveréis a habitar este planeta. Yo señalaré a aquéllos que habrán de mirar esos tiempos de gracia, a los que habrán de venir a contemplar este valle que en otra época fuera un valle de lágrimas, de destrucción y de muerte.
18. Esos mares, montes y campos que fueran testigos de tanto dolor, después estarán convertidos en una morada de paz, en una imagen del más allá.
19. Yo os he anunciado que cuando las luchas cesen, mi Reino estará ya cerca de vosotros y que vuestro espíritu florecerá en virtudes; mi doctrina estará presente en todos los espíritus y por conducto de hombres y mujeres me manifestaré. (231, 28 – 30)

20. Yo he preparado una era en la cual la humanidad se levantará con obediencia y los hijos de vuestros hijos han de contemplar la grandeza que voy a derramar en esta Tierra.
21. Porque ha de cumplirse mi voluntad en este mundo que os entregué como un paraíso terrenal y llegará el tiempo en el cual vendrán a este planeta los espíritus que en gran manera han evolucionado, que han luchado, y mi luz divina bañará la Tierra y será en ella el cumplimiento de mi Ley. (363, 44)

El mundo como reflejo del Reino de los Cielos
22. Esta Tierra profanada con el pecado, manchada con crímenes y mancillada por la codicia y el odio, tendrá que recobrar su pureza. La vida humana que ha sido una lucha incesante entre el bien y el mal, será el hogar de los hijos de Dios, un hogar de paz, de fraternidad, de comprensión y de nobles anhelos; mas para alcanzar ese ideal, es necesario que los hombres pasen por las pruebas que los despierten de su letargo espiritual. (169, 14)

23. No levantaré un mundo nuevo sobre los pecados, odios y vicios; lo levantaré sobre firmes cimientos de regeneración, de experiencia, de arrepentimiento. Yo todo lo transformaré en vosotros. De las mismas tinieblas surgirá la luz, y de la muerte haré brotar la vida.
24. Si los hombres han manchado y profanado la Tierra, mañana con sus buenas obras dignificarán esta morada, la cual será vista como tierra de promisión para venir a ella a desempeñar nobles misiones. ¿Quién podrá dudar entonces de la conversión del mundo? (82, 44 – 45)

25. Estoy construyendo el templo del Espíritu Santo; mas cuando éste haya sido construido, no existirán o habrán perdido su razón de ser los recintos, los templos y santuarios, junto con sus símbolos, sus ritos y sus tradiciones; entonces sentiréis mi grandeza y mi presencia, reconoceréis por templo el universo y por culto el amor a vuestros semejantes.
26. Del seno de la madre Naturaleza brotarán nuevas luces, que harán de vuestra ciencia un camino de bonanza, porque estará encausada por la conciencia que es la voz de Dios.
27. No será ya el cerebro el señor del mundo, sino el colaborador del espíritu, quien le guiará y le iluminará. (126, 35 – 36)
28. Cuando el mundo alcance su nueva liberación y guiado por la luz de Elías, penetre en esa vida justa y buena, tendréis aquí en la Tierra un reflejo de la vida espiritual, que os aguarda más allá de esta vida para gozar eternamente de la paz y de la luz de vuestro Padre.
29. Mas si os preguntáis, ¿cómo se llegarán a unir todas las naciones en un solo pueblo, como lo estaban aquellas tribus que integraron el pueblo de Israel? Yo os digo: No temáis, porque una vez llevadas todas al desierto, las unirán las pruebas, y cuando esto sea, un nuevo maná descenderá del cielo a cada uno de los corazones necesitados. (160, 39)

30. Así como se repartió al pueblo de Israel la Tierra Prometida, así se repartirá toda la Tierra la humanidad. Esto sucederá cuando el tiempo sea propicio, después de la depuración. Como es mi voluntad que se haga esa repartición, en ello habrá justicia y equidad, para que todos los hombres puedan trabajar unidos en una misma obra. (154, 49)

31. Pensad en el adelanto de una humanidad cuya moral proceda de la espiritualidad; imaginad una humanidad sin límites ni fronteras, compartiendo fraternalmente todos los medios de vida que la Tierra ofrece a sus hijos.
32. Tratad de imaginar lo que será la ciencia humana, cuando ella tenga por ideal el amor de los unos a los otros, cuando el hombre obtenga a través de la oración los conocimientos que busca.
33. Pensad en lo grato que será para mí recibir de los hombres el culto del amor, de la fe, de la obediencia y la humildad a través de su vida, sin que tengan que recurrir a ritos ni a cultos externos.
34. Esa sí será vida para los hombres, porque dentro de ella respirarán paz, gozarán de libertad y se sustentarán solamente con aquello que encierre verdad. (315, 57 – 58)

35. Los pecados de los hombres se habrán borrado y todo parecerá como nuevo. Una luz de pureza y de virginidad iluminará a todas las criaturas, una nueva armonía saludará a aquella humanidad, y entonces comenzará a elevarse del espíritu del hombre hacia su Señor un himno de amor, que por tanto tiempo he esperado.
36. La madre tierra, que desde los primeros tiempos ha sido profanada por sus hijos, volverá a ataviarse con sus galas más hermosas y los hombres no la volverán a llamar valle de lágrimas, ni la convertirán en campo de sangre y de muerte.
37. Este mundo será como un pequeño santuario en medio del universo, desde el cual los hombres eleven su espíritu al infinito, en una comunicación llena de humildad y amor con su Padre Celestial.
38. Mis hijos llevarán impresa mi Ley en su espíritu y mi palabra en su corazón, y si la humanidad en los tiempos pasados encontró deleite en la maldad y gozó en el pecado, para entonces no tendrá más ideal que el bien, ni encontrará más placer que el transitar por mi camino.
39. Mas no penséis que por ello el hombre vaya a renunciar a su ciencia ni a su civilización, refugiándose en los valles y en los montes, para hacer una vida primitiva; no, aún tendrá que saborear los frutos del árbol de la ciencia que con tanto interés ha cultivado, y cuando su espiritualidad sea mayor, también lo será su ciencia.
40. Mas al final de los tiempos, cuando el hombre haya recorrido todo ese camino y haya arrancado del árbol el último fruto, reconocerá la pequeñez de sus obras que antes le parecieron tan grandes y comprenderá y sentirá la vida espiritual, y a través de ella, admirará como nunca la obra del Creador. Recibirá por inspiración las grandes revelaciones, y su vida será un retorno a la sencillez, a la naturalidad, a la espiritualidad. Aún falta tiempo para que ese día llegue, mas todos mis hijos lo verán. (111, 12 – 14)

Consumación de la Creación
41. Estoy preparando el valle donde he de reunir a todos mis hijos para el Gran Juicio Universal. Yo juzgaré con perfección, mi amor y caridad envolverán a la humanidad y en ese día encontraréis salvación y bálsamo para todos vuestros males.
42. Si hoy expiáis vuestras faltas, dejad que el espíritu se purifique, así estaréis preparados para recibir de mí la herencia que tengo destinada para cada uno de vosotros. (237, 6)

43. Mi amor fundirá a todos los hombres y a todos los mundos. Ante mí desaparecerán las diferencias de razas, lenguas y linajes, y aun las diferencias que existen en la evolución espiritual. (60, 95)

44. Mi Espíritu se ha derramado sobre todo espíritu y mis ángeles están diseminados en el universo, cumpliendo con mis mandatos de ordenarlo todo y volverlo a su cauce. Y cuando todos hayan cumplido su misión, la ignorancia habrá desaparecido, el mal ya no existirá y sólo el bien reinará sobre este planeta. (120, 47)

45. Todos los mundos en los cuales mis hijos se están perfeccionando son como un huerto infinito; hoy sois tiernos arbustos, pero yo os prometo que las aguas cristalinas de mis enseñanzas no os faltarán, y que con su riego iréis creciendo en sabiduría y amor, hasta que algún día en la eternidad, cuando los árboles estén colmados de frutos en plena madurez, el Divino Hortelano pueda recrearse en su obra, probando los frutos de su propio amor. (314, 34)

46. Quiero que al final de la lucha, cuando todos mis hijos se hayan reunido para una eternidad en el hogar espiritual, participen de mi dicha infinita como Creador; teniendo en cuenta que cada uno de vosotros tomó parte en la Obra Divina, construyendo o reconstruyendo.
47. Sólo en lo espiritual encontraréis que de todo lo que he creado desde el principio, nada se ha perdido, que en mí todo resucita, todo surge y se renueva.
48. Así, si tantos seres estuvieron por mucho tiempo perdidos, si muchos en vez de hacer obras de vida hicieron obras destructoras, encontrarán que el tiempo de su turbación fue pasajero y que sus obras, por malas que hayan sido, tendrán reparación en la vida eterna, para quedar convertidos en colaboradores de mi Obra incesantemente creadora.
49. ¿Qué serán unos siglos de pecado y de tinieblas como los ha tenido la humanidad en la Tierra, si les comparáis con la eternidad, con un tiempo sin fin de evolución y de paz? Os alejasteis de mí en virtud de vuestro libre albedrío y retornaréis inducidos por la conciencia. (317, 17 – 20)

50. Este mundo no es eterno, ni se necesita que lo sea. Cuando esta morada deje de tener la razón que ahora tiene para existir, desaparecerá.
51. Cuando vuestro espíritu ya no necesite las lecciones que da esta vida, porque otras más elevadas le esperan en otro mundo, entonces, con la luz adquirida en esta lucha, dirá: Con cuánta claridad comprendo ahora que todas las vicisitudes de esta vida sólo fueron experiencia y lecciones que yo necesitaba para comprender mejor. Cuán larga me parecía esa jornada cuando los sufrimientos me agobiaban; en cambio ahora, que todo ha pasado, cuán breve y fugaz me parece ante la eternidad. (230, 47)

52. He recibido el tributo de toda la Creación, desde los astros mayores hasta los seres menos perceptibles a vuestra mirada.
53. Todo está sujeto a evolución, todo camina, todo avanza. Todo se transforma, se eleva y se perfecciona.
54. Cuando haya alcanzado la cumbre de la perfección, mi sonrisa espiritual, como una aurora infinita será en todo el universo, del que habrá desaparecido toda mancha, miseria, dolor e imperfección. (254, 28)

La armonía reencontrada
55. En mi Espíritu existe un himno cuyas notas nadie ha escuchado, nadie lo conoce en el Cielo, ni en la Tierra.
56. Ese canto será escuchado en todo el universo cuando el dolor, la miseria, las tinieblas y el pecado hayan quedado extinguidos.
57. Aquellas divinas notas encontrarán eco en todos los espíritus, uniéndose el Padre y los hijos en ese canto de armonía y felicidad. (219, 13)

58. Quiero en vosotros levantarme triunfador; quiero que vosotros contempléis al Rey de los Ejércitos como a vuestro Padre, victorioso sobre vuestra maldad y a vosotros como soldados llenos de dignidad espiritual, llenos de satisfacción y de paz.
59. Entonces se escuchará el himno de la armonía universal en la mayor de las victorias, de ese triunfo que ha de venir, pero del cual ni vuestro Padre, ni vosotros os enfadaréis de tener vencidos bajo vuestro amor.
60. Nuestros vencidos no serán los espíritus, será el mal, todas las tinieblas, pecados e imperfecciones.
61. El triunfo del Padre estará en la salvación de todos los espíritus retrasados, arraigados en la tiniebla y en el mal.
62. Estáis en un error si creéis que alguno se perderá, dejaría de ser Dios si un solo espíritu no encontrara salvación.
63. Todos aquéllos que vosotros llamáis demonios, también son espíritus que han brotado de Dios y si hoy se encuentran confundidos, ellos también encontrarán salvación.
64. ¿Cuándo será la verdadera luz en ellos? Cuándo vosotros unidos a las legiones espirituales de luz, combatáis su ignorancia y su pecado con vuestra oración y vuestras obras de amor y caridad.
65. La dicha perfecta del Padre y de vosotros, será el gran día del Señor. El festín universal será cuando todos os alimentéis en su mesa con el pan de vida eterna. (327, 47 – 48)

66. ¿No os he dicho que sois los herederos de mi Gloria? Pues sólo falta que hagáis méritos para que sea vuestra y la gocéis.
67. Todo lo que he creado no ha sido para mí, sino para mis hijos. Yo sólo quiero vuestro gozo, vuestra felicidad eterna. (18, 60 – 61)

68. Toda la fuerza que animó a los seres y dio vida a los organismos volverá a mí; toda la luz que iluminó a los mundos, retornará a mí, y toda la belleza que fue derramada en los reinos de la Creación, será en el Espíritu del Padre; y una vez más en mí, aquella vida se transformará en esencia espiritual, la cual será derramada sobre todos los seres espirituales, en los hijos del Señor, porque de los dones que os di nunca seréis desheredados.
69. Sabiduría, vida eterna, armonía, belleza infinita, bondad; todo esto y más será en los hijos del Señor cuando habiten con Él la morada perfecta. (18, 54 – 56)

XIV. LA OBRA MISIONERA

Capítulo 59 – Misión de difundir la nueva palabra de Dios

Instrucciones para la compilación de libros, extractos y traducciones
1. Este es el tiempo anunciado en que yo había de hablar a la humanidad y quiero que vosotros, con esta palabra que os he dado en cumplimiento de mis profecías, forméis volúmenes, después hagáis extractos y análisis de ella y la deis a conocer a vuestros hermanos. (6, 52)

2. Formad con mi palabra un libro; extraed de ella la esencia, para que alcancéis a tener el verdadero concepto de la pureza de mi doctrina. En la palabra trasmitida por el portavoz, podéis encontrar errores, mas no así en la esencia.
3. Mis intérpretes no siempre han estado preparados; por eso os he dicho que no la miréis superficialmente, sino que penetréis en su sentido, para que podáis encontrar su perfección. Orad y meditad, para que podáis comprenderla. (174, 30)

4. Os traje esta palabra y os la hice oír en vuestro lenguaje, mas os doy la misión de que más tarde la traduzcáis a otras lenguas, para que sea de todos conocida.
5. De esta manera empezaréis a construir la verdadera torre de Israel, aquélla que espiritualmente unifique a todos los pueblos en uno solo, aquélla que una a todos los hombres en esa Ley divina, inmutable y eterna que conocisteis en el mundo en labios de Jesús, cuando os dijo “Amaos los unos a los otros”. (34, 59 – 60)

6. Quiero que mi palabra, al formarse los libros que habrán de extenderse por la Tierra, sea impresa sin mancha, pura, tal como brotó de mí.
7. Si así la hicieseis llegar a vuestros libros, de ella brotará una luz que iluminará a la humanidad y su esencia será sentida y comprendida por todos los hombres. (19, 47 – 48)

8. Os recomiendo mi enseñanza para que en la misma forma que os la doy la transmitáis a vuestros hermanos, mas nunca discutáis con violencia al enseñarla. Cuidaos de censurar lo que no conocéis, pero comprended que un ejemplo limpio será suficiente para convertir a los hombres a la espiritualidad. (174, 66)

9. Preparaos para que llevéis la Buena Nueva, la cual será acogida por muchos con alegría.
10. Os digo por muchos y no por todos, porque habrá quienes os digan que con lo revelado por Dios en el Primer Tiempo y lo que Cristo trajo a los hombres, les basta.
11. Ahí será donde vuestros labios movidos e inspirados por mí, digan a los hombres incrédulos que es menester conocer la nueva revelación para contemplar toda la verdad concedida por Dios a los hombres en los tiempos pasados. (292, 67)

El conocimiento de la nueva palabra de Dios
12. Es menester que os levantéis, oh pueblo muy amado, por los distintos caminos de la Tierra, porque mirad que aún en la nación mexicana muchos no han reconocido mi Obra.
13. Ved que en el mundo ya se levantan aquéllos que dicen ir en mi nombre aún siendo los menesterosos en espíritu.
14. Vosotros que habéis sido colmados por mi divinidad, ¿qué os corresponde hacer? Dar a conocer mi doctrina. No os ocultaréis delante del mundo ni le negaréis la caridad que le hace falta. (341, 16)

15. Aquí os preparé en silencio; luego vendrá el día en que tendréis que marcharos a preparar los caminos para que mi palabra llegue a todos los corazones.
16. Para entonces el mundo estará purificado por medio del dolor y ya no le parecerá mi palabra un idioma extraño, sino algo que su corazón y su espíritu fácilmente podrán comprender y sentir.
17. Os estoy entregando el libro que habla de verdad y amor para que lo llevéis a toda la humanidad.
18. No existe un pueblo sobre la tierra al cual pueda yo deciros que no vayáis porque no necesite de esta revelación. ¿Qué pueblo puede decir que es verdaderamente cristiano, no tan sólo de nombre, sino por su amor, su caridad y su perdón? ¿Qué nación puede demostrar su espiritualidad? ¿En qué parte del mundo se aman los unos a los otros? ¿Dónde cumplen verdaderamente los hombres con las enseñanzas de Cristo? (124, 15 – 16)

19. Cuando este mensaje haya concluido, dejaré de hablar por estos conductos, para manifestarme después en forma sutil en los espíritus.
20. Pero mi palabra, grabada en el corazón de quienes la escucharon y escrita en un nuevo libro, será llevada a los pueblos y naciones del mundo, como semilla de paz, como la luz de la verdadera ciencia, como bálsamo sobre el mal que aqueja al cuerpo y al espíritu de la humanidad.
21. Mi palabra no llegará a los corazones cuando lo deseen mis emisarios, sino cuando sea mi voluntad; porque seré yo quien vele por mi simiente, quien le prepare la tierra y le abra camino; seré yo quien la haga llegar, sabiamente, en el momento oportuno a pueblos, naciones y hogares.
22. Ella llegará cuando ya se le esté esperando, cuando los corazones estén en vigilia, recordando mis promesas, cuando hayan despertado de su profundo sueño de grandeza, de orgullo, de materialismo y vanidad. (315, 28 – 29)

23. Yo proporcionaré a mi pueblo los medios para que lleve mi mensaje a todas las naciones; yo le concederé que a su paso encuentre hombres de buena voluntad que le ayuden a llevar mis mensajes hasta los confines de la Tierra. (323, 75)

24. Por conducto de vosotros será dada a conocer nuevamente la Ley a las nuevas generaciones. Por eso os he dicho que debéis estar en preparación, porque vosotros habéis venido a preparar el camino para que el mañana, las nuevas generaciones no sean idólatras, ni surjan de entre ellos los falsos profetas que engañen a la humanidad.
25. Todo esto tendréis que revelar al mundo, Israel. En este tiempo en que han surgido diversas ideologías, se levantará secta contra secta, las religiones lucharán entre sí y a vosotros también os desconocerán.
26. Mas siendo los hijos de la luz y de la paz les diréis: La verdad existe en el contenido del Tercer Testamento, allí está el testimonio de la presencia y de la venida del Señor en este tiempo.
27. Vosotros mostraréis a la humanidad este libro y daréis testimonio de su verdad, con vuestro cumplimiento a mi Ley. (348, 42 – 43)

28. El libro de mi enseñanza está formado con las lecciones que en este tiempo os he dictado a través del entendimiento humano; con este libro que llegará a reconocer la humanidad como el Tercer Testamento, defenderéis mi causa divina.
29. La humanidad sólo reconoce la Ley del Primer Tiempo y lo que escrito está en el Primero y Segundo Testamentos, mas vendrá el Tercero a unificar y corregir lo que los hombres han alterado por falta de preparación y comprensión.
30. La humanidad habrá de estudiar mi mensaje para que penetrando en el fondo de cada palabra encuentre un solo ideal, una sola verdad, una misma luz que la guiará hacia la espiritualidad. (348, 26)

Difusión del espiritualismo
31. Comprended, pueblo, que en este Tercer Tiempo como testigos que habéis sido de esta manifestación divina, tenéis la misión de extender con toda fidelidad y verdad este mensaje; que habéis sido llamados y elegidos para llevar la Buena Nueva a la humanidad, enseñando a vuestros hermanos el camino espiritual, único que os conduce a la paz, a la verdadera luz y a la fraternidad universal. (270, 10)
32. ¿Os creéis impotentes para realizar estas obras? Tomad el ejemplo de mis apóstoles del Segundo Tiempo. También a ellos les encontré tristes y enfermos, mas su pesar estaba en su espíritu, estaban enfermos de nostalgia porque hacia mucho tiempo que ellos y su pueblo esperaban la llegada del Mesías prometido. (85, 78)

33. Tened paciencia y comprensión, que no será a vosotros a quienes tenga que reconocer la humanidad, sino a mi Obra, a mi doctrina, y ella es eterna. Vuestra misión es la de llevar con vuestras palabras y vuestros hechos el mensaje que revele a los hombres la forma de dar un paso hacia la perfección. (84, 11)

34. Edificad sobre la tierra firme para que lo que he levantado de espiritualidad y regeneración en vosotros, no vengan a destruirlo los incrédulos.
35. Mas no por temor al mundo vayáis a ocultaros, esta verdad tendréis que mostrarla al mundo a la luz del día; en este tiempo no buscaréis catacumbas para orar y poder amarme.
36. No debilitaréis al hablar o al dar testimonio de mí en alguna forma, porque los hombres negarán que me comuniqué con vosotros, dudarán de que las multitudes de enfermos y menesterosos sanaron y encontraron consuelo a sus penas, negarán los prodigios que hice para encender vuestra fe.
37. Os dejaré el libro de mis enseñanzas para que digáis al mundo: he aquí lo que legó el Maestro. Y en verdad: ¡Cuántos al oír la lectura de mi palabra creerán y cuántos pecadores se regenerarán!
38. Recordad todas estas enseñanzas para que no os sorprendan las pruebas en vuestra vida. (246, 69 – 70)

39. ¡Cuántas doctrinas, cuántos cultos a Dios e ideas nuevas sobre lo espiritual y sobre la vida humana vais a encontrar! Cada una os mostrará, si sabéis penetrar y analizar en ella, una parte buena y justa y otra errónea, alejada de la verdad que es justicia, amor y perfección.
40. Donde encontréis errores, ignorancia o maldad, extended la esencia de mi doctrina, que por ser mía no puede llevar mezcla de impureza o de errores.
41. Mi Enseñanza es absoluta, es íntegra, es perfecta. (268, 58 – 60)

42. Os digo desde ahora, que los que verdaderamente siembren esta semilla con la gracia con que yo os la he confiado, caminarán en paz, se les abrirán las puertas que habían sido sordas a su llamado y aunque lleguen a ser combatidos, nunca serán derrotados en la lucha porque su virtud les hará salir avante en todas las pruebas.
43. En cambio, los que no escuchan la voz de su conciencia, los que desobedezcan mi palabra y me traicionen, estarán siempre a merced de sus enemigos, vivirán intranquilos y sentirán temor a la muerte. (252, 24 – 25)

44. Pueblo: antes que las guerras terminen en el mundo, mi Ley de amor tocará todos los espíritus, aunque hoy no podéis saber de qué manera.
45. Este mensaje de luz espiritual, también llegará, mas ello será cuando estéis fuertes.
46. Nadie se atreva a decir que esta Obra es la verdad si no está convencido de ello, porque nadie os creerá; pero si vuestra fe es absoluta y vuestra convicción verdadera, nadie os evitará que llevéis la Buena Nueva a todos los corazones. (287, 52 – 53)

Capítulo 60 – Obrar acorde con el Espíritu de Cristo

Cualidades de los nuevos apóstoles
1. Cuán difícil os parece abriros paso cumpliendo con vuestra misión en este tiempo; mas os digo que no es difícil, porque la humanidad está preparada para recibir mi mensaje.
2. En todos los tiempos los débiles se han acobardado ante la lucha mientras los fuertes han demostrado que la fe en mi Ley todo lo vence. Vuestro destino, Israel, ha sido comunicar siempre al mundo nuevos mensajes y revelaciones, por eso a veces dudáis de si seréis creídos.
3. Mas no temáis, llevad la semilla que os he confiado y sembradla, ya veréis cuántas tierras que creíais estériles las encontraréis fértiles al ser fecundadas con la verdad de mi doctrina.
4. No dejéis de cumplir vuestra misión porque os sintáis indignos; de cierto os digo que hace tanto mal el que a sabiendas profana la Ley como el que posee una misión y deja de darle cumplimiento.
5. No olvidéis que al final el Padre vendrá a reclamaros lo que hayáis hecho mal, así como lo que hayáis dejado de hacer; sabed que tanto una falta como la otra harán sufrir a vuestro espíritu.
6. Extended mi doctrina, hablad a los hombres de mi palabra, convencedlos con vuestras obras de amor, invitadlos a oírme y cuando lleguen entre las multitudes y en su corazón se encienda la luz de la fe, les nombraré hijos del nuevo pueblo de Israel. (66, 14 – 17)

7. Aquellos que del fango, de la escoria o del egoísmo, se levanten a una vida de servicios y de caridad hacia sus hermanos, los mostraré como un ejemplo de que mi doctrina tiene luz y gracia para regenerar a los pecadores. Ese ejemplo cundirá en todos los corazones.
8. ¿Quién no desea ser de aquellos que me testifiquen? Mas en verdad os digo, que si vuestros actos no brotasen con verdad de vuestro corazón, no darán fruto en vuestros hermanos y muchas veces oiréis que os llaman hipócritas y falsos predicadores. Y no quiero esto para vosotros.
9. Debéis saber que en estos tiempos es muy difícil engañar a la humanidad; su espíritu se encuentra despierto y, aunque perdido en el materialismo de su existencia, es sensible a toda manifestación espiritual. Y si a vuestros hermanos no lo podéis engañar, ¿Engañaréis a vuestro Padre?
10. Dejad que el amor del Maestro se albergue en vuestro ser para que lleguéis a perdonar a vuestros enemigos como El os perdona; entonces vuestro corazón será entre la humanidad como ancla de salvación. (65, 44 – 46)

11. No sintáis temor ante los hombres, porque en verdad os digo: Yo hablaré por vuestras bocas, testificaré mi palabra por vosotros y el eco de ella llegará a los confines de la Tierra; a los grandes, a los pequeños, a los mandatarios, a los científicos y a los teólogos. (7, 37)

12. Os digo nuevamente que no temáis a la lucha y decid con toda naturalidad a vuestros hermanos que el Señor ha venido entre vosotros.
13. Decidles que el que murió en la cruz fue Jesús, el cuerpo a través del cual Cristo se manifestó; el templo viviente donde habitó el Verbo de Dios. Pero que Cristo, el divino amor, vive y viene en Espíritu hacia sus hijos, para enseñarles el camino que les conducirá a su Reino espiritual. (88, 62 – 63)

14. No temáis a los juicios y mofas de las sectas y religiones; ellas son las que teniendo en sus manos los libros de las profecías no las han interpretado y por ello no me han sabido esperar. En cambio, vosotros que no conocías las profecías que hablaban de mi retorno como Espíritu Santo, me estabais esperando. Ya ha llegado el Tercer Tiempo y la humanidad no ha sabido interpretar el evangelio. (33, 26)

15. ¿Cómo lograréis invitar a la humanidad a que alcance la espiritualidad en una época de tanta materialidad y confusión?
16. Pensad que es difícil vuestro trabajo, que para poder cumplir con él, tenéis que ser fuertes y pacientes en la lucha.
17. Debéis trabajar mucho para corregir la errónea interpretación que se ha dado a mi Ley y también la forma imperfecta en que me ofrecéis vuestro culto.
18. Pero debéis de considerar que no podréis hacer variar en un instante sus conceptos y sus prácticas, sino que para lograrlo debéis revestiros de paciencia y de buena voluntad y dar ejemplo de amor con vuestras obras. (226, 60)

19. Sólo los limpios de corazón deberán ir a las comarcas y a las naciones a extender mi mensaje, porque serán los únicos dignos de dar testimonio de la verdad de esta Obra.
20. Cuando esos enviados partan hacia las tierras que les esperan, ya se habrá borrado de su corazón todo fanatismo religioso, ya no habrá el menor deseo de ir en busca de lisonjas o adulaciones, ni osará su mano mancharse con el pago del mundo por la caridad que hagan.
21. Ellos no venderán milagros, ni pondrán precio al amor del uno para el otro. Serán siervos, mas no señores.
22. Ya llegará el tiempo en que comprendáis la grandeza de la verdadera humildad y entonces veréis que quien ha sabido ser siervo, en realidad ha sido libre en su misión de hacer el bien y sembrar la caridad, y que en su vida lo ha acompañado la fe, la confianza, la paz. (278, 11 – 12)
23. Yo os digo que sabréis sentir cuando vuestro espíritu ya esté preparado para enseñar mi doctrina a vuestros hermanos, porque será cuando os hayáis encontrado a vosotros mismos, escucharéis entonces con claridad la voz de la conciencia; mientras esto no sea en vosotros, no podréis sentirme en verdad. (169, 36)

24. Oíd con atención esta palabra, para que después la analicéis y la sembréis en el corazón de vuestros hermanos; no os conforméis con entenderla; hablad, dad ejemplo y enseñad con vuestras obras. Sed intuitivos, para que conozcáis cuál es el instante propicio para hablar y cuál es el momento oportuno para que vuestros hechos den testimonio de mi doctrina.
25. Un solo idioma os doy para que extendáis mi palabra, y ese idioma es el amor espiritual, el cual será entendido por todos los hombres.
26. Un idioma dulce al oído y al corazón de la humanidad que irá derribando piedra por piedra la torre de Babel que en su corazón ha levantado; entonces mi justicia cesará, porque todos se entenderán como hermanos. (238, 27 – 28)

27. Sólo cuando os hayáis transformado os enviaré por el mundo a extender mi mensaje, porque hasta que la espiritualidad sea verdadera en los discípulos, sabrán ellos dar como recibieron de mí. (336, 38)

28. Mirad que mi enseñanza no se limita a vuestros conceptos y vuestra capacidad de comprensión. Mi sabiduría divina no tiene fin. No hay quien pueda decir que alguna de mis revelaciones la tuvo o la concibió antes de que yo se la revelase.
29. Mientras los científicos tratan de explicarlo todo a través de sus conocimientos materiales, yo revelo a los humildes la vida espiritual, la vida esencial, en la cual está el porqué, la razón y la explicación de todo lo que existe.
30. Del conocimiento que impartáis, surgirá el concepto que de mi Obra se formen los hombres. Muchos por falta de comprensión, juzgarán mi doctrina por vuestra humildad, como en el Segundo Tiempo fue juzgado Jesús el Cristo por su apariencia humilde y su vestidura pobre, y porque también aquellos doce que le seguían mostraban la humildad de su indumentaria. Yo os digo en verdad que no estaban cubiertos de andrajos y que solamente habían renunciado a las vanidades materiales, porque a través de mi enseñanza habían comprendido cuáles eran los verdaderos valores del espíritu.
31. Os digo, discípulos: Cuando los hombres se levanten a estudiar mi Obra y os busquen e interroguen, no vayáis a caer en tentación creyéndoos superiores por el conocimiento que de mí habéis recibido. Cuanto más humildes os mostréis, más nobles y dignos de confianza os contemplarán.
32. Así, de hombre en hombre, irá penetrando la luz que disipe el fanatismo y liberte al espíritu. Y los que se nombraron cristianos sin serlo, conocerán e interpretarán las verdaderas enseñanzas de Cristo a través de esta luz, porque ella les dará un elevado concepto de la vida espiritual, de la que Jesús habló en sus enseñanzas. (226, 17 – 21)

33. No podríais ir a la humanidad con una preparación falsa o aparente, porque su espíritu ha evolucionado y la venda que cubría sus ojos ha caído desde hace mucho tiempo.
34. Llevadle espiritualidad, ofrecedle paz y haced en vuestro derredor un ambiente de salud y de fraternidad, y veréis cómo os escuchan y aceptan vuestras palabras, en las que irán mi inspiración y mi esencia.
35. Si vais a predicar enseñando la paz, sed vosotros pacíficos; si habláis de amor, sentidlo antes que lo expreséis con palabras; y si vuestros hermanos os ofrecen también sus frutos, no los rechacéis; someted a estudio todo lo que conozcáis y tomad lo que haya de lícito y justo en sus doctrinas.
36. Vais a encontrar a los que fanatizados en su culto han reducido su entendimiento al materializar sus prácticas; vosotros pacientemente les ayudaréis a ampliar sus conocimientos, les mostraréis los horizontes que su espíritu puede alcanzar si saben penetrar en mi enseñanza.
37. Les hablaréis de mi Espíritu universal, de la inmortalidad del espíritu, de su constante evolución. Les enseñaréis la verdadera oración, la comunicación de espíritu y los libertaréis de prejuicios y de errores. Esa es la obra que os encomiendo, obra de amor y de paciencia. (277, 6 – 7)

38. Sanad todos los males, lo mismo del cuerpo que del espíritu, porque tenéis la misión de consolar, de fortalecer y de sanar a vuestros semejantes. Mas yo os pregunto: ¿Qué salud podríais transmitir a los necesitados, si vosotros estuvieseis enfermos? ¿Qué paz podría emanar de vuestro espíritu, si él se encontrase turbado por preocupaciones, sufrimientos, remordimientos o bajas pasiones?
39. Sólo de lo que atesoréis en vuestro corazón podréis ofrecer a vuestros hermanos. (298, 1 – 2)

40. Yo os traigo una enseñanza clara y sencilla para que aprendáis a vivir entre pecadores sin contaminaros, a cruzar entre espinos sin heriros, a contemplar horrores e ignominias sin escandalizaros, a habitar en un mundo de miserias sin tratar de huir de él, sino más bien deseando permanecer en su seno para hacer todo el bien posible a los necesitados, sembrando la semilla del bien en todos los caminos.
41. Ya que este Edén fue convertido en infierno por el pecado de los hombres, es menester que ellos laven sus manchas devolviendo a su vida su pureza original. (307, 26 – 27)

42. Yo no enviaré como emisarios a quienes estén muertos a la vida de la gracia, porque nada tendrán que entregar, no daré esa misión a quienes no hayan limpiado de egoísmo su corazón.
43. El emisario de mi palabra tendrá que ser un discípulo mío cuya simple presencia haga sentir en los corazones mi paz. Tendrá que poseer la virtud de saber consolar a sus hermanos aun en los trances difíciles, y en su palabra habrá siempre una luz que disipe toda tiniebla del espíritu o del entendimiento. (323, 60 – 61)

Humildad y simplicidad en la difusión de la buena nueva
44. Muchos medios tendrán mis nuevos discípulos para la propagación de esta bendita simiente; pero no olvidéis nunca la humildad y la sencillez porque así he llegado a vosotros y de esta misma manera os acercaréis a los corazones, a los hogares y a los pueblos. Si así llegaseis, seréis reconocidos como emisarios de un mensaje espiritual y vuestra lucha dará frutos de verdadera espiritualidad, de regeneración y de fraternidad. (82, 66)

45. Si queréis saber lo que tenéis que hacer entre la humanidad, basta que miréis lo que yo he hecho con vosotros desde el día en que por vez primera oísteis mi palabra.
46. Os perdoné, os recibí con caridad y amor infinito, os hice descansar de la penosa jornada, no me detuve a juzgar vuestra condición, vuestra esfera o clase; limpié la lepra de vuestro pecado y sané vuestras dolencias.
47. Fui comprensivo, indulgente y benévolo al juzgar vuestros defectos; os reintegré a la vida verdadera, dándoos una doctrina de amor que os capacita para salvaros, salvando a vuestros semejantes.
48. Ahí, en mis obras que he tenido para con cada uno de vosotros, podréis encontrar el mejor de los ejemplos para que los llevéis a la práctica entre los necesitados del cuerpo y del espíritu, que también llegarán en caravanas hasta vosotros.
49. Hablando a este pueblo, hablo a la humanidad; a vosotros os toca acercaros mañana al corazón de los hombres y fraternalmente transmitirles mi palabra, la cual consumará la obra de redención. (258, 21 – 24)

50. Debéis ser humildes, no debe importaros si os ofenden. Seréis mansos; os harán padecer humillaciones y sufrimientos, pero a vuestra palabra, que será mi mensaje, no podrán arrojarle de su espíritu; por lo que os digo que si algunos van a permanecer insensibles y sordos a vuestro llamado, otros despertarán de su largo sueño y se levantarán para marchar y encauzar su vida por la senda de la regeneración y del arrepentimiento.
51. Revestíos de valor, fe y fortaleza, para que podáis enfrentaros a la lucha. Mas os prevengo: No os amedrentéis cuando habléis con vuestro hermano porque lo veáis bien ataviado o porque le llamen príncipe, señor o ministro.
52. Tomad ejemplo de Pablo y Pedro quienes levantaron su voz delante de los que el mundo llamaba señores. Ellos eran grandes en su espíritu y sin embargo ante nadie ostentaron ser señores y sí manifestaron ser siervos; seguid su ejemplo y dad testimonio de mi verdad con el amor de vuestras obras. (131, 60 – 62)

53. También os advierto que no podrá decirse discípulo mío aquel que tomare mi palabra como una espada para herir a su hermano, o como un cetro para humillarle. Así como aquel que se exaltare al hablar de esta doctrina y perdiese la calma, porque no levantará ninguna simiente de fe.
54. Discípulo preparado será aquel que al verse atacado en su fe, en lo más sagrado de sus creencias, sepa permanecer sereno; porque será como un faro en medio de una tempestad. (92, 9 – 10)

55. Cuando tratéis de exhortar al bien a un pecador, no lo hagáis amenazándole con mi justicia, con los elementos o con el dolor en caso de no regenerarse, porque le infundiréis aversión hacia mi doctrina. Mostrad al verdadero Dios, que es todo amor, caridad y perdón. (243, 36)
56. No os sentiréis ofendidos ante la burla de vuestros hermanos, tened en cuenta que quien lo hiciese es por que su ignorancia no le deja contemplar la verdad. La compensación la tendréis en los que, penetrando entre vosotros para escudriñaros, salgan asombrados de la paz interna que ilumina a cada uno de mis verdaderos discípulos.
57. Vosotros, en cambio, nunca os burlaréis de quienes en medio de su fanatismo religioso son idólatras, porque a más de buscarme en formas materiales, me adoran en ellas.
58. No necesitaréis señalar a vuestros hermanos sus errores, buscando así que sean corregidos, más bien con ello provocaríais su ira y exaltaríais su fanatismo. A vosotros os bastará practicar mi doctrina con la espiritualidad que ella exige, para que hagáis salir a la luz de la verdad los errores de vuestros hermanos.
59. Tendréis que usar de mucha paciencia, de una gran caridad y de verdadero amor, si queréis que la humanidad llegue pronto a reconocer la esencia de mi palabra y a rendirle culto verdadero, así como a reconocer en cada criatura humana a un hermano, espiritual y material, en Dios. (312, 20 – 22)

60. He venido a probaros que podéis quitar la venda de oscuridad al ignorante o al obcecado, sin hacerle daño, sin ofenderle o herirle; así quiero que vosotros lo hagáis también. Os he probado en vosotros mismos que tiene más fuerza el amor, el perdón, la paciencia y la indulgencia, que la dureza, los anatemas o la violencia. (172, 63)

61. Estoy trazando una vez más la huella para que me sigáis. Cuando os levantéis en busca de la humanidad para llevar la buena nueva, no supliquéis que os oigan. Llevad con dignidad vuestra misión, y aquellos que os creyeren, serán los que he escogido para hacer de ellos mis discípulos. (10, 50)

La mejor difusión de esta palabra
62. No os he entregado mi palabra para que la pregonéis por calles y plazas; cierto es que Jesús así lo hizo, mas Él sabía responder a cualquier pregunta y poner a prueba a los que trataban de probarlo.
63. Vosotros sois pequeños y débiles, no debéis por lo tanto desafiar la ira de vuestros hermanos. No tratéis de atraer la atención, pensad que nada de particular tenéis; tampoco pretendáis demostrar a la humanidad que todos se encuentran equivocados y que sólo vosotros conocéis la verdad, porque de esa manera nada bueno lograréis en vuestra siembra.
64. Si queréis evolucionar espiritual y moralmente, no juzguéis los defectos de vuestros hermanos, para no caer en el mismo error; corregid vuestras imperfecciones, orad humildemente ante vuestro Maestro para que os inspiréis en su mansedumbre y recordéis su consejo de que jamás publicaseis vuestras buenas obras; que vuestra mano izquierda no se entere jamás de lo que hubiere hecho la derecha.
65. También os digo que no hace falta salir a buscar multitudes para hablarles de mi doctrina, porque mi caridad pondrá a vuestro paso a los necesitados de vuestra ayuda.
66. Mas si hubiere momentos en que cumpliendo con mi Ley sintieseis la necesidad de hacer una obra de caridad y no tuvieseis cerca de vosotros a ningún necesitado, no por eso os desesperéis ni dudéis de mi palabra, esa será la hora precisa en que deberéis orar por vuestros hermanos ausentes, los que recibirán mi caridad si verdaderamente tenéis fe.
67. No ambicionéis saber más que vuestros hermanos; sabed que todos adquirís el conocimiento según vuestra evolución. Si yo os concediera mi luz sin que tuvieseis méritos, os engrandeceríais y os perderíais en vuestra vanidad, y vuestra sabiduría sería falsa.
68. Os quiero humildes, mas para serlo ante mí, también lo debéis manifestar delante de vuestros semejantes.
69. Discípulos: el amor y la sabiduría nunca están separados, el uno es parte del otro. ¿Cómo es que hay quienes pretenden separar estas dos virtudes? Ambas son la llave que abre las puertas del santuario que os permitirá llegar al conocimiento completo de mi doctrina.
70. Os he dicho: ¿Queréis tener muchos amigos? Pues usad de la bondad, de la ternura, de la tolerancia y de la misericordia, porque sólo con la ayuda de estas virtudes, podrá brillar vuestro espíritu en el sendero de sus semejantes, dado que todas son expresiones directas del amor. Porque el espíritu lleva en su esencia más íntima el amor, puesto que es chispa divina y Dios es amor. (30, 29–36)

71. Estoy hablando a los que deben cumplir con su misión de apóstoles y profetas en otras tierras, para que no hagan alarde de la misión que les he confiado; estos no provocarán escándalo combatiendo religiones ni creencias.
72. Otros serán los que promuevan escándalo en contra de vosotros, sin saber que con ello os estarán ayudando a propagar la doctrina, despertando la curiosidad de muchos, que luego se convertirá en fe. (135, 28)

73. Mi divino mensaje, al depositarlo en vosotros, debe transformarse en mensaje fraternal, mas para que él impresione y conmueva al corazón materialista de esta humanidad, deberá ir envuelto en la verdad que os he revelado. Si algo ocultaseis, si algo callaseis, no habréis dado un testimonio verdadero de lo que ha sido mi revelación en el Tercer Tiempo, por consiguiente, no seréis creídos. (172, 62)

74. ¡Muy grande es el atraso moral y espiritual en el que encuentro a la humanidad! ¡Cuán grande es la responsabilidad de los que han recibido la gracia y la luz de mi palabra en este tiempo!
75. Discípulos: Convertíos en maestros, apartad de vuestro corazón el temor a los hombres, desechad la indiferencia y la pereza; reconoced que en verdad sois portadores de un mensaje celestial. Sois los que daréis la explicación de todo lo que sucede en estos tiempos, los que tenéis que luchar por enseñar los principios de mi doctrina que la humanidad ha olvidado.
76. No vayáis a repetir mi palabra a vuestros hermanos tal como yo la dije, preparaos para que sepáis explicarla. No buscaréis palabras tratando de sorprender con vuestra florida elocuencia; hablaréis en forma sencilla, que es la que mejor expresa la verdad del espíritu. (189, 11 – 13)

77. Seréis incansables, nuevos discípulos, hablando con esta verdad. Labios torpes que no pronunciáis mi palabra por temor: vais a desataros en el momento de vuestra decisión. Una sola palabra dicha en nombre mío, puede salvar a un pecador, cerrar abismos, detener en su camino a los obstinados en el mal. ¿Sabéis acaso el poder que tiene mi palabra? ¿Conocéis la fuerza de vuestra potestad?
78. Hablad con ejemplos y cumplid con esa parte de mi Obra, que he confiado a vosotros; lo demás lo haré yo. (269, 6)

79. Si veis que otros hermanos vuestros van enseñando el nombre y la palabra de Cristo, no les despreciéis; porque escrito estaba que mi Nueva Venida se verificaría cuando la palabra que os traje en aquel Segundo Tiempo se hubiese extendido por toda la Tierra.
80. Y yo os digo que aún faltan lugares del mundo por recibir aquel mensaje. ¿Cómo podría llegar a esos pueblos esta doctrina esencialmente espiritual, sin haber recibido la divina semilla de amor que el Redentor os dio en su palabra y en su sangre? (288, 44)

81. Cuando lleguéis a comprender y a sentir la verdad veréis cuán fácil es para el espíritu seguir los pasos de su Maestro, aun en las pruebas más duras. Haced cuanto este de vuestra parte, que yo no os pediré más de lo que podáis hacer; entonces habréis dejado preparado el camino para la nuevas generaciones.
82. Os recomiendo a los niños y os encargo que les conduzcáis por el camino certero. Congregadlos, habladles de mí con amor y con ternura.
83. Buscad a los desheredados, aquellos que viven perdidos entre miserias y vicios. Doy esencia a vuestras palabras para que ellas sean camino de salvación cuando broten de vuestros labios.
84. Abrid delante de los inocentes el “Libro de la Vida Verdadera”, para que su espíritu despierte y sea grande al penetrar en las revelaciones del Espíritu Santo; asemejaos a vuestro Maestro y seréis escuchados. (64, 70)

85. Yo quiero que los que hayan encontrado el camino lo enseñen y lo hagan fácil a sus hermanos, que no lo sembréis de tropiezos, como muchos lo han hecho, impidiendo que los que me buscan lleguen a mí. ( 299, 34)

86. A vosotros, espiritualistas, os confío la tarea de derribar esa barrera que la humanidad levantó entre Dios y ella, barrera de falsa fe, de aparente creencia en lo eterno, de materialidades y de cultos superfluos.
87. A vos, pueblo, os encargo que derribéis de su pedestal al becerro de oro que los hombres no han cesado de adorar, aunque se crean lejos de la idolatría y el paganismo. (285, 54 – 55)

88. Borrad de los hombres la impresión errónea que de las doctrinas espirituales se han formado, basadas en la ignorancia, la superchería y el engaño. Presentad mi doctrina en toda su pureza y majestad para que ella borre la ignorancia, el fanatismo y la dureza que no permiten a la humanidad pensar en su Yo espiritual, al que han privado de toda libertad de acción. (287, 42)

89. Vosotros, que habéis recibido estas revelaciones, sois los indicados para anunciar a la humanidad mi nueva manifestación a través del entendimiento humano. ¿Quién queréis que dé testimonio, si no sois vosotros?
90. Si esperáis que los príncipes o ministros de las religiones lleven a la humanidad esta buena nueva, estáis en un error. Porque en verdad os digo que ellos, aunque me mirasen, no abrirían sus labios para decir a la humanidad: ¡He ahí a Cristo, id a El! (92, 13)

91. No vayáis a dormir esperando que lleguen aquellos tiempos de que os he hablado para levantaros y decir a la humanidad: Esto que veis ya estaba dicho.
92. No, pueblo, es indispensable que lo anunciéis con anticipación, que lo profeticéis, que preparéis el camino para la llegada de todo lo que os he pronosticado y prometido, y entonces habréis cumplido vuestra misión de precursores de la espiritualidad en la Tierra.
93. Así, cuando comiencen a surgir prodigios en el mundo y el Espíritu del Señor os hable a través de acontecimientos nunca vistos, y el espíritu de la humanidad empiece a manifestar dones y potencias nunca presentidos, veréis removerse todas las creencias, las teorías, las normas, las instituciones y las ciencias; y entonces la humanidad confesará que aquéllos que desde su humildad predicaban una doctrina, en apariencia extraña, tenían razón porque sus palabras tuvieron confirmación al cumplirse.
94. Veréis entonces a los pueblos de la Tierra interesados en la enseñanza espiritual, a los teólogos comparando las enseñanzas de Cristo con las nuevas revelaciones, y veréis a muchos que habían sido siempre indiferentes para lo espiritual, interesarse vivamente por el estudio de las revelaciones de éste y de pasados tiempos. (216, 16 – 17)

Curación y consuelo para los que sufren
95. A mis escogidos les he entregado grandes dones, uno de ellos es el de curación, el bálsamo; para que con ese don podáis cumplir una de las misiones más hermosas entre la humanidad, ya que vuestro planeta es el valle de lágrimas donde siempre se encuentra el dolor.
96. Por medio de ese don tenéis un vasto campo para sembrar el consuelo, según mi voluntad. Ese bálsamo lo he depositado en vuestro ser, en las fibras más tiernas de vuestro corazón, y con él os habéis recreado. Ante sus prodigios se ha doblegado vuestra cerviz, se ha ablandado vuestro corazón con el dolor de los hombres y habéis caminado siempre por la senda de la caridad.
97. Seguid entregando ese bálsamo que no está en vuestras manos, porque él se desborda en miradas de compasión, de consuelo, de comprensión, pasa a través de los buenos pensamientos y se convierte en sanos consejos, en palabras de luz.
98. El don de la curación no tiene límite, nunca olvidéis que estáis saturados de él y que si el dolor hiciera su presa en vosotros, porque estéis sujetos a prueba, si con ese bálsamo no podéis apartarlo, no olvidéis mis enseñanzas, olvidad vuestro sufrimiento y pensad en los demás, en quienes la pena es mayor y entonces veréis prodigios en vosotros y en vuestros hermanos. (311, 18 – 19)

99. ¡Cómo debéis estar preparados para penetrar en los corazones y saber lo que ellos encierran, lo que esconden y lo que necesitan!
100. Yo he venido a enseñaros a alimentar espíritus, a sanarles y darles luz y a mostrarles el camino de su evolución.
101. El que escuche esta palabra y la guarde en su corazón llegará a convertirse en guía, doctor y consejero; en su palabra habrá un venero de paz y de consuelo para sus hermanos necesitados de luz. (294, 3 – 4)

102. Yo os doy una gota de bálsamo, para que cuando seáis perseguidos hagáis prodigios de curación entre la humanidad; porque en las grandes epidemias, cuando surjan las enfermedades extrañas y desconocidas para la ciencia, se manifestará la potestad de mis discípulos.
103. Os confío una llave con la cual abriréis el cerrojo más enmohecido, o sea el más reacio corazón, y abriréis aún las puertas del presidio para dar libertad al inocente y salvar al culpable.
104. Caminaréis siempre con paz y confianza en mí, porque doquier que vayáis estaréis protegidos por mis ángeles. Ellos se unirán a vuestro cumplimiento y os acompañarán a los hogares, hospitales, presidios, campos de discordia y de guerra, doquier que fueseis a depositar mi semilla. (260, 37 – 38)

105. Vendrá la humanidad y entre ella, Tomás representado por la ciencia y por el materialismo, con sus ojos preparados para escudriñar, y no solamente con sus ojos, con los dedos de su mano, para palpar, para tocar y sólo así poder creer en mi existencia y en los acontecimientos espirituales que se sucederán unos a otros entre la humanidad, y de los cuales los hombres darán testimonio; para que el Tomás del Tercer Tiempo pueda ser vencido por mi amor en su duda y en su materialismo. (319, 38)

106. Yo os daré la orden para que os levantéis a trabajar, porque será un tiempo de señales tan grandes y tan claras, que oiréis la voz del Mundo Espiritual y la voz de este mundo que con sus acontecimientos estará señalando que es llegada la hora de vuestra lucha; yo os hablaré de Espíritu a espíritu y os guiaré en el camino.
107. Mas quiero que antes que lleguéis a la humanidad como maestros, lleguéis como doctores, y una vez que hayáis calmado su pena, ella podrá beber en la fuente de aguas puras de mi palabra. Buscad antes la herida, la llaga o enfermedad y curad sus dolores para que después podáis llegar hasta su espíritu.
108. Id a vuestros hermanos como Jesús en el Segundo Tiempo, llevando antes que mi palabra, el bálsamo. Y, ¿cuál es el bálsamo, oh discípulos? ¿Acaso el agua de los manantiales bendecida y transformada en medicina para los enfermos? No, pueblo; ese bálsamo de que os hablo está en vuestro corazón, ahí lo he depositado como esencia preciosa y sólo el amor puede abrirlo para que brote como un torrente.
109. Cuando queráis derramarlo sobre algún enfermo, no serán vuestras manos las que unjan, sino el espíritu inundado de amor, de caridad y de consuelo, y ahí donde vosotros dirijáis vuestro pensamiento, se obrará el prodigio.
110. Sobre los seres y elementos de la Naturaleza, podéis obrar en múltiples formas para llevar a todos el consuelo. Mas también os digo: No temáis a las enfermedades y sed con todos pacientes y misericordiosos.
111. En cuanto a los poseídos y a los confundidos en su mente humana, también podéis curarlos, porque tenéis esa facultad y debéis ponerla al servicio de esos seres que han caído en la desesperación y en el olvido. Libertadlos y manifestad esa potestad ante los incrédulos. Es una de las grandes misiones de este pueblo: llevar la luz donde hay tinieblas, romper toda esclavitud y toda injusticia y preparar a este mundo para contemplar a su Señor y mirarse a sí mismo, a su interior, con pleno conocimiento de la verdad. (339, 39 – 41)

El momento para emprender la misión a nivel mundial
112. Si por el momento el mundo está tan ciego que no puede ver la luz de la verdad, ni puede escuchar en el fondo de su ser mi llamado, vosotros orad y ganad terreno espiritualmente; ya que en estos instantes no seríais escuchados, porque todos los pueblos están consagrados a prepararse para destruir y defenderse.
113. Todavía habrán de cegarse más los hombres cuando la desesperación, el odio, el terror y el dolor lleguen a sus límites.
114. Tampoco esa sería la hora propicia para entregar mi mensaje, porque seríais como pregoneros en mitad de un desierto, nadie os haría caso. (323, 27 – 29)

115. Después de que la Tierra haya sido tocada de un polo a otro y de que toda nación, institución y hogar, hayan sido juzgados hasta su raíz, y que la humanidad haya lavado toda mancha, vosotros iréis preparados en mi nombre para llevar mi doctrina entre vuestros hermanos. (42, 54)

116. Cuando sea llegado el tiempo os levantaréis, pueblo amado, y haréis sentir a vuestros hermanos mi santa palabra, y os dispersaréis por el mundo como buenos discípulos. Y este nuevo Evangelio que os dejo, se extenderá. Esta luz salida del Sexto Sello iluminará a la humanidad de este tiempo y con ella se irán esclareciendo los misterios.
117. Mi doctrina se cimentará en distintas naciones y todo lo que los hombres no han descubierto, lo verán a través de la luz que imparten los Siete Sellos y vosotros hablaréis de estas enseñanzas que recibisteis, doctrinando a la humanidad en el cumplimiento de mis preceptos. (49, 43)

XV. EXHORTACIÓNES, ADVERTENCIAS E INSTRUCCIONES

Capítulo 61 – Exhortaciones y advertencias del Señor

Mandatos y cometidos
1. Israel: No deis cumplimiento solamente a vuestros deberes contraídos en el mundo. Cumplid también con la Ley porque ante el Padre habéis contraído una misión y su cumplimiento debe de ser estricto, elevado y espiritual.
2. Os estoy doctrinando para que os apartéis del materialismo y dejéis de ser los fanáticos e idólatras; para que no adoréis ni rindáis culto a objetos materiales hechos por las manos humanas. No quiero que existan en vuestro corazón raíces de idolatría, de fanatismo, de cultos falsos; no me presentéis ofrendas que no llegan a mí, sólo os pido vuestra regeneración y vuestro cumplimiento en la espiritualidad.
3. Regeneraos de vuestras costumbres pasadas, no miréis hacia atrás ni contempléis lo que habéis dejado y que ya no debéis seguir practicando, comprended que habéis penetrado en el camino de vuestra evolución y no debéis deteneros. El camino es estrecho y debéis conocerlo bien, porque el mañana tendréis que guiar por él a vuestros hermanos y no quiero que os perdáis.
4. Soy el Padre paciente que espera vuestro arrepentimiento y buena voluntad para colmaros de mi gracia y de mi caridad. (23, 60 – 63)

5. Mi palabra siempre os aconseja el bien y la virtud. Que no habléis mal de vuestros hermanos causando su deshonra; que no veáis con desprecio a los que sufren enfermedades que vosotros llamáis contagiosas; que no protejáis las guerras; ni tengáis ocupación vergonzosa que destruya la moralidad y proteja los vicios; que no maldigáis nada de lo creado; ni toméis lo ajeno sin permiso del dueño; ni propaguéis supersticiones.
6. Que visitéis a los enfermos; perdonéis a los que os ofenden; protejáis la virtud; dad buenos ejemplos y me estaréis amando y amando a vuestros hermanos, que en esos dos preceptos se resume toda la Ley.
7. Aprended mi lección y enseñadla con vuestra práctica. Si no aprendéis, ¿cómo queréis predicar mi doctrina? Y si no sentís lo que habéis aprendido, ¿cómo queréis enseñar como el buen apóstol? (6, 25 – 26)

8. Pueblo: si queréis avanzar, dejad la pereza que hay en vos; si queréis ser grande, aplicad a vuestras obras mis máximas; si queréis conoceros, analizaos a través de mi palabra.
9. Comprended cuánta necesidad tenéis de mi palabra que vierte amor, sabiduría, consejos y ayuda, pero a la vez sentíos responsables de lo que os entrego, por que no sois los únicos necesitados en el mundo; hay muchos que han tenido hambre y sed de estas enseñanzas y debéis pensar en prepararos para ir a ellos con el mensaje de mi amor. (285, 50 – 51)

10. Es muy grande la responsabilidad que este pueblo tiene delante de la humanidad. Tendrá que dar ejemplo de verdadera espiritualidad, enseñar la forma de elevar el culto interior, la ofrenda grata, el homenaje digno a Dios.
11. Abrid vuestro corazón y escuchad ahí la voz de la conciencia, para que juzguéis vuestras obras y sepáis si estáis interpretando con fidelidad mis enseñanzas o si también estáis equivocando el sentido de mi doctrina. (280, 73)

12. Mi doctrina pierde todo su sentido si no la lleváis a la práctica.
13. Bien sabéis, discípulos amados, que la finalidad de mi Ley y mi doctrina, es la práctica del bien, y que por lo tanto, quien la lleve tan sólo en la memoria o en los labios, sin aplicarla a sus obras, está prevaricando. (269, 45)

14. Hombres que lleváis en el corazón la luz de la experiencia de esta vida, y en espíritu la luz que deja la evolución de diferentes existencias, ¿por qué ocupáis a vuestro espíritu en lo que es superfluo para él, y por qué lloráis muchas veces por causas que no merecen vuestro dolor? Buscad en todo la verdad; ella está en todos los caminos, es diáfana y clara como la luz del día. (121, 48 – 49)

15. No olvidéis y tenedlo presente siempre, que de vuestra vida recta y virtuosa, depende la fe que despertéis en vuestros hermanos. Esto quiere decir que os escudriñarán y observarán hasta en vuestra vida íntima, buscando en vuestras obras la confirmación de la doctrina que predicáis. (300, 57)

16. Decidme: ¿Os he repudiado cuando habéis faltado? ¿Os he dejado atrás, abandonados, cuando algún tropiezo os ha detenido? ¿Me he ensañado en vosotros cuando habéis caído vencidos por el dolor?
17. Sin embargo, veo que a los que con tanto amor llamo mis discípulos, abandonan a sus hermanos en desgracia, desconocen al que comete un desvío, en vez de atraerle con caridad para ayudarle a corregirse y a veces se convierten en jueces, tomando causas que no les corresponde juzgar.
18. ¿Es ésa mi enseñanza? ¡No! Os dice vuestra conciencia. Por eso quiero que os juzguéis a vosotros mismos minuciosamente, para que podáis ir puliendo tantas asperezas de que adolecen vuestros sentimientos y podáis empezar a ser mis discípulos. (268, 46)

Fe, esperanza, humildad y confianza
19. Cuando seáis humildes seréis grandes. No está la grandeza en la soberbia y la vanidad, como muchos creen. Sed mansos y humildes de corazón, os he dicho a través de los tiempos.
20. Reconocedme como Padre y amadme, no busquéis para vuestra envoltura un trono, ni un nombre que os distinga de los demás, sed uno más entre los hombres y llevad en vosotros la buena voluntad. (47, 54)

21. Quiero ver en vosotros la fe que manifestaron los enfermos que llegaron ante mí en el Segundo Tiempo: la del paralítico, la del ciego y la de la mujer incurable. Quiero sentirme amado como Padre, solicitado como Doctor y escuchado como Maestro. (6, 46)

22. No debilitéis en la fe, ni en la esperanza; tened siempre presente que el fin de esta jornada llegará. No olvidéis que en mí habéis tenido vuestro principio y que el fin lo tendréis también en mí, y ese fin es la eternidad, porque no existe la muerte del espíritu.
23. Tened como ideal la eternidad y no desfallezcáis en las vicisitudes, ¿acaso sabéis si ésta sea vuestra última encarnación en la Tierra? ¿Quién podrá deciros que en ese cuerpo que hoy tenéis estáis saldando todas vuestras deudas contraídas con mi justicia? Por eso os digo: aprovechad el tiempo, pero no vayáis de prisa. Si con fe y conformidad aceptáis vuestros sufrimientos y con paciencia apuráis el cáliz, en verdad os digo: vuestros méritos no serán estériles.
24. Haced que el espíritu camine siempre adelante para que no dejéis nunca de perfeccionaros. (95, 4–6)

25. Vivid para el Padre amando a sus hijos, que son vuestros hermanos, y alcanzaréis la inmortalidad. Si caéis en el egoísmo, y os encerráis en vuestro amor propio, la simiente que dejéis y vuestra memoria, difícilmente perdurarán.
26. Sed mansos y humildes de corazón y estaréis siempre llenos de mi gracia. (256, 72 – 73)

27. ¡Grande es vuestro destino! Por eso, no os dejéis dominar por los tristes presagios, sino más bien llenaos de valor y esperanza, pensando que los días de amargura que se acercan son necesarios para el despertar y la purificación de los hombres, sin lo cual no podríais ver la entrada triunfal del tiempo de la espiritualidad.
28. Aprended a sobreponeros a las adversidades, no dejéis que la tristeza se apodere de vuestro corazón y cuidad de vuestra salud. Levantad el ánimo de vuestros hermanos hablándoles de mí, enseñándoles mi doctrina que enciende la fe y la esperanza.
29. Mirad cómo caminan cabizbajos muchos hombres, son espíritus que se han dejado vencer en la lucha, vedles envejecidos y encanecidos prematuramente, el rostro ajado y la expresión melancólica. Mas si los que deben ser fuertes flaquean, la juventud tendrá que marchitarse y la niñez sólo mirará tristeza a su alrededor.
30. Vos, pueblo, no privéis a vuestro corazón de todas aquellas alegrías sanas que aunque fugaces, las podéis disfrutar; comed en paz vuestro humilde pan y de cierto os digo que lo encontraréis más dulce y substancioso.
31. Deducid de mis palabras que lo que quiero de vosotros es confianza, fe, optimismo, calma y fortaleza. Que a pesar de vuestros trabajos y penalidades no haya amargura en vuestro corazón. ¿Qué dulzura o buen sabor podríais ofrecer a los necesitados si el corazón lo tuvieseis ocupado por las penas, las preocupaciones o la inconformidad?
32. Es precisamente en vuestras pruebas donde debéis dar vuestros mejores ejemplos de elevación, de fe y de humildad.
33. El que logra dar a su vida esa espiritualidad, nunca deja de sentir la paz y hasta cuando duerme su sueño es tranquilo y reparador; de lo cual se aprovecha el espíritu para desprenderse hacia el más allá, donde recibe aquellas emanaciones divinas de que él se nutre y participa al cuerpo. (292, 45 – 51)

Oración, estudio, renovación y espiritualidad
34. Amados discípulos: Una vez más os digo: Velad y orad, porque la materia es frágil y en sus flaquezas puede alejar del camino recto al espíritu.
35. El espíritu que sabe velar, no se aparta nunca de la ruta que su Señor le ha trazado y está en aptitud de emplear su heredad y sus dones, hasta alcanzar su elevación.
36. Ese ser tendrá que salir avante en sus pruebas, porque vive alerta y nunca se deja dominar por la materia. El que vela y ora saldrá triunfante siempre de los trances difíciles y sabrá caminar con paso firme por la senda de la vida.
37. ¡Cuán diferente es la conducta del que se olvida de orar y de velar! Voluntariamente renuncia a defenderse con las mejores armas que en el hombre he puesto, que son la fe, el amor y la luz del saber. Es el que no escucha la voz interior que le habla a través de la intuición, de la conciencia y de los sueños; el corazón y la mente no entienden ese lenguaje y no dan crédito al mensaje de su propio espíritu. (278, 1 – 3)

38. Orad por los espíritus turbados, por los materializados, por aquellos que en las entrañas de la tierra no logran aún desprenderse de sus cuerpos; por los que sufren y lloran por el luto ignorante que en la Tierra les guardan.
39. También perdonad y dejad de juzgar a los que hayan sembrado males en vuestro corazón; si vuestros ojos los pudiesen contemplar de hinojos implorando vuestro perdón, no seríais tan injustos con ellos. Ayudadles a que vuelen hacia lo infinito, elevadles con vuestra caridad, comprended que ellos ya no pertenecen a este mundo. (107, 15)

40. No os conforméis con vuestras primeras obras, creyendo haber hecho méritos suficientes para el perfeccionamiento de vuestro espíritu; para que aprendáis en cada día nuevas lecciones y descubráis mayores revelaciones, dedicad siempre un tiempo al estudio de mi Obra.
41. El discípulo estudioso siempre escuchará la respuesta a sus preguntas y siempre oirá mi paternal consejo en sus instantes de prueba.
42. El discípulo aprovechado será fuente de amor para sus hermanos, se sentirá verdaderamente heredado por su Padre y reconocerá el momento de levantarse a desempeñar su gran misión espiritual entre los hombres. (280, 40 – 42)

43. A medida que os perfeccionéis, veréis más cerca la meta; no sabéis si estáis a un paso de vuestra salvación o si aún tenéis que recorrer un largo trecho del camino. Yo sólo os digo que os dejéis guiar sumisa y obedientemente por esta palabra, que es la voz de mi Espíritu Divino.
44. Eximíos de faltar a la Ley, de caer repetidas veces en el mismo error. Atended este llamado que es una invitación a la enmienda, una súplica que os hace vuestro Padre, porque no quiero veros vivir inútilmente en la tierra y llorar después vuestra desobediencia. (322, 60)

45. No temáis al murmullo de la humanidad ni a sus juicios, temed a la justicia de vuestro Dios; recordad que os he dicho que como juez soy inexorable. Por ello buscadme siempre como Padre, como Dios, para que nada os haga falta en vuestro camino. (344, 31)

46. No os dejéis sorprender, mi pueblo, vivid siempre alerta y sed los centinelas fieles, no temáis a las palabras que vuestros propios hermanos os digan para convenceros de que estáis equivocados.
47. Seguid firmes, porque grandes galardones entregaré a los soldados que sean fieles a mi causa, a los que sepáis hacer frente a estos tiempos difíciles de confusión de ideas, de credos y religiones.
48. A todos vuestros hermanos los respetaréis en la misma forma que respetáis mi Obra y mostraréis la enseñanza que he venido nuevamente a dejaros; si los hombres se burlan de vosotros, dejadles, que la luz de mi Espíritu Santo llegará hacia ellos y el arrepentimiento será en su corazón. (336, 18)

49. ¡No detengáis vuestro paso, oh discípulos! Que vuestra caminata, como siempre os he dicho, sea firme en la senda del bien y del progreso, porque tiempos vienen en que solamente el bien abra brecha al hombre, en que solamente la virtud y la verdad le sostengan en el camino de la lucha y del combate.
50. Días se acercan en que la impostura habrá de caer; en que la falsedad, la hipocresía, el egoísmo, toda mala simiente encuentre su fin, a través de grandes pruebas, tropiezos y reveses.
51. Por eso el Maestro os dice: ¡Afirmaos más y más en el bien! Estad convencido, mi pueblo, de que no podéis recibir ningún mal por el bien que hagáis. Si por el bien que hagáis sobre la Tierra recogéis mal fruto o mal pago, ese mal fruto es pasajero, no es el fruto final. En verdad os digo: Hay que perseverar hasta recoger. (332, 31)

Advertencias dirigidas a las comunidades espiritualistas
52. Desventurado aquél que interprete mi palabra según su voluntad, porque de ello me responderá.
53. En la Tierra muchos hombres se han consagrado a alterar la verdad, sin darse cuenta de la responsabilidad que tienen como colaboradores en la Obra de amor del Padre.
54. En este tiempo de juicio, que muchos ignoran porque no han sabido interpretar los acontecimientos que están viviendo, la justicia se encuentra en cada espíritu tomándole cuenta de sus obras, dentro o fuera de la Ley de amor, en el curso de su peregrinaje en este mundo.
55. Quien cambiase en estos escritos la esencia de mis revelaciones entregadas por inspiración responderá de sus obras delante de mí.
56. Por lo tanto, debéis proceder con rectitud, porque estas lecciones son mi legado de amor para mis hijos que, encarnados o en espíritu, están en espera de mayores enseñanzas. (20, 12 – 14)

57. No quiero contemplar en vosotros la mentira, Israel, porque algún día ésta tendrá que ser descubierta y entonces el mundo dirá: ¿Estos son los discípulos del Maestro? Si ellos son falsos discípulos, entonces también fue falso el Maestro que se apacentó entre ellos para entregarles mentira. (344, 10)

58. Vosotros sois los encomendados para aliviar el dolor de la humanidad, para enseñar a orar a los blasfemos que por mucho tiempo han permanecido sin elevar su espíritu en la oración.
59. Mas para esto tendréis que espiritualizaros cada día apartando de vosotros la materialidad.
60. Porque no quiero que seáis el espiritualista exagerado, no; el fanatismo es abominable ante mí y eso es lo que he venido a apartar de entre vosotros. La conciencia os dirá cómo debéis de vivir en armonía con todo. (344, 17 – 18)

61. Oídme, pueblo, escuchad, discípulos; os estoy dando la luz y os estoy librando de cadenas, lazos y tinieblas; mas no os estoy facultando para que hagáis de esta Obra una religión más, ni que, de acuerdo con vuestras conveniencias, la llenéis de formas y de ritos, ¡No!
62. Distinguid bien cuál es la libertad que he venido a daros, para que no la cambiéis por un nuevo fanatismo.
63. ¿No os habéis dado cuenta aún de que vuestra mente y con ella el espíritu, habían sido detenidos en su desarrollo? ¿No recordáis el cúmulo de falsos temores y prejuicios heredados de vuestros antecesores, de los cuales os he librado, para que miréis de frente la verdad y podáis recibir la luz? (297, 20 – 21)

64. La tierra estará húmeda y abierta en espera de la simiente de mis sembradores. ¿Sería justo que después de que la humanidad quedara libre de fanatismo y de adoración material, llegara este pueblo con una nueva idolatría? No, amados discípulos y párvulos, por eso las lecciones y las pruebas son a cada paso en vuestra senda. (292, 44)

Esta forma de revelación ha de terminar en 1950
65. Después del día marcado por mi divinidad, no escucharéis más mi palabra; pero ella habrá quedado impresa en vuestra conciencia, en vuestro corazón y en los libros.
66. Quien se levante como portavoz invocando mi rayo, no sabe la sentencia que está arrojando sobre sí mismo.
67. Os advierto para que no prestéis oído a los falsos profetas, falsos portavoces y falsos cristos. Os despierto para que evitéis a tiempo la confusión, e impidáis el acceso de espíritus en tinieblas entre vosotros. Velad, porque de estas enseñanzas me responderéis si no estáis preparados. (229, 40 – 41)

68. Son ya los últimos tiempos en que estaré con vosotros en esta forma. Creed en ello y creed también que no volveré a este mundo a materializar mi palabra y menos a hacerme hombre.
69. Preparaos, porque llegarán a vosotros rumores de hombres que afirmen que he vuelto, que Cristo ha venido a la Tierra. Vosotros permaneceréis fieles y diréis con firmeza: el Señor está en espíritu con todos sus hijos.
70. Si durmieseis y no os espiritualizaseis negaréis que yo levanté mi palabra y convertidos en blasfemos y desobedientes invocaréis mi rayo sobre las multitudes diciéndoles: pidámosle a aquél que nos dio su palabra que siga hablándonos, elevémosle cánticos y hosannas para que nos escuche.
71. Mas de cierto os digo que mi rayo no tornará más al entendimiento humano, porque no vendré a alimentar vuestra necedad.
72. ¿A qué os expondríais? A que las palabras de aparente luz os llevaran a la confusión. ¿No quiere eso vuestro corazón? Preparaos para esa prueba, y sobre vuestra obediencia y humildad brillará la luz de mi inspiración.
73. Yo os anuncio que si antes de 1950 no se hace la unificación de estas multitudes en un solo pueblo, la confusión reinará muy pronto porque habrá quienes digan que el Maestro se sigue manifestando. Y entonces, ¡ay de este pueblo! ¿No habéis presentido esta amenaza?
74. Todavía no se ha despertado en vosotros ese espíritu de fraternidad y unión, y esperáis que sean los acontecimientos los que os unan; mas si eso esperáis veréis desatarse las plagas, los desórdenes, las guerras y la justicia de los elementos, hasta que no haya en el mundo un sitio de paz, ni en la superficie de la Tierra, ni en sus entrañas, ni en el mar, ni en los vientos. (146, 24 – 26)

75. Os prepararéis y siempre que os encontréis reunidos ya sea en estos recintos, en vuestros hogares o en los valles, allí, en esas reuniones, sentiréis espiritualmente mi presencia.
76. Pero velad, porque surgirán también los falsos discípulos, pregonando que se comunican directamente con el Padre, e irán transmitiendo falsas órdenes e inspiraciones.
77. Yo os he enseñado a distinguir la verdad de la impostura, a conocer el árbol por su fruto. (260, 65 – 66)
78. Yo os he anunciado que llegará el momento en que veáis surgir muchos “espiritualismos” y que deberéis estar preparados para descubrir en quiénes existe verdad y en quiénes impostura.
79. Veréis aparecer falsas comunicaciones atribuidas a mí; rumores de enviados divinos que traen mensajes al mundo; sectas con el nombre de los Siete Sellos y muchas doctrinas confusas e indefinidas.
80. Todo ello será producto de la gran confusión espiritual que la humanidad ha venido preparando; mas no temáis, procurad vivir velando y orando y no sucumbiréis en la confusión; porque mi palabra, en los momentos de mayor tiniebla, será luz que os haga contemplar mi verdad diáfana y perenne. (252, 15 – 17)

Los malos hábitos
81. La vanidad ha anidado en los que creyendo haber alcanzado el completo conocimiento de la verdad, han llegado a considerarse sabios, fuertes, infalibles, grandes y absolutos; sin darse cuenta que muchas veces han estado confundidos.

82. No quiero que entre este pueblo que apenas comienza a formarse bajo la luz de estas lecciones, surjan mañana los hombres que se encuentren confundidos por su vanidad, pregonando que son la reencarnación de Cristo, o que son los nuevos Mesías.
83. Quienes cometan tales actos, serán los que, creyendo haber alcanzado la comprensión de toda mi verdad, en realidad van lejos del sendero marcado por Cristo, que es el de la humildad.
84. Estudiad la vida de Jesús en la Tierra y encontraréis una profunda e inolvidable lección de humildad. (27, 3 – 6)

85. Uno de los defectos más graves es el de la hipocresía. No pregonéis amor mientras no seáis capaces de amarme en vuestros semejantes.
86. ¡Cuántos de los que han juzgado el beso de Judas no quieren ver que ellos han dado el beso de aparente fraternidad a su hermano y por su espalda le han traicionado! Cuántos de los que dicen estar sirviendo a los necesitados los veo entregando a cambio de monedas, la luz, la verdad, la caridad.
87. ¿Por qué cuando alguien os ha atemorizado con sus preguntas, habéis hecho como Pedro en sus momentos de flaqueza: negarme y afirmar que en verdad ni siquiera me habéis conocido? ¿Por qué teméis a la justicia humana y no teméis a la mía?
88. En verdad os digo que entre la justicia divina y vuestros pecados, se interpone la intercesión de María, vuestra Madre Celestial, que siempre ruega por vosotros. (75, 37)

89. Ninguno está autorizado para juzgar las obras de sus hermanos. Porque si el que está limpio no lo hace, ¿por qué ha de hacerlo quien lleva manchas en su corazón?
90. Os digo esto porque siempre andáis escudriñando la simiente de vuestro hermano, esperando encontrarle defectos, para luego enseñarle vuestra siembra y humillarle diciéndole que vuestra labor es más limpia y perfecta.
91. El único juez que sabe aquilatar vuestras obras, es vuestro Padre que habita en los cielos; cuando El se presente con su balanza, no tendrá ante sus ojos mayor mérito quien comprenda más, sino el que haya sabido ser hermano de sus semejantes e hijo de su Señor. (131, 55 – 57)

92. Aprended y practicad, enseñad sintiendo lo que hagáis y digáis, confirmad mi doctrina con vuestras obras. No quiero prevaricadores entre mis discípulos. Pensad qué sería de la humanidad y de vosotros si esta Obra, iniciada con tanto amor y paciencia, se derrumbara por falta de moral, de virtud y de verdad en vuestra vida. (165, 25)

93. No vayáis más en pos de placeres ni de frivolidades del mundo; id tras del ideal de elevar vuestra vida, que yo os daré a lo largo de vuestra existencia, las satisfacciones que sean aliciente para vuestro corazón. (111, 61)

94. ¡Ay de vosotros si pueden más las malas inclinaciones, que las virtudes que lleváis en vuestro espíritu y si mi enseñanza no da frutos! Si no meditáis ni analizáis mi palabra, creyendo que estáis haciendo mi voluntad, mi luz os despertará, y al conocer toda la verdad, recordaréis que os he enviado al mundo para hacer obras benéficas. (55, 6)

95. ¡Ay de los que en este tiempo con sus profanaciones y desobediencia den mal ejemplo delante de los niños a quienes he enviado con una misión espiritual! ¿Queréis imitar a las turbas que entre gritos y burlas condujeron a Jesús al Gólgota, sembrando el terror en el corazón de los niños que no acertaban a explicarse por qué se martirizaba y se daba muerte a un hombre que sólo repartía bendiciones?
96. Cada vez que Jesús caía lloraban aquellos inocentes; mas en verdad os digo que su llanto provenía más del espíritu que de la carne. ¡Cuántos de ellos me siguieron después y me amaron sin que de sus corazones se pudiera borrar el recuerdo de lo que sus ojos inocentes presenciaron! (69, 50–51)

Falsas penitencias y expectativas erróneas
97. Cuidaos de hacer penitencias mal entendidas. No privéis a vuestro cuerpo de lo que le es necesario, en cambio evitadle lo que le sea perjudicial, aun cuando ello signifique para él un sacrificio. Esta será la penitencia que beneficie a vuestro espíritu y por lo tanto la que agrade al Padre. (55, 40)

98. Vosotros ya miráis en Dios, antes que a un Juez, al Padre de amor perfecto e inagotable; y os digo que esta bien que miréis en Dios a vuestro Padre.
99. Sin embargo, debo deciros para poneros alerta, que también vosotros podéis caer como aquel pueblo antiguo en un nuevo error, y ese error puede ser el de que no os preocupéis de mejoraros moral y espiritualmente, o que no os preocupe pecar continua y gravemente, en la confianza de que el Padre ante todo es amor y habrá de perdonaros.
100. Ciertamente, Dios es amor y no existe falta por grave que sea que no perdone, pero debéis saber precisamente que de ese amor divino procede una justicia que es inexorable.
101. Todo esto sabedlo para que con lo que llevéis en vosotros, como conocimiento de mi doctrina, que encierra verdad, destruyáis todos los conceptos equivocados que en vosotros pudiese haber.
102. No olvidéis que el amor del Padre os perdona, pero que la mancha, a pesar del perdón, queda impresa en vuestro espíritu y que vosotros tendréis que lavarla con méritos; correspondiendo así al amor que os perdonó. (293, 43 – 44)

103. Una voz ha venido a despertaros, voz dulce y consoladora que os llama al Reino de la Luz y de la Vida; pero que puede tornarse en justicia si optáis por seguir profanando vuestro espíritu y desoyendo la Ley.
104. Al obediente y humilde, mi palabra le dice: Perseverad, porque mucho alcanzaréis de mi gracia y mucho haréis alcanzar a vuestros hermanos.
105. Al necio le dice mi voz: Si no aprovecháis esta bendita ocasión para salir del cieno del pecado o de las tinieblas de la ignorancia en que habitáis, veréis pasar los tiempos y las eras sobre vuestro espíritu, sin saber que fue lo que el Señor trajo en su mensaje, ni cuáles fueron los dones que a su pueblo reveló.
106. Cierto que para todos habrá un tiempo propicio para salvarse y remontarse a las alturas; pero, ¡ay del que retarde ese día! ¡Ay del que pierde las oportunidades de lograr la evolución de su espíritu por dedicarse a lo superfluo de este mundo! El tiempo que habrá de esperar la nueva ocasión, no sabe cuán largo será, ni lo amargo de su restitución.
107. En ello no existe ni la menor venganza o el más leve castigo por parte del Padre, pero sí su más estricta e inexorable justicia.
108. ¿Acaso ahora que me he presentado entre vosotros, sabéis si habéis perdido o desaprovechado anteriores oportunidades y el tiempo que vuestro espíritu ha esperado para recibir esta nueva ocasión de cumplir una misión que hace tiempo le fue encomendada?
109. ¿Qué sabe vuestro corazón o vuestra mente del pasado de su espíritu, de su destino, sus deudas, misiones y restituciones? Nada.
110. Es por eso que no debéis interceptar el perfeccionamiento del espíritu, ni tentarlo con el amor a los bienes del mundo. El tiene que seguir por otro camino, otros fines, otros ideales. (279, 16 – 19)

Advertencia a los pueblos de la Tierra
111. ¡Ay de la humanidad si en su corazón no llega a surgir la misericordia y la caridad! ¡Ay de los hombres si no llegan a tener completo conocimiento de sus malas obras! Su propia mano está desatando sobre sí la furia de los elementos y tratando de volcar sobre las naciones el cáliz del dolor y la amargura, y cuando estén recogiendo el resultado de su obra, todavía habrá quienes digan: Es castigo de Dios. (57, 82)

112. ¡Ay de los pueblos que se obstinasen en su idolatría, en su fanatismo y en su rutina! No podrán contemplar mi luz, ni sentirán el goce infinito del despertar del espíritu.
113. Ciertamente mi doctrina conmoverá al mundo, mas, cuando la lucha haya cesado, se sentirá en la Tierra la verdadera paz, aquélla que viene de mi Espíritu. Sólo seguirán sufriendo los necios, los reacios de entendimiento y duros de corazón. (272, 12 – 13)

114. Estoy haciéndome sentir en el duro corazón de los hombres, de aquéllos que llevan el propósito de alimentar las guerras; para que reconozcan que mi voluntad es más fuerte que sus propósitos bélicos. Si el corazón de esos hombres es duro y no se conmueve ante mi voluntad, mi justicia se hará sentir en todo el universo. (340, 33)

115. Nuevamente, como en los tiempos de Noé, los hombres se reirán de las profecías y sólo cuando sientan que las aguas ya cubren sus cuerpos, comenzarán a creer y arrepentirse.
116. Mi caridad ha venido siempre a deteneros en vuestra insensatez, mas nunca me habéis querido oír. Sodoma y Gomorra también fueron amonestadas para que penetrasen en temor y en arrepentimiento y evitasen su destrucción, mas no quisieron oír mi voz y perecieron.
117. También a Jerusalén la invité a orar y a volver al culto verdadero; pero su corazón incrédulo y carnal rechazó mi paternal advertencia y esperó que los hechos le revelasen la verdad. ¡Cuán amargos fueron aquellos días para Jerusalén!
118. ¿Veis cómo es verdad que siempre sois los mismos, porque no habéis querido dejar vuestra infancia espiritual para crecer y elevaros por el camino de la sabiduría que hay en mi palabra?
119. Os envío a todos este mensaje, que servirá de profecía, de despertar, de alerta a pueblos y naciones. Bienaventurados si creyeseis en su contenido.
120. Meditad en su esencia, mas luego velad y orad; que si así hicieseis, una luz interior os guiará y una fuerza superior os protegerá hasta poneros a salvo. (325, 73 – 77)

Capítulo 62 – Palabras para los oyentes

1. Discípulos: volved en vosotros, escuchadme y sentidme como antes. Acordaos cuando confesasteis que esta palabra era vuestra vida y la luz de vuestro destino. No olvidéis que hoy os digo que lo que necesitáis se os dará llegada la hora.
2. Volved a poner aceite a vuestra lámpara para que vuelva a brillar la flama de la fe y del saber.
3. No durmáis, velad y orad, que el Maestro puede sorprenderos penetrando en vuestra estancia como antes; como en aquellos días de entusiasmo espiritual, en que a cada paso sentíais mi presencia.
4. Veréis como vuestra vida de nuevo se verá iluminada con aquella luz que sin daros cuenta dejó de alumbraros y ella os devolverá la confianza en un futuro pleno de abundancia y de sabiduría.(4, 27 – 29)

5. Muchos os llamáis espiritualistas, porque sentís fe en mi presencia a través de mi comunicación por el entendimiento humano y porque asistís con frecuencia a escuchar mi palabra; pero yo quiero que seáis espiritualistas por la práctica del bien, por el conocimiento de la esencia de la vida, por vuestro amor a los semejantes, por vuestro culto a Dios a través de una existencia elevada, fecunda y virtuosa. (269, 55)

6. A unos les he dado un origen humilde en el mundo para que imiten en su vida al Maestro, a otros se les ha dado un rico hogar, para que también imiten a Jesús, que siendo Rey supo dejar su trono para venir a servir a los pobres, a los enfermos y a los pecadores.
7. Tan grande es el mérito del que sabe descender de su posición para servir a sus semejantes, sean los que fueren, como del que se eleva desde su vida humilde e ignorada hasta la altura de los justos, por el camino del amor. (101, 55 – 56)

8. ¿Me preguntáis porqué he venido a vosotros? Porque veo que habéis olvidado el camino por donde debéis retornar al seno de donde brotasteis y yo os lo vengo a mostrar nuevamente.
9. El camino es mi Ley y por medio de su cumplimiento alcanzará inmortalidad el espíritu. Os estoy mostrando la puerta tan estrecha como el camino que en aquel tiempo os señalé con mi enseñanza. (79, 2 – 3)

10. Vosotros que me oís, prepararéis el camino a los que van a recibirme en espíritu. No fue el acaso lo que trajo ante mi presencia a los que recibieron mi enseñanza, como no será tampoco la casualidad la que desarrolle los dones espirituales en los que han de sentir mi presencia sin necesidad del portavoz humano. (80, 4)

11. Os tengo destinados para que extendáis por la Tierra el bien, que es la verdadera espiritualidad.
12. ¿Os sentís incapaces y pequeños? ¿Os juzgáis impuros para poder llevar sobre vuestro espíritu una misión de esta naturaleza? Es que no conocéis mi sabiduría y mi misericordia. Es que no observáis con pureza los ejemplos que a cada paso os doy a través de la Naturaleza.
13. ¿No miráis cómo los rayos del sol, iluminándolo todo, llegan hasta la más infecta charca, volatilizándola, elevándola a los espacios, purificándola y convirtiéndola finalmente en nube que habrá de pasar sobre los campos, fecundándolos? (150, 51 – 53)

14. Aquí ante mi presencia, despojad a vuestro espíritu de todas las impurezas y dejadle libre. No temáis, porque no vais a descubrirme ningún secreto, yo os conozco mejor que vosotros mismos. Confesaos íntimamente conmigo, yo sabré comprenderos mejor que nadie y podré absolveros de causas y deudas porque soy el único que puede juzgaros.
15. Mas cuando os hayáis reconciliado con vuestro Padre y en vuestro ser escuchéis el himno de triunfo que entone vuestro espíritu, sentaos en paz a mi mesa, comed y bebed los manjares del Espíritu que en la esencia de mi palabra se encuentra. (39, 71)

16. Muchos de vosotros llegáis llorando después de haber maldecido al dolor. Yo perdono vuestros errores, tomando en cuenta que provienen de vuestra ignorancia.
17. Sosegad al corazón y despejad el entendimiento para que comprendáis lo que voy a deciros, pequeños párvulos de la vida: cuando volváis a sentir que el dolor penetra en vuestro corazón, aislaos unos momentos de cuanto os rodea y quedaos a solas. Ahí, en la intimidad de vuestra alcoba, conversad con vuestro espíritu, tomad vuestro dolor y escudriñadlo como cuando tomáis en la mano algún objeto para estudiarlo.
18. Así examinad vuestra pena, ved de donde proviene y por qué ha llegado; escuchad la voz de vuestra conciencia y en verdad os digo que de aquella meditación extraeréis un tesoro de luz y de paz para vuestro corazón.
19. La luz os dirá la forma de alejar el dolor y la paz os dará la fortaleza para esperar a que la prueba pase. (286, 26 – 28)

20. Seguiréis luchando por ser fuertes de espíritu y materia, pues si hasta ahora existen enfermedades entre vosotros, es porque no habéis sabido elevaros sobre la miseria y el dolor de esta vida, por falta de espiritualidad y de fe.
21. Mi doctrina no sólo enseña a tener fe en el poder de Dios, sino a que tengáis fe en vosotros.
22. Hoy decís: Dios está en nosotros; pero lo decís sin sentirlo ni entenderlo, porque vuestra materialidad os impide sentir mi presencia en vuestro ser. Pero cuando la espiritualidad sea parte de vuestra vida, entonces sabréis la verdad de mi presencia en cada hombre. Mi voz resonará en las conciencias, el juez interior será escuchado y el calor del Padre será sentido. (265, 57)

23. Esta enseñanza llega hasta vuestro corazón, en donde han nacido propósitos de enmienda y de nobles sentimientos.
24. Si mucho habéis sufrido y llorado para llegar a abrirme las puertas de vuestro corazón, en verdad os digo que también el que ha sufrido mucho, ha expiado sus faltas y tiene que ser perdonado. (9, 37 – 38)

25. Lloráis, pueblo, porque sentís en vuestro corazón arrepentido el amor del Maestro. Os habían dicho que todo el que se presentara ante el Padre llevando en su espíritu una grave falta, no sería perdonado y tendría que sufrir una condena eterna.
26. Mas, ¿cómo habéis podido concebir tan monstruosa mi justicia divina? ¿No os disteis cuenta de que a través de Jesús demostré que mis palabras más tiernas y mis más dulces miradas fueron para los que más habían pecado? ¿Cómo podría yo predicar una enseñanza en el mundo y hacer lo contrario en la eternidad? (27, 41)

27. Confortaos en vuestros trances amargos y difíciles, pensando que mi Ley sabia y perfecta lo juzga todo.
28. He estado en vuestro dolor para que por medio de él me busquéis. Os he tocado con la pobreza para que aprendáis a pedir, a ser humildes y a comprender a los demás.
29. He llegado a reteneros el pan de cada día, para mostraros que quien tiene fe, es como las aves que no se preocupan por el mañana; ellas ven aparecer la aurora como un símbolo de mi presencia y al despertar lo primero que hacen es elevar sus trinos como una acción de gracias y como una prueba de fe. (5, 55 – 57)

30. A veces me decís: Señor, si yo todo lo tuviese, si nada me hiciera falta, trabajaría en vuestra Obra espiritual y haría caridad. Mas sabed que como hombres sois variables y que todos los propósitos de hoy, que nada poseéis, cambiarían si os concediese todo lo que deseáis.
31. Sólo el amor de Dios es inmutable para sus hijos.
32. Si os diera en abundancia, de antemano sé que os perderíais, porque conozco vuestras resoluciones y debilidades. (9, 55 – 57)

33. Cuando os he dicho que os apartéis de los placeres habéis interpretado mal mi palabra, llegando a pensar que más me agrada veros en los sufrimientos que en los goces, y estáis en un error.
34. Si soy vuestro Padre. ¿Cómo concebís que prefiera miraros llorar que reír?
35. Al deciros que os apartéis de los placeres, me refiero únicamente a aquéllos que son insanos para el espíritu o nocivos para vuestra materia. Mas yo os aconsejo que procuréis todas aquellas satisfacciones sanas para el espíritu y para el corazón que estén a vuestro alcance. (303, 27)

36. Ni siquiera os exigí que creyeseis en mí; cuando llegasteis fui yo quien se adelantó a daros pruebas sanando vuestros males del cuerpo, dando paz a vuestro espíritu o algo que creíais inalcanzable.
37. Después, cuando habéis creído en mí y os habéis entregado con fe al cumplimiento de mi Ley, he señalado a cada quien su misión para que no se equivoque de camino, para que sólo tome lo que le corresponde y entregue a sus hermanos la caridad y el amor como yo he venido a hacerlo en vosotros.
38. ¿Por ventura creéis que todos los que enseñan son maestros? ¿Creéis que todos los que se nombran ministros de Dios, son enviados míos o sea que yo les he dado la misión que están desarrollando? ¿Creéis que todos los que reinan, gobiernan y mandan en el mundo poseen los dones necesarios para cumplir esa misión? No pueblo. Cuán pocos son los que desempeñan el cargo que en verdad les ha sido confiado. Mientras unos usurpan un puesto que no les corresponde, los que deberían desempeñarlo se ven humillados y postergados. (76, 36 – 37)

39. No penséis que me sienta ofendido si alguno no cree en mi presencia dentro de esta manifestación, porque en nada se afecta mi verdad. ¡Cuántos hombres han dudado de que exista un ser divino que haya creado todas las maravillas del universo y no por eso el sol ha dejado de darles su luz! (88, 7)

40. Hoy abrís las puertas de vuestro corazón y de vuestro entendimiento ante la luz de mi enseñanza. ¿Con qué obras venís a glorificarme?
41. Todos calláis, calla el espíritu y también la materia delante de mí; doblegáis vuestra cerviz y os humilláis. Pero no quiero que mis hijos se humillen delante de mí; quiero que sean dignos de levantar su faz y contemplar la mía, porque no vengo en busca de siervos, ni esclavos, no vengo en busca de criaturas que se sientan proscritas, desterradas. Vengo a mis hijos a quienes tanto amo, para que al escuchar mi voz de Padre eleven su espíritu por el sendero de su evolución espiritual. (130, 39 – 40)

42. Algunos me dicen: Señor, ¿por qué no permitís que todos os miremos como esos hermanos nuestros que testifican que os contemplan?
43. ¡Ah corazones débiles, que necesitáis ver para creer! ¿Qué mérito encontráis en contemplar a Jesús humanizado en una visión en forma de hombre, cuando vuestro espíritu, a través del amor, de la fe y de la sensibilidad, puede percibirme infinito y perfecto en mi esencia divina?
44. Hacéis mal los que envidiáis a quienes poseen el don de mirar lo espiritual limitado en figuras o símbolos; porque lo que ellos ven, no es precisamente lo divino, sino una alegoría o imagen que les habla de lo espiritual.
45. Sed conformes con vuestros dones y analizad los testimonios que recibáis, buscando siempre el sentido, la luz, la enseñanza, la verdad. (173, 28 – 30)

46. Jamás adulteréis mis enseñanzas, mostrad mi Obra como un libro que sólo encierra pureza y cuando hayáis terminado de andar el camino, os recibiré. No contemplaré manchas en vuestro espíritu y os daré mi ósculo divino, que será el mejor galardón, cuando lleguéis a la Tierra Prometida. Porque a vosotros he dado en este tiempo un puñado de simiente para que aprendieseis a sembrar en tierras fértiles y ahí la hicieseis multiplicar. (5, 27)

47. Juzgad vuestra responsabilidad, pueblo amado, pensad que un día que perdáis es un día que retardáis la llegada de esta buena nueva al corazón de vuestros hermanos, que una lección que perdéis es un pan menos que podréis ofrecer a los necesitados. (121, 40)

48. Ya conocéis el sabor del fruto del árbol y os prevengo para que mañana no os dejéis sorprender por falsos profetas; mas también velaréis por vuestros hermanos, enseñándoles a distinguir la esencia de mi doctrina.
49. Escrito está que después de mi partida aparecerán falsos profetas y que llegarán diciendo a mi pueblo que ellos son mis enviados y que vienen en mi nombre a continuar la obra que entre vosotros llevé a cabo.
50. ¡Ay de vosotros si os inclináis delante de falsos profetas y falsos maestros, o si mezcláis a mi doctrina palabras sin esencia, porque habrá gran confusión! Por eso os digo con frecuencia: “Velad y orad”. (112, 46 – 47)

51. Si no os preparáis, a vuestros oídos llegarán murmullos que os confundirán y más tarde, con ellos confundiréis a vuestros hermanos.
52. Os estoy poniendo alerta para que una vez terminadas estas comunicaciones, no intentéis practicarlas nuevamente, porque no serán espíritus de luz los que se manifiesten, sino seres turbados quienes vengan a querer destruir lo que antes habíais construido.
53. En cambio, el que sepa prepararse, aquél que en vez de querer hacerse notable trate de hacerse útil, que en vez de adelantar acontecimientos, aguarde con paciencia; ese escuchará clara mi enseñanza que llegará a su espíritu a través de los dones que en él existen, que son el de la inspiración, de la intuición, del presentimiento por medio de la oración, de la mirada espiritual y de los sueños proféticos. (7, 13 – 14)

54. Hoy contempláis a estos portavoces hablándoos en éxtasis y por grande que sea la incredulidad de algunos, pensáis que es posible mi manifestación por estos conductos; mas cuando la humanidad contemple a mis discípulos hablando, en su estado normal, de revelaciones divinas, dudarán de ellos.
55. En vuestra propia congregación se levantarán los que duden al escucharos hablar con mi inspiración y tendréis que llevar una gran preparación y limpidez espiritual para ser creídos. (316, 52-53)

56. Si en vuestro camino llegáis a observar a hombres que con sus obras o su manera de pensar demuestran retraso espiritual ante mis revelaciones, no os confundáis, porque debéis saber que nunca han marchado a compás todos los seres. Confiad en que desde ahora estoy dejando para ellos las palabras que habrán de despertarlos cuando el tiempo sea llegado.
57. Esas palabras, que por ahora vosotros no podéis comprender, son precisamente las que aquellos hombres entenderán. (104, 42 – 43)
58. Creced y practicad sin fanatismo, elevaos y colocaos en un plano desde el cual podáis enseñar a todos vuestros hermanos sin distinción de credos ni doctrinas.
59. No os detengáis para hacer la caridad a un necesitado porque practique un culto retrasado o imperfecto; antes bien, vuestra obra desinteresada conquistará su corazón.
60. No os encerréis en grupos, ni reduzcáis con esto vuestro campo de actividades, sed una luz para todo espíritu y un bálsamo en toda aflicción. (60, 27)

61. Si por haber acudido a mi llamado vuestros hermanos murmuran, cerrad vuestro oído y callad, son inocentes; mas si tomaseis esta causa para juzgarlos, ay de vosotros, porque ya habéis sido iluminados por la luz de vuestra conciencia y sabéis lo que hacéis. (141, 27)

62. Entonces, mi pueblo, no pretendáis que todos los hombres piensen o crean como vosotros. Vosotros nunca anatematizaréis a la humanidad, no arrojaréis sentencia ni condena sobre aquél que no acepte vuestra proposición, vuestra enseñanza o vuestros consejos. Con el más profundo respeto y con la verdadera caridad espiritual, contemplaréis a todos vuestros hermanos y así sabréis que cada quién en su culto, en su doctrina, en su camino, ha alcanzado el sitio a que le ha dado derecho su capacidad espiritual; y ahí, en el punto en que vosotros contempláis a la humanidad, es hasta donde ha alcanzado su evolución. (330, 29)

63. Desde ahora os digo que no sois más que nadie, que la creencia que habéis alimentado de que sois un pueblo de seres privilegiados, es un error; porque el Creador en su amor perfecto por todas sus criaturas, a ninguna distingue.
64. Os digo esto porque mañana tendréis que enseñar a vuestros hermanos la doctrina que os traigo en este tiempo y no quiero que aparezcáis ante los postreros como seres superiores, ni como si vuestros méritos os hicieron dignos de ser los únicos en escuchar mi palabra.
65. Seréis hermanos comprensivos, humildes, sencillos, nobles y caritativos.
66. Seréis fuertes pero no arrogantes, para que no humilléis a los débiles. Si poseéis grandes conocimientos sobre mi doctrina, jamás haréis alarde de vuestro saber, para que vuestros hermanos no se sientan empequeñecidos junto a vosotros. (75, 17 – 19)

67. Aquí mismo, entre mis labriegos, cuántos hay que sin haber entendido mi doctrina, al saberse donados, se han creído superiores, dignos de admiración y de homenajes. A lo cual yo os pregunto si podéis aceptar que un espíritu elevado llegue a envanecerse de sus dones, siendo que la humildad y la caridad son los principales atributos que él debe llevar. (98, 15)

68. Recordad que una vez os dije: no os he creado para que seáis como plantas parásitas. No quiero que os conforméis con no hacer mal a nadie; quiero que vuestra satisfacción la alcancéis por haber obrado bien. Todo aquel que no haga el bien pudiendo hacerlo, ha hecho más mal que aquel que no sabiendo hacer buenas obras se concretó a hacer mal, porque es lo único que podía dar. (153, 71)

69. ¡Oh mis hijos muy amados, que lloráis como ovejas perdidas, llamando con voz angustiada a vuestro Pastor! Cuando cerráis vuestros ojos a la realidad que os rodea, llegáis a pensar que yo soy la causa de todas vuestras desdichas en la Tierra; otros creéis que vuestras vicisitudes me son indiferentes.
70. ¡Cuán ingratos sois pensando así de vuestro Padre y cuán injustos para valorizar mi justicia perfecta!
71. ¿Pensáis que no os escucho cuando decís que sólo os alimentáis de amargura, que el mundo que habitáis es un mundo sin dicha y que la existencia que lleváis no tiene razón de ser?
72. Sólo me sentís cuando creéis que os castigo, que os niego toda misericordia y olvidáis la ternura y la bondad de vuestro Padre; os quejáis de vuestra vida en lugar de bendecir sus beneficios.
73. Es que cerráis vuestros ojos a la verdad y sólo contempláis amargura y lágrimas a vuestro alrededor, llegando a desesperaros porque pensáis que todo ello quedará sin recompensa.
74. ¡Qué distinta sería vuestra vida si en vez de inconformidad, de esa incomprensión, vuestro primer pensamiento en cada día fuera para bendecir a vuestro Padre y vuestras primeras palabras, para agradecer tantos beneficios que os brinda su amor!
75. Pero ya no sabéis sentir esas virtudes, porque la carne ha perturbado a vuestro espíritu y habéis olvidado mi enseñanza; por eso vengo a hablaros de esos sentimientos que habéis alejado de vuestro corazón. (11, 4 – 9)

76. Habéis pecado, adulterado, delinquido, y ahora que os encontráis ante la verdad de mi palabra, la cual os señala vuestros errores, olvidáis vuestras faltas y creéis que vuestro Señor es injusto cuando os habla de pruebas y restitución. (17, 33)

77. Muy probados habéis sido, discípulos muy amados, porque cada prueba encierra un misterio para vosotros; no sabéis si sea para fortaleceros en la lucha, para revelaros algo que no conocéis, o para expiar alguna falta. Mas nunca retrocedáis ante las pruebas, que ellas no son enviadas con ese fin, ni son superiores a vuestras fuerzas morales o espirituales. (47, 26)

78. ¿Por qué muchos de vosotros teméis que vuestro destino haya sido escrito por mí con pruebas, dolores, castigos o desgracias? ¿Cómo podéis concebir que quien os ama con perfección, os depare un camino de abrojos? En verdad os digo que el camino azaroso y sembrado de vicisitudes es el que vosotros tomáis por vuestra voluntad, creyendo que en él están los placeres, la libertad, la felicidad, sin comprender que es precisamente en el camino destinado a vosotros y del cual os apartáis; en donde se encuentra la verdadera paz, la seguridad, la fuerza y la salud, el bienestar y la abundancia.
79. Este camino que en mi doctrina vengo a ofreceros, es el destinado a vuestro espíritu desde vuestra formación, para que, viniendo por él, lleguéis a encontrar lo que anheláis. (283, 10 – 11)

80. Juzgáis superficialmente, como si fueseis niños, ignorando que las pruebas que os azotan son obra vuestra. Así, cuando ellas se desatan sobre vosotros, deseáis que se aparten, que los designios sean cambiados para no sufrir, para dejar de apurar el cáliz amargo.
81. Es que no podéis penetrar con vuestra vista espiritual en la realidad, para comprender que todo aquello que recogéis es lo que habéis sembrado y que todo dolor que a vosotros llega es porque lo habéis atraído.
82. No, no habéis sabido penetrar en la verdad, y es por eso que cuando el dolor embarga vuestro corazón, os creéis víctimas de una injusticia divina, y yo os digo que en Dios no puede existir ni la menor injusticia.
83. El amor de Dios es inalterable, inmutable y eterno; por eso quienes crean que el Espíritu Divino puede verse poseído por la ira, por el furor y por la cólera, cometen grave error. Esas flaquezas sólo son concebibles en los seres humanos cuando les falta la elevación del espíritu y el dominio sobre las pasiones.
84. A veces me decís: Señor, ¿por qué hemos de pagar consecuencias de obras que no son nuestras y por qué hemos de venir a recoger el fruto amargo que otros han cultivado? A lo cual yo os respondo, que de esto nada sabéis; porque ignoráis quiénes habéis sido antes y cuáles han sido vuestras obras. (290, 9 – 12)

85. Pueblo amado: Se llena de satisfacción vuestro corazón pensando que sois mis discípulos en este Tercer Tiempo; mas yo os digo que nunca dejéis que la vanidad os ciegue, porque si cayeseis en esa debilidad, hasta a vuestra conciencia desoiréis, cuando ella llegue a reclamaros vuestras faltas. Quien no empiece por depurar y elevar su vida humana, no puede aspirar a elevarse espiritualmente, porque sus pasos serán en falso y sus obras no tendrán simiente de verdad.
86. Por eso mirad que a veces, en mis lecciones desciendo de la enseñanza espiritual al consejo, para que os conduzcáis con rectitud dentro de la vida humana. Estoy hablando al corazón del hombre, exhortándole a la regeneración, haciéndole comprender el daño que causan al cuerpo los vicios y el mal que ocasionan al espíritu.
87. Os he dicho que el hombre que se deja dominar por un vicio, se ha olvidado de que el espíritu no debe ser vencido, se ha olvidado de que la verdadera fortaleza consiste en destruir al mal con la virtud.
88. Ese hombre vencido por la carne, se ha denigrado a sí mismo, se ha faltado al respeto a sí mismo, ha descendido de su condición elevada de hombre a la de un pobre ser cobarde para luchar.
89. Ese hombre en vez de llevar la luz, pan y vino a su hogar, lleva sombras, dolor y muerte; hace pesada su cruz, la de su esposa y la de sus hijos y entorpece la jornada espiritual de cuantos lo rodean. (312, 32 – 35)

90. Comprended que cada uno de vosotros que se aparte de un mal sendero, hará que el poder del mal pierda parte de su fuerza; que vuestra vida, si es recta en sus obras, palabras y pensamientos, deje a su paso una buena simiente; que vuestros consejos, si brotan de un corazón preparado, tengan fuerza para realizar prodigios, y que la oración, si nace de un pensamiento de piedad y de amor, sea un mensaje de luz para aquel por quien pidáis. (108, 16)

91. Aquí delante de mí os limpiáis de toda mancha. ¡Ah si supieseis conservar esta limpidez a lo largo de vuestra vida! Pero este ambiente de espiritualidad y de hermandad que formáis en estas horas de comunión y de enseñanza, no reina en el mundo; el aire que respiráis está envenenado por el pecado.
92. Mas habéis sentido como, a medida que vais asimilando mi doctrina, va cayendo de vosotros eslabón tras eslabón de la cadena que os ataba al mundo. (56, 26 – 27)

93. Vivid siempre alerta porque en vuestro camino habrá quienes os digan que son conmigo, pero no les creáis al primer instante; creed por lo que manifiesten en humildad, en sabiduría, en amor.
94. Otros os dirán que tienen comunión conmigo, siendo ellos los primeros engañados; por ello tendréis que estar siempre velando en la misión que tenéis y en el puesto que ocupáis; necesitáis ver, oír y perdonar mucho también. (12, 55 – 56)

95. Sed activos, no durmáis, ¿o queréis esperar que las persecuciones os sorprendan durmiendo? ¿Queréis caer otra vez en la idolatría? ¿Esperáis que doctrinas extrañas vengan a imponerse por la fuerza y por el temor?
96. Estad alerta porque por Oriente surgirán falsos profetas confundiendo a los pueblos. Uníos para que vuestra voz resuene en todo el orbe y deis a tiempo el alerta a la humanidad. (61, 25)

97. Grandes pruebas esperan a la humanidad, ante cada dolor y cada catástrofe, permaneced velando y orando. Muchos dolores serán atenuados, otros no llegarán, porque serán detenidos en su camino por quienes oren.
98. Cuando de otras religiones y sectas contemplen que las multitudes corren en pos de este pueblo, de esas religiones se levantarán los que os persigan; mas no temáis, que si sabéis permanecer serenos, el Espíritu Santo pondrá palabras de luz en vuestros labios que hagan enmudecer a quienes os calumnien.
99. No os dejo la espada homicida para defenderos, os dejo la espada de amor; cada uno de sus destellos de luz, será una virtud que de ella brote.
100. ¡Cuánta gracia hallaréis delante del Padre si las multitudes de perseguidores de mi obra las doblegáis con vuestras palabras y las presentáis convertidas con vuestras obras de amor!
101. Esta es la lección que os di en el Segundo Tiempo y que ya habíais olvidado.
102. La mente humana sufrirá perturbaciones tratando de comprender la doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana, porque el hombre materializado es torpe delante de lo espiritual. (55, 58 – 63)

103. Cuántos han dejado en mi mesa el manjar que con tanto amor les ofrecí, sin haberlo tocado siquiera. ¿Cuándo volverán a vivir un tiempo de complacencias como el presente, en el que les tocó venir a la Tierra a escuchar mi palabra?
104. Son rocas endurecidas que necesitan de las tempestades y del tiempo para reblandecerse. Su heredad les será retenida, mientras no sepan cuidarla y estimarla, mas volverá a su poder; porque yo os he dicho que lo que el Padre da a sus hijos, nunca se los quita, únicamente se los retiene. (48,8)

105. Algunos de vosotros seréis convertidos y preparados con mi doctrina para que vayáis en busca de los que se han perdido en los desiertos; porque así contemplo la vida humana, como un desierto. Hay quienes se sienten solos en medio de millones de espíritus y quien muere de sed sin que haya quien le ofrezca un poco de agua. Ahí enviaré a mis nuevos apóstoles.
106. Quiero que mi nombre vuelva a ser pronunciado con amor por unos y escuchado con emoción por otros; quiero que sea conocido por quienes lo ignoran. Hay hombres, ancianos, mujeres y niños que nada saben de mi existencia. Yo quiero que todos me conozcan y sepan que en mí tienen al Padre más amoroso, que todos me escuchen y me amen. (50, 3)

107. Mi palabra ha tropezado con vuestro egoísmo, por eso os he dicho que lo que os estoy entregando es para que a su vez lo hagáis del conocimiento de vuestros hermanos; pero vosotros sólo queréis recrearos con mis manifestaciones sin contraer deberes para con los demás.
108. Mas el Maestro no os ha llamado para enseñaros lecciones inútiles, ha venido a deciros que aprendáis esta divina lección para que más tarde la aprovechéis en vuestra vida llevándola a la práctica con vuestros semejantes.
109. Yo os revelo en este instante que vuestro espíritu tiene una deuda atrasada con todo aquél que llega a vosotros con un sufrimiento, con una necesidad o con una petición. Mirad con cuánto amor los pongo a vuestro paso para que cumpláis vuestra restitución haciéndolos objeto de vuestra caridad. (76, 20)

110. Cumplid, para que no tengáis que volver a la Tierra en tiempos de dolor, a recoger el fruto de vuestras faltas o el de vuestro egoísmo. Cumplid con vuestra misión y entonces sí volveréis, pero será en tiempos de paz a recrearos cultivando la siembra que dejasteis empezada. Ahora no estará Moisés al frente de vosotros para rescataros como lo estuvo en el Primer Tiempo, será vuestra conciencia la que os guíe. (13, 17)

111. Aquí están muchos de los que en otros tiempos fueron doctores de la Ley o científicos; ahora traen su mente despierta para el saber espiritual, convencidos de que en el limitado saber humano no encontrarán la suprema verdad.
112. Aquí están los que en otros tiempos fueron poderosos y ricos en la Tierra, que ahora han venido a saber de la pobreza y la humildad; yo los bendigo por su conformidad y por su anhelo de perfeccionamiento. Ahí tenéis una prueba de mi amorosa justicia al hacerlos venir nuevamente a la Tierra para mostrarles una página más del libro de la sabiduría eterna. (96, 16 – 17)

113. El mundo os brinda muchos placeres, unos concedidos por mí y otros creados por el hombre; ahora habéis visto que no los habéis podido alcanzar, lo cual ha causado inconformidad a unos y tristeza a otros.
114. Debo deciros que a muchos no les está concedido en este tiempo dormirse o perderse en los deleites y satisfacciones de la materia, porque su misión es otra muy diferente.
115. En verdad os digo que no existe un solo espíritu en la humanidad que no haya conocido todos los deleites y haya comido todos los frutos. Hoy vino vuestro espíritu a gozar la libertad de amarme y no a ser de nuevo esclavo del mundo, del oro, de la lujuria o de la idolatría. (84, 47)

116. Ved a los hombres, a los pueblos, a las naciones, cómo dan su vida por un ideal; se consumen en la hoguera de sus luchas, soñando con las glorias del mundo, las posesiones, el poder; mueren por la gloria pasajera de la Tierra.
117. Y vosotros que empezáis a encender en vuestro espíritu un ideal divino que tiene por meta la conquista de una gloria que será eterna: ¿No ofreceréis, no ya vuestra vida, siquiera parte de ella, por cumplir vuestros deberes de hermanos?
118. Sobre vosotros se está desatando una batalla invisible, que sólo los preparados pueden ver: Todo el mal que de los hombres brota, en pensamientos, en palabras y en obras; todo el pecado de siglos, todos los seres humanos y los espirituales que se han turbado; todas las confusiones, las injusticias, el fanatismo religioso y la idolatría de los hombres, las necias ambiciones y la falsedad. Es una fuerza que todo lo arrasa, lo invade y penetra; para tornarlo en contra mía. He ahí el poder que se opone a Cristo. Grandes son sus huestes, fuertes sus armas, pero no son fuertes ante mí, sino ante los hombres.
119. A ellas, les daré la batalla con la espada de mi justicia y estaré en la lucha con mis ejércitos, de los cuales quiero que forméis parte.
120. Mientras esta batalla agita a los hombres que van en pos de los placeres, vosotros, a quienes he confiado la facultad de sentir lo que vibra en el más allá, velad y orad por vuestros hermanos, porque así estaréis velando por vosotros mismos.
121. Cristo, el príncipe guerrero, ha levantado ya su espada. Es menester que ella como una hoz, arranque de raíz el mal y con sus destellos haga la luz en el universo.
122. ¡Ay del mundo y de vosotros si vuestro labio calla! Sois simiente espiritual de Jacob y a él le prometí que en vosotros serían salvas y benditas las naciones de la Tierra. Quiero uniros como una sola familia, para que seáis fuertes. (84, 55 – 57)

123. Yo sé que en el seno de este pueblo se han realizado grandes obras, mas dejad que yo lo sepa, aunque en el mundo sean ignorados vuestros nombres.
124. Sólo yo sé el verdadero mérito o valor de vuestras obras, porque ni vosotros mismos podréis juzgarlas; a veces os parecerá muy grande una obra pequeña, y otras ni siquiera os daréis cuenta de que hasta mí llegó su mérito. (106, 49 – 50)

125. ¿Cuándo saldréis de vuestro retiro y de vuestra oscuridad, multitudes que me habéis escuchado? ¿Acaso estáis retardando deliberadamente vuestra preparación, por temor a la lucha? En verdad os digo que sólo teme el que no se ha preparado, porque el que conoce mi palabra y ama a su Señor y a sus semejantes nada tiene que temer y en vez de huir de la humanidad, va a su encuentro para hacerla partícipe de lo que ha recibido. Después de estudiar y analizar mis lecciones, las pone en práctica. (107, 41)

126. Este mensaje tiene luz para todas las religiones, para todas las sectas y creencias y para las distintas formas de conducirse de los hombres. Mas, ¿qué habéis hecho con mi palabra, discípulos? ¿Es así como dejáis que florezca el árbol? Dejad que dé flores, porque ellas serán el anuncio de que luego habrá frutos.
127. ¿Por qué escondéis estos mensajes y no dais al mundo la sorpresa de esta nueva era con la buena nueva? ¿Por qué no os atrevéis a decir al mundo que la voz de Cristo está vibrando entre vosotros? Hablad y dad testimonio de mi enseñanza con vuestras obras de amor, porque si algunos cerrasen sus oídos para no escucharos, otros los abrirán, y vuestra voz será en ellos tan dulce y armoniosa como el canto del ruiseñor. (114, 46)

128. La humanidad está esperando a mis nuevos discípulos, mas si vosotros que sois mis labriegos, por temor al juicio del mundo abandonáis la semilla y las herramientas, ¿qué va a ser de esta humanidad? ¿No habéis sentido la responsabilidad de vuestro cargo?
129. Vuestra conciencia no os engaña jamás y ella siempre os dirá si habéis cumplido; esa intranquilidad que experimentáis es una señal de que no habéis observado mis preceptos. (133, 10)

130. Os quejáis a veces de que el número de los adeptos de mi palabra aumente con lentitud, mas, yo os digo que debéis quejaros de vosotros mismos; porque sois los que tenéis la misión de hacer crecer y multiplicar las multitudes que forman este pueblo. Pero si falta fe en vuestro corazón, si vuestros dones carecen de desarrollo, si en vuestro entendimiento falta la luz de los conocimientos espirituales, ¿cómo vais a conmoverlo con vuestra fe y con vuestro amor, si esas virtudes no están desarrolladas en el corazón?
131. Quien no comprenda no podrá hacer comprender; quien no sienta, no podrá hacer sentir. Sabed ahora por qué vuestros labios han temblado y titubeado cuando habéis tenido necesidad de dar testimonio de mi palabra.
132. El que ama no puede titubear, el que cree, no teme; el que siente tiene muchas formas de probar su sinceridad y su verdad. (172, 24 – 26)

133. Hoy queréis explicar por que sois Israel, y no tenéis argumentos; queréis explicar porqué sois espiritualistas y os faltan palabras; tratáis de demostrar cuáles son vuestros dones y carecéis de razones y de desarrollo espiritual para manifestarlos. Pero cuando vuestra elevación llegue a ser verdadera, llegarán a vosotros las palabras necesarias, ya que con vuestras obras de amor explicaréis quiénes sois, quién os ha doctrinado y hacia dónde camináis. (72, 27)

134. A vosotros os digo: ¿Qué esperáis para dar la buena nueva? ¿Acaso pretendéis ir a profetizar sobre escombros? Todo os lo estoy diciendo y revelando, para que tengáis siempre una sabia respuesta a toda pregunta que os hagan vuestros hermanos. Ved que seréis combatidos con grandes argumentos que llenarán de temor a quien no esté preparado.
135. Grabad mi palabra y no olvidéis los grandes prodigios que os he concedido para que cada uno de vosotros sea un testimonio viviente de mi verdad; entonces, quien os escudriñare y hurgase en mi palabra, verá que ella no contradice en nada a cuanto os dije y profeticé en los tiempos pasados.
136. La lucha será grande, al grado de que algunos, habiendo sido mis discípulos se llenen de temor y me nieguen diciendo que nunca me escucharon.
137. A los que sepan ser fieles a mis mandamientos y sepan hacer frente a la lucha, les cubriré con un manto bajo el cual se defenderán y saldrán ilesos de todo trance.
138. Para el que vaya sembrando mal esta simiente o profane la pureza de esta Obra, será el juicio, la persecución de los hombres y la intranquilidad en toda hora. Es necesario que cada quien conozca el árbol que ha cultivado, por el sabor de su fruto.
139. Tengo reservados grandes milagros para el tiempo de la lucha espiritual de mí pueblo; prodigios y obras que asombrarán a sabios y a científicos. Nunca os abandonaré a vuestras propias fuerzas. No vayáis a ofuscaros cuando la humanidad os burle; no olvidéis que en el Segundo Tiempo las turbas se burlaron de vuestro Maestro. (63, 42 – 44)

140. En verdad os digo que el mundo está contra vosotros y para ello os preparo, para que sepáis defender la causa de vuestra fe, con las armas de amor y caridad. Os digo que triunfaréis aun cuando vuestro triunfo no sea conocido.
141. Ahora vuestro sacrificio no será de sangre, pero sí sabréis de la calamidad y del desprecio. Mas ahí estará el Maestro para defenderos y confortaros porque ningún discípulo estará solo. (148, 17)

142. Pueblo, no os familiaricéis más con la perversidad, combatidla sin hacer alarde de pureza; tampoco os escandalicéis ante las faltas de vuestros hermanos. Sed discretos, atinados y oportunos en el hablar y en vuestras obras, y el mundo os oirá y prestará atención a vuestras enseñanzas. ¿Será menester que os diga otra vez que antes de que entreguéis esta doctrina, tenéis que vivirla? (89, 66)

143. Es menester que mi pueblo surja entre las naciones dando ejemplo de fraternidad, armonía, caridad y comprensión; como soldado de paz en medio de aquellos que tomen nuevamente las enseñanzas divinas para reñir, herirse y quitarse la vida. (131, 58)

144. Concluid por comprender que todos amáis a un mismo Dios y no riñáis por la diferencia de forma en que unos y otros lo habéis venido haciendo.
145. Es menester que lleguéis a comprender que hay seres en los que las creencias, las tradiciones y las costumbres han echado raíces tan hondas, que no será fácil arrancarlas en el primer momento en que les doctrinéis. Tened paciencia y en el transcurso de los años lo lograréis. (141, 9)

146. Cuando finalice el año de 1950 habrá incertidumbre y duda en muchos de vosotros.
147. ¿Por qué algunos que gozan de mayor inteligencia que los que creen en mi comunicación, dudan de mis manifestaciones? Porque no es el conocimiento humano, ni es la mente la que puede juzgar mi verdad, y cuando el hombre así lo comprende se deja invadir por un temor hacia todo lo nuevo, hacia todo lo que juzga desconocido, para rechazarlo inconscientemente.
148. Y vosotros; los débiles, los impreparados, los que no podéis llegar a la altura de los hombres reconocidos por su inteligencia; sois los que creéis, los que tenéis fe y os sabéis profundizar en los misterios de lo espiritual. ¿Por qué? Porque es el espíritu el que revela a la mente la vida eterna y sus maravillas.
149. La inteligencia humana representa una fuerza con la que vais a entablar la lucha, porque a través de ella el hombre se ha forjado ideas y conceptos de lo espiritual, que no le han sido revelados por el espíritu.
150. Para esa lucha estaréis fuertes, con una fortaleza que también provendrá del espíritu. Vuestra fuerza nunca descansará en vuestra materia, ni en el poder del dinero, ni en apoyos terrestres; sólo vuestra fe en la verdad que lleváis os hará vencer en la contienda. (249, 44 – 46)

151. No temáis si os llamasen confundidos; tended a todos la mano. Pensad que esta Obra, que para vosotros es cierta, para otros podrá aparecer como falsa porque, según ellos, carecerá de la consagración que han obtenido las religiones para ser reconocidas.
152. Si tenéis fe en mí, si creéis que estoy manifestándome en la palabra de estos portavoces, no temáis al juicio de vuestros hermanos, porque es tan elocuente mi doctrina y contiene tantas verdades mi mensaje, que si sabéis usar bien estas armas difícilmente podréis salir vencidos.
153. Nadie podrá reprobaros que busquéis con anhelo la verdad, lo perfecto; a ello todos tenéis un derecho sagrado y por eso habéis sido dotados de libertad para buscar la luz. (297, 51 – 53)

154. Cuando vosotros empecéis a dar cumplimiento a vuestra misión y lleguéis a las naciones, a los pueblos más apartados, en la misma selva, encontraréis seres humanos y les haréis comprender que todos sois hermanos; les daréis testimonio de mi doctrina espiritualista y os maravillaréis de las pruebas de amor que os voy a dar.
155. Allí, entre aquellos seres aislados de la civilización, pero también muy lejos de la perversidad humana, encontraréis grandes espíritus que vendrán a aumentar las filas del pueblo de Israel.
156. A vuestro paso, los enfermos recibirán el bálsamo y sanarán; los tristes llorarán por última vez, pero sus lágrimas serán de regocijo.
157. Y ante esas pruebas que deis, las multitudes bendecirán al Señor y a sus discípulos, seréis aclamados como aquel día en que vuestro Maestro penetró en Jerusalén.
158. Pero también entre aquéllos en que os aclamen, surgirán hombres y mujeres que estarán plenos de los dones que vosotros poseéis. En unos os asombrará su don de profecía; en otros, mi bálsamo será incesante; en otros mi Verbo brotará como agua cristalina y así veréis surgir de entre vuestros hermanos, como simiente inagotable, los dones del Espíritu Santo. (311, 38 – 40)

159. Pueblo, la paz aparente se ha hecho en las naciones, mas vosotros no pregonéis que la paz ha llegado. Cerrad vuestros labios. La paz verdadera no podrá levantarse sobre cimientos de temor o de conveniencias materiales. La paz tiene que nacer del amor, de la fraternidad.
160. Los hombres se encuentran edificando sobre arena y no sobre roca, y cuando las olas vuelvan a agitarse, azotarán aquellos muros y el edificio vendrá por tierra. (141, 70 – 71)

161. Desde el Primer Tiempo os he hablado a través de mis profetas para guiaros, mas no para obligaros a cumplir mi Ley.
162. Pero el tiempo ha pasado y el espíritu humano ha evolucionado, ha llegado a la madurez y ya puede comprender su misión como espíritu. La humanidad, que se encuentra tan cerca del abismo, de la perdición, necesita la ayuda espiritual de vosotros.
163. Esa es la lucha, la última lucha, la más terrible y más tremenda, entre la oscuridad y la luz. Todos los espíritus en tinieblas están uniéndose y todos los espíritus de luz tienen que hacer frente a ese poder.
164. Vosotros que me habéis escuchado, que lleváis la luz del Espíritu Santo, despertad. Ya no perdáis el tiempo en placeres materiales, en ambiciones temporales. Luchad por la humanidad. Luchad para que venga el Reino del Padre a este mundo. Es la misión que doy desde al más humilde hasta el más preparado.
165. El Mundo Espiritual está con vosotros y sobre todos, el Padre; lleno de amor, lleno de misericordia. El Padre que con infinito dolor ve el sufrimiento que los mismos hombres están causándose los unos a los otros.
166. Esa es la lucha de la luz contra la tiniebla y cada uno de vosotros tiene que luchar hasta alcanzar la victoria. (358, 20 – 23)

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